Y el turismo para cuándo

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Esta es la pregunta que se hacen desde hace semanas muchas personas implicadas en el sector del turismo de la Costa del Sol y Andalucía. Esta industria, la más importante junto al sector agroalimentario, es extraordinariamente sensible a los cambios y a aquellos acontecimientos que puedan afectar a los flujos internacionales de turistas -seguridad, conflictos internacionales, precio del carburantes, mercado de las aerolíneas, etc.-, así como a las percepciones, muchas de ellas intangibles, de los viajeros en sus países de origen. Es por todo ello por lo que a nivel privado como público la gestión del turismo requiere sobre todo consistencia, constancia y perseverancia. El cambio de Gobierno en la Junta, con la entrada del Partido Popular y Ciudadanos, provocó un relevo en la dirección del turismo y desde el 28 de diciembre lo único que se percibe es una inacción preocupante, curiosamente todo lo contrario que en el área de Educación de Javier Imbroda.

Ciudadanos se empeñó en eliminar la Consejería de Turismo y Deporte e incluirla en la macroconsejería ininteligible de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local (una consejería tetris, como dice la oposición). La razón era que bajo ningún modo Juan Marín quería dejar escapar el cargo de consejero de Turismo, convencido de que le dará la visibilidad pública que de otra forma no tendría, ni siquiera como vicepresidente.

A todo ello hay que sumar la indiferencia mostrada hasta ahora con Málaga y la Costa del Sol, locomotoras económicas y turísticas de Andalucía y que no tienen una representación adecuada pese a contar con profesionales de reconocido prestigio profesional más allá del carnet de mililante de Ciudadanos.

Luego, es sorprendente la falta de planificación, ideas propias e iniciativa que está demostrando Ciudadanos en Turismo, hasta el punto de que está teniendo enormes problemas para encontrar directivos y el único nombramiento ha sido ascender a un cargo de la anterior legislatura del PSOE. A ello hay que sumar que el Plan de Acción 2019 es prácticamente el que dejaron los gestores del PSOE, lo que demuestra, especialmente y más allá de la conveniencia de no cambiar lo que es bueno, la ausencia de ideas propias en una de las mayores industrias de Andalucía. De hecho, es triste que ante la inminente feria de turismo de Berlín (ITB), considerada la más importante del mundo, Andalucía acuda con lo puesto y sin los deberes hechos.

Esta dejación es preocupante por dos motivos: el primero por la falta de iniciativa y capacidad -esperemos que se corrija pronto- que está demostrando Ciudadanos a la hora de gestionar; y el segundo, porque siembra muchas dudas sobre la preparación del partido de Albert Rivera para pasar de la fácil teoría de la oposición a la compleja y exigente práctica de gobierno. Y el presidente Moreno Bonilla y el propio PP no pueden sentirse ajenos a este problema, porque es también de ellos.

Andalucía se la juega con el Turismo y esta industria, vital para su economía y el empleo, no puede seguir más tiempo en un mar de dudas e inseguridades.