Con un poco de calma basta, Tor

La crispación mal entendida empieza por uno mismo

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Juan Manuel Moreno Bonilla había alegado problemas de agenda para no acudir a la manifestación de mañana en Madrid, lo mismo que Alberto Núñez Feijoo, el presidente gallego. Al final han comunicado los dos que sí van, quizá se han dado cuenta de que no podían ir porque tenían una cita pero la cita era entre ellos y venga, va, Feijoo ¿nos vamos? El interior de España se vacía y Madrid se llena, pero al menos ahora hay taxis. En estos tiempos de crispación desmesurada no parece mal negocio invertir en una flota de autobuses para llevar manifestantes. El ambiente está tenso y Sánchez en la cuerda floja por la figura de un relator. Relator termina en tor, nombre de dios nórdico, y Torra comienza por tor y también está en la cuerda floja, aunque a él la tensión le venga un poco mejor: le da eso, cuerda. Entre los independentistas hay crisis y todas las facciones tratan de parecer más independentistas que las otras, y en la derecha nacional ocurre un poco de lo mismo, por lo que cada partido trata de gritar más alto. Feijoo ya parece un grito, como Bonillaa, que había hecho bien diciendo que se quedaba aquí, aunque luego ya no. También ha dicho que dará prioridad a la conexión del metro con el PTA, cuando hace unas semanas dijo que el metro llegaría al Civil. Con el metro nos hemos liado todos y sin duda tiene más sentido llegar al PTA, porque ahora es que casi no se llega. Al Civil se puede ir en autobús (retomemos la idea de invertir en una flota). Lo malo es que la conexión al PTA quede en eso, una declaración de intenciones, confiemos en que no.

La movilidad es una de las cuestiones más importantes en Málaga, y el Ayuntamiento acaba de anunciar que nos permite estar en doble fila hasta dos minutos. Es que parabas en una calle de dos carriles para recoger a tus hijos y te multaban. Lo bueno de paralizar el metro al Civil es que se corta la discusión entre partidarios del por arriba y del por abajo. La policía podrá emplear el tiempo que dedicaba a esas multas en otras cuestiones, como controlar pasos de cebra para que los niños que caminen hacia el colegio no se jueguen el tipo cada mañana. El norte, donde Tor, es más civilizado que este laberinto que nos rodea, aunque duela reconocerlo. Necesitamos que la policía nos resuelva asuntos que podríamos resolver solos, cosas del grado de civilización. Nuestros políticos también podrían resolver gran parte de la tensión con declaraciones menos aguerridas. Al final lo que queremos es vivir tranquilos y en paz. Tener un trabajo digno y poder llegar a él. Que las horas extras sean voluntarias y, sobre todo, pagadas. Que podamos seguir diciendo lo que pensamos, pero sin insultos, y sin ofendernos por todo. En fin, vamos a relajarnos porque el paisaje se está poniendo desagradable, que baje Tor y lo vea.

 

Fotos

Vídeos