BASTA YA DE INMUNDICIA

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Cuándo se tomará conciencia en la provincia de Málaga de la importancia del saneamiento integral de las aguas residuales. Resulta sorprendente ver la indolencia y apatía de las administraciones públicas para solucionar un problema que se arrastra desde toda la vida. Este periódico ha publicado una infinidad de informaciones e incluso vídeos e imágenes de colectores arrojando al mar aguas sin depurar ni tratar. No debe extrañar por tanto que desde Nerja a Manilva, pasando por las playas de la capital, se puedan observar las inmundicias en plena orilla.

Es tanta la gravedad del asunto que incluso la Unión Europa ya ha impuesto sanciones millonarias a España por los retrasos en la depuración de las aguas e incluso la Justicia comienza a tomar cartas en el asunto para buscar responsabilidades entre los políticos con tareas en esta materia. Resulta indignante que durante años los ciudadanos hayamos pagado mensualmente de nuestro bolsillo el canon de depuración de aguas y la Junta de Andalucía, durante años y años, haya ignorado dedicar esos fondos al saneamiento de las aguas. Tanto despropósito merecería una actuación ejemplar en la que, al menos, se señale la nefasta gestión que en esta materia ha realizado la administración socialista en la Junta.

Las imágenes que publicó SUR del colector en el fondo marino de Nerja no sólo demostraba el atentado medioambiental, sino los efectos que está ocasionando en el paraje de Maro-Cerro Gordo, con inmensas extensiones de toallitas que están causando un daño quizás irreparable en este paraje protegido.

Llama igualmente la atención el silencio cómplice desde algunos sectores empresariales, que llegan a señalar a este diario bajo el pretexto de que se genera una mala imagen de la Costa del Sol. Hay que ser muy miope para no darse cuenta de que el mejor favor que se le puede hacer al sector turístico de la Costa del Sol es denunciar los retrasos y la falta actuaciones para acometer el saneamiento integral y evitar así los vertidos de aguas residuales no sólo al mar sino a los ríos de esta provincia, como ocurre en el Guadalhorce.

Aquellos que consideran que denunciar este hecho es hacer un flaco favor a Málaga deberían darse un paseo por la playa para ver con sus propios ojos la suciedad de las playas y a muchos visitantes nadando entre natas. Pero hay que ir más allá, el saneamiento no es un problema empresarial o turístico; es, ni más ni menos, un problema de sostenibilidad ambiental, de defensa de nuestro medio natural, de la protección de los océanos y de una lucha decidida contra la degradación de nuestro planeta. Málaga necesita una apuesta decidida y firme contra este ataque feroz a nuestro litoral, sin excusas ni ambages. Y para ello debemos pensar qué mundo queremos dejar a las próximas generaciones y no tanto qué caja vamos a hacer este mes. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga. No caben medias tintas ni complacencias. Sólo cabe actuar. Basta ya de tanta inmundicia.