Medio luto

Antonio Soler
ANTONIO SOLER

En tiempos, había una cosa que se llamaba el medio luto. Aquello consistía en el levantamiento oficial de la tristeza, aunque sin dejar paso franco a la alegría. Era un tránsito, un purgatorio emocional en el que las mujeres se permitían en el vestido negro una leve floración de menudencias blancas y los hombres se desprendían del brazalete de rigor. Bien, pues JuanMa Moreno Bonilla ha llamado al PP andaluz a quitarse el luto por la pérdida del Gobierno. Quiere levantar el ánimo de los allegados del partido. Pero la cosa es prematura y los dolientes todavía andan desubicados. Algunos, como pollos sin cabeza, van y vienen de Madrid a Sevilla en el AVE sin tener claro si suben o bajan, sacados de un tajo inesperado del ministerio que ocupaban hasta ayer.

Bonilla los ha tratado de animar en el comité ejecutivo del viernes. Si no pueden vestirse de colorines, al menos que se pongan de medio luto ha venido a decirles, porque las elecciones autonómicas pueden adelantarse y un partido deprimido es un partido hundido. Sobre todo cuando la casa vecina es un jolgorio y la gente no para de decir lo bien que ve a los señores de al lado, a los que les ha tocado la lotería en forma de un Gobierno rutilante. Hasta ayer andaban limpiando las escaleras del edificio político, Sánchez hacía de mozo de cuerda y hoy ocupa la poltrona del políticamente difunto don Mariano. La vida, es lo que se dice en los encuentros funerarios.

Sí, la vida que no cesa, que no para de cobrarse víctimas y de echar gente al mundo. El muerto al hoyo y el vivo al bollo, ha venido a decir Moreno Bonilla viendo las caras compungidas de sus compañeros. Para estimular al todavía perplejo cuerpo social que los apoya, Bonilla ha echado mano de Elías Bendodo como director de la campaña electoral que se vislumbra en un horizonte que puede ser bastante cercano. Es posible que Susana Díaz quiera aprovechar la efusión del efecto Sánchez antes de que el suflé baje. Lo mismo que puede querer beneficiarse de la desorientación de Ciudadanos, que de estar soñando con la medalla olímpica de las encuestas se ve repentinamente con la lengua fuera, corriendo detrás de Sánchez y sacando codos para ver si alcanza el hígado del PP. Y cómo no, la presidenta de la Junta puede aprovechar el cacareo que mantienen los líderes de Podemos con sus representantes en la tierra andaluza. El chalet de Galapagar es más que un chalet para Kichi y Teresa Rodríguez, tan partidarios de los pisos de los currantes como de la línea Anticapitalista. Así que hace bien Bonilla en acabar con el trabajo de las plañideras. En 'Cinco horas con Mario' había un personaje muy aficionado al fútbol. Como estaba de medio luto iba a los partidos pero no cantaba el gol cuando marcaba su equipo. El PP, de momento no va a marcar, pero por lo menos debería empezar a ir al estadio si no quiere quedarse definitivamente en fuera de juego.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos