Torra avisa que está dispuesto a todo en la batalla final por la república

El expresidente catalán Carles Puigdemont (derecha), junto al presidente de la Generalitat, Quim Torra (izquierda), durante el acto de presentación del Consejo por la República celebrado en el teatro flamenco KVS de la capital belga./EFE
El expresidente catalán Carles Puigdemont (derecha), junto al presidente de la Generalitat, Quim Torra (izquierda), durante el acto de presentación del Consejo por la República celebrado en el teatro flamenco KVS de la capital belga. / EFE

Los secesionistas advierten de que el último tramo hasta la independencia será «dramático» y apelan a la «unidad»

CRISTIAN REINOBarcelona

El sector más irreductible del independentismo, liderado por Carles Puigdemont, se resiste a reconocer la realidad autonómica y a dar por concluido el proceso secesionista, a pesar del fracaso de los hechos de octubre de 2017, y este sábado se conjuró para seguir hasta el final, cueste lo que cueste.

El presidente de la Generalitat y su antecesor presentaron este sábado en Bruselas el Consejo para la República, una suerte de lobby independentista para internacionalizar la causa nacionalista, pero que Torra y Puigdemont quieren disfrazar como parte del entramado institucional de Cataluña. Esta especie de gobierno en el 'exilio', financiado con la aportación de 10 euros de cada simpatizante (ya hay 40.000 inscritos), se estructurará en un consejo ejecutivo y una asamblea de representantes que trabajará en cinco ámbitos: el político, el internacional, el jurídico, el cultural y el del conocimiento.

A su puesta de largo asistieron buena parte de los miembros del Gobierno de Torra, así como diputados de JxCat y ERC, los exconsejeros instalados en la capital belga, además de las plataformas secesionistas. No así la CUP, que rechaza las iniciativas «simbólicas». En el acto, el independentismo lanzó mensajes muy contundentes, muy alejados de la búsqueda de un entendimiento con Madrid. Torra advirtió al Gobierno central de que no tiene «miedo» a las consecuencias de hacer efectiva la república y que está dispuesto a «todo».

Junto a Torra, los líderes del secesionismo elevaron el tono épico, en un momento de indecisión general y de falta de estrategia. «Ha llegado la hora de pagar el precio, alto, injusto, pero inevitable de nuestra libertad», afirmó Toni Comín, exconsejero y director del Consejo para la República, que llegó a anunciar su intención de pedir a la UE que suspenda como socia a España porque, adujo, no cumple los requisitos para ser miembro.

La exconsejera Clara Ponsatí, por su parte, avisó de que están en la antesala de la «batalla final» para la consecución de la república, que será, según Comín, «dramática», como lo fue por momentos la vía que Eslovenia emprendió para separarse de Yugoslavia. Torra volvió a reivindicar ese acontecimiento histórico, obviando la guerra y las decenas de muertos que se produjeron y pasando por alto, además, el hecho de que en Eslovenia más del 90% de la población era partidaria de la secesión y en Cataluña el porcentaje es del 47%.

Cortina

El president de la Generalitat, que inicia mañana un ayuno de 2 días en apoyo a los presos en huelga de hambre, insiste en la retórica republicana. Intenta tapar una situación de división interna en todos los ámbitos del soberanismo. De hecho, el acto de Bruselas concluyó con la llamada de Puigdemont y del público a la unidad. Empezando por la estrategia. Waterloo, la ANC y los CDR piden al 'president' que no espere a las sentencias del juicio del 1-O para volver a desafiar al Estado como en octubre del año pasado. Esquerra pide calma. El PDeCAT, también.

Los nacionalistas, además, están partidos, entre los partidarios de integrarse en la Crida, haciendo desaparecer el partido heredero de Convergència, o los que defienden la marca. No es solo una cuestión de siglas. También ideológica. Como siempre, están los posibilistas y los rupturistas, los partidarios de dar cancha a Pedro Sánchez con los presupuestos y volver a la senda del pacto y los que están por partir peras de manera definitiva.

Hay división entre JxCat y ERC, hay fractura entre el independentismo civil y el institucional y hay diferencias en la estrategia del sector de Lledoners. Entre los presos secesionistas, y en especial con la huelga de hambre que están realizando Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn, para que quede claro que son ellos los que están dispuestos a todo por la secesión.

Con su protesta, presionan a ERC (Oriol Junqueras y Raül Romeva no se suman a la iniciativa) para que ceda con una lista unitaria de cara a las elecciones europeas. Torra reitera la épica republicana y por un momento aparca el lío interno que tiene con los Mossos y con la contestación en las calles de los sectores sociales.

Más información:

 

Fotos

Vídeos