Una Málaga mejor

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Málaga cuenta con un concejal de Urbanismo, Raúl López, en silla de ruedas y eso la convierte en mejor ciudad. Necesitamos miradas que se aparten de la ortodoxia de las disciplinas y nos hagan más amables. Los colegiales deberían salir un día a la calle utilizando para moverse una silla de ruedas, deberían cruzar el barrio con los ojos vendados, entrar en un bar a pedir un refresco con tapones que les impidan oír, acompañar al mercado a una señora de 92 años y a un extranjero a tratar de resolver su permiso de residencia. Deberían cambiar un día clase de matemáticas e inglés por limpiar un parque infantil. Observar con espíritu crítico el paisaje de una playa un lunes al amanecer antes de que hayan intervenido los equipos de limpieza. Málaga es mejor porque hay playas adaptadas para personas que sin esas adaptaciones estarían prácticamente imposibilitadas para bañarse, sentir el milagro de flotar en un medio adverso, alejarse unos metros del ruido, vencer al calor metiendo la cabeza en el agua. Una ciudad puede dejar de ser un medio adverso.

El pasado fin de semana este periódico publicó un mapa del miedo de las mujeres en Málaga, a partir de decenas de testimonios de mujeres sobre sus itinerarios diarios y los puntos por los que evitan caminar, aunque a veces no queda más remedio. Puntos donde las mujeres se sienten vulnerables y pasan miedo. El concejal Raúl López ha reaccionado afirmando que incorporar los mapas del miedo al urbanismo es de justicia obligatoria. Hay quien piensa que no se debe tener en cuenta sólo a las mujeres sino a toda la población, cuando ambas cuestiones son totalmente compatibles. El llamado 'violador de los garajes', juzgado hoy, atacaba violentamente, robaba y violaba sólo a mujeres. Las playas deben estar adaptadas para todas las personas, no sólo para las que necesitan una silla de ruedas, claro, pero eso es obvio, y hay que salir de lo evidente e incorporar las otras miradas. Pensar en todos pero detenerse en quien encuentra más obstáculos.

El reportaje de Ana Pérez Bryan e Iván Gelibter se une al informe 'Mujeres entramando ciudades', de las arquitectas María Soler y Cristina Gallardo. Cuatro nombres, más el del concejal, más el del periódico, que se hacen eco de la idea de que otra ciudad, mejor, es posible. Necesitamos noticias positivas, surgidas de experiencias negativas que en muchos casos pueden corregirse. Otras miradas. Hace 15 años, maravillado ante la belleza de la caótica Nápoles, mi anfitrión me hizo mirar un paso de cebra frente a su casa. Comentó que algunas tardes observaba a una anciana esperar un cuarto de ahora a que un coche se dignara a detenerse para que ella pudiese cruzar. Me pareció una observación inteligente y sensible, como este mapa del miedo cuya función, y ese es el milagro, es convertir la ciudad en la que habitamos en una ciudad más amable. Hay que hacer otros muchos mapas, claro. El de los pasos de cebra, sin cruzar más lejos.