Lo peor y lo mejor

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

No es seguro que ocurra lo peor, decía Paul Claudel. Por tanto, apostillaba el filósofo Mariano Peñalver, lo mejor es posible. Algo así se puede aplicar Juanma Moreno Bonilla, presidente del PP andaluz, para quien la noche del domingo estaba abocada a abrir su tumba política, pero le ha situado a las puertas de cumplir el sueño hasta ahora inalcanzable de su partido, el palacio de San Telmo. Los periodistas 'empotrados' en su campaña daban cuenta, camino de la noche electoral, de un ambiente pesimista entre los cuadros populares a lo largo de toda la gira, en el que a todo lo que aspiraban era a mantener la segunda plaza. Medio partido confabulaba en su contra y lanzaba nombres de sucesores, el otro medio aseguraba que su líder estaba buscando nuevo destino en Madrid. Él repetía hasta la saciedad el mantra de que palpaba la alegría y las ganas de cambio, pero sonaba como un eco.

En realidad, sus resultados han sido malos, pese a mantener la segunda plaza, casi en registros mínimos, pero la aritmética le sitúa a las puertas de la presidencia de la Junta. Lo que soñaron otros, lo que Javier Arenas no logró jamás, está a punto de hacerlo realidad este líder minusvalorado hasta por los suyos. No extraña que la sonrisa le desborde la cara. Tendrá que hacer esfuerzos para que no se le desencajen las mandíbulas.

Es cierto que aún va a tardar mucho en cuajar un acuerdo de Gobierno y que, a la vista de lo que llevamos pasado, cualquier cosa es posible, pero en las conserjerías de la Junta ya se recoge, y eso es un síntoma que no desmiente el intento del PSOE andaluz de salvar los muebles con un 'acuerdo borgen', que dé la presidencia a Juan Marín, de Ciudadanos. Se rumorean ofertas cruzadas, como la propuesta a Antonio Maíllo de la presidencia del Parlamento a cambio del apoyo de Adelante Andalucía a este acuerdo, pero las dificultades son evidentes. En el PSOE hay quien duda de esta estrategia, aunque ahora todos los cimientos están descuajaringados y cualquier cosa puede pasar.

El gran problema, con todo, es Vox. Moreno y Marín, ni sus mayores, deben dudar de con quien se alían. Porque luego tendrán toda una legislatura por delante y necesitarán sus votos. Aunque el marco es más amplio, bien vale esta advertencia de Timothy Snyder en su libro 'Sobre la tiranía': «El peligro al que nos enfrentamos ahora es el de una transición de la política de la inevitabilidad a la política de la eternidad, desde una república democrática ingenua y con imperfecciones a una especie de oligarquía fascista confusa y cínica».

 

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