Patinetes por las aceras

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

El Ayuntamiento de Málaga ultima un bando para regular los patinetes antes de que los patinetes nos ultimen a nosotros. Justo ayer salía de mi casa con mi hijo pequeño y una joven en patinete que se había arrimado al portal para esquivar a una pareja de señoras casi me atropella. Me ocurrió lo mismo otro día que salía con el perro. Si deben atropellar a alguien prefiero que sea al perro antes que a mí, lo siento; pero prefiero que sea a mí antes que a mi hijo pequeño. Si debo elegir entre que atropellen a la pareja de señoras o a mí pues no sé, pobres señoras, mejor que las atropellen a ellas pero que nos le pase nada. Yo las socorrería enseguida y llamaría a la ambulancia. Ah no, a la ambulancia no porque no les pasaría nada. La idea de los patinetes es buena. Cómodos, rápidos, poco contaminantes, solucionan problemas de tráfico y de aparcamiento. Pero que os peinen el flequillo a los que todavía lo tenéis o que los dejen aparcados en mitad de la acera pues mejor que no, así que a ver si ultiman ya ese bando que suena medio bien, cuando lo ideal es que sonase bien del todo. Los patinetes usarán preferentemente los carriles bici, pero 'preferentemente', aquí, con esta concepción mediterránea de la vida donde lo importante soy yo mismo con mi organismo pues no es nada. La velocidad máxima en las aceras será de 10km/h. En el otro extremo está un señor de mi barrio que por la noche tira al contenedor los patinetes que le estorban.

Si tuviera que elegir que atropellasen a las dos señoras de esta mañana o al señor que tira patinetes al contenedor elegiría al señor, pero que tampoco le pasase nada. Bueno, que no le pasase nada serio pero que quedase algo aturdido, porque si no podría tirar al contenedor al usuario del patinete. Las aceras son un buen invento, aunque las usamos como nos place, como hacemos casi todo, y eso no puede ser. Ya recogemos la mayoría de las cacas, sin embargo nos siguen atropellando. Deberían atropellar preferentemente a quienes no recogen las cacas de sus perros, pero que tampoco les pase nada, o casi nada. En Brunéi el código civil permite la muerte por lapidación de personas que mantengan relaciones sexuales con otras personas del mismo sexo, aunque sean adultas y a las dos les parezca bien mantener esa relación. No pienso pisar Brunéi. Si robas allí te cortan la mano derecha, y si vuelves a robar te cortan el pie izquierdo. Debería ser al revés, primero el pie izquierdo y la segunda vez la mano derecha. Nunca fui un niño de altas capacidades y por eso le preguntaba a mi padre si prefería que le cortasen un brazo o una pierna. Abochornado por la curiosidad científica de su hijo, ante mi insistencia reconoció que el brazo. Yo prefiero que me corten la pierna. Pero si puedo elegir, me inclino por algo que además va a pasar cualquier día: ser atropellado por un patinete. Ojalá no me pase nada.