El jurado cree que no es asesinato

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

El jurado popular encargado de enjuiciar la muerte de Pablo Podadera hace dos años ha considerado que murió por los golpes, pero que los acusados no querían matarlo. O sea, que los dos acusados son culpables de un delito de lesiones en concurso con otro de homicidio imprudente pero no de asesinato. Un joven fuerte y agresivo que entrena boxeo, un deporte fuerte y agresivo, golpea por la espalda a otro joven que no interviene en una pelea y que no es consciente de la agresión que le viene por detrás, por lo que mantiene el cuerpo relajado. Los músculos del cuello destensados, para qué lo contrario. Es un joven que cumple 22 años y ha salido con sus amigos. Nadie se ha metido con ellos ni ellos se meten con nadie, gente sana, ¿para qué iba a tensar sus músculos? El joven fuerte y agresivo no desea matar al joven golpeado, ¿qué es lo que desea? Desea golpearlo, ¿por qué? Porque es fuerte y agresivo y tiene un superpoder en sus puños y es un individuo autónomo y soberano que decide dónde, cuándo y cómo ejercer ese poder del que le ha dotado la naturaleza, sus circunstancias personales y que ha domado, o entrenado, en un gimnasio donde le ayudan a conferir más potencia a sus ya potentes puñetazos. Hay muchos jóvenes fuertes y agresivos que esconden ese superpoder y que podrían quedar entre ellos en un descampado, como en los libros de S. E. Hinton, y desahogarse, luciendo músculos trabajados en horas de entrenamiento que hay que amortizar luciendo músculos. Usándolos. Pablo Podadera cae al suelo y queda el triste consuelo de que no se haya enterado de nada, aunque este mes cumpliría 24 años que no va a cumplir y su familia lo sabe y lo siente, vive su muerte.

Pablo Podadera cae al suelo inconsciente y le dan patadas a su cabeza. Estoy orgulloso de nunca haber comprendido por qué se da una patada en la cabeza a alguien que yace en el suelo. El que da una patada en la cabeza a alguien inconsciente no quiere matarlo, ¿qué quiere entonces? No trato de defender que sea asesinato, solo entrar en la mente podrida de un abusador cobarde y miserable, así, en general, pues en algunas peleas aparece ese perfil, alguien que no quiere matar pero mata, o podría haber matado, todo queda a merced del azar. Te patean la cabeza y tú te mueres o no. ¿Cómo se le puede explicar a alguien fuerte, agresivo y con mala leche que jamás se golpea a alguien más débil, indefenso, por la espalda, en el suelo, inconsciente? No acuso la idea del jurado popular pues un juez podría haber tomado la misma decisión. Otro juez tal vez no, otro jurado quizá tampoco. Además del resultado terrible de este caso está la constatación de que habitamos una selva y que en la misma selva hay hombretones a los que se les pueden cruzar los cables con resultado de muerte, quieran o no quieran matar, porque no se lo plantean, ¿qué se va a plantear alguien capaz de hacer eso? Qué doloroso este caso y leer sobre él. Qué pena y qué asco.