Una casa en las afueras

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

El principio del fin llega por Sacaba, claro, con ese nombre y esos pisitos a tres millones y medio de euros, pero muchos siguen prefiriendo la casa independiente. La más cara de Málaga está en pleno centro y tiene 60 metros cuadrados muy bien aprovechados, con salón, dos dormitorios, cocina, patio central y hasta saneamiento. Necesita una pequeña reforma, eso sí, pues tiene varios cientos de años. En su día fue una casa a las afueras, en una zona tranquila siempre y cuando no viniera nadie a reconquistar. En esa época no habían ni empezado a construir El Corte Inglés, en cuyas obras parece que no se encontraron restos. La casa permanecía discreta hasta que la tuneladora del metro llamó a su puerta. El aparcamiento de la Plaza de la Marina incluyó bien una parte de la muralla árabe y la estación prevé conservar este hogar dulce hogar. A lo mejor los miembros de esa familia acudían los viernes a rezar a una mezquita construida sobre una iglesia visigoda sobre la que se construyó a su vez una iglesia cercana a la catedral, o sea: El Corte Inglés. En las escaleras mecánicas de los grandes almacenes miro de reojo a los feligreses con los que me cruzo y desvío la mirada ante los discretos vigilantes de seguridad por si reconocieran en mí a un sujeto peligroso, cuando sólo soy un ingenuo predicado. Las ciudades están formadas por capas opacas y Paco de la Torre pretende añadir otra más con un túnel que amplíe la profundidad malacitana. La Montreal subterránea es casi mayor que la Montreal ¿real? y ahí vamos nosotros, tropezando con piedras diferentes.

Tras la Senda Litoral, que permite recorrer la costa a pie sin que te atropelle un coche, aunque hay que regular el carril bici y el carril perro, De la Torre quiere iniciar las obras del gran túnel Litoral antes del final de su mandato. Celia Villalobos ya construyó un túnel que iba desde la Plaza de la Merced hasta la Malagueta, seguro que se acuerdan, si sigue sonando, y que modificó la movilidad en Málaga. En esa época un taxista me advirtió que no podríamos circular por la calle Alcazabilla porque estaban construyendo un teatro romano. También proyectan un tejado a dos aguas para la cubierta de la Catedral, que hace aguas. Málaga sigue cambiando, es una ciudad viva. Se nota en el medio de locomoción elegido. El uso del coche disminuye, y muy pronto el metro que va por arriba apenas chocará con ningún vehículo en Teatinos. Todo está bien, pero hay que organizarlo un poco. El patinete es una buena idea, aunque algunos van como locos. Me estoy haciendo viejo pues eso es lo que decían los que yo veía viejos y que eran más jóvenes de lo que soy ahora. Quizá sea el momento de retirarme a una casa de las afueras. Dentro de mil años la encontrarían pero a mí me daría igual. Polvo somos y en polvo nos convertiremos; vaya panorama.