Sánchez viaja a República Dominicana y México en plena crisis venezolana

Pedro Sánchez. /EfE
Pedro Sánchez. / EfE

La postura del Gobierno de Danilo respecto a Maduro es similar a la española pero López Obrador defiende su legitimad

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez inicia este martes su tercer viaje a Iberoamérica desde que llegó a la Moncloa, en junio del año pasado, tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. En plena crisis venezolana, el presidente del Gobierno tiene previsto reunirse en Santo Domingo con el presidente de República Dominicana, Danilo Medina, que como el Gobierno español no reconoce el segundo mandato de Nicolás Maduro, y el miércoles aterrizará en México para entrevistarse con Andrés Manuel López Obrador, que sí considera al sucesor de Hugo Chávez presidente legítimo.

La situación abierta después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se proclamara esta semana «presidente encargado» del país -apelando a los artículos 233 y 333 de la Constitución- sobrevolará, sin duda, estos encuentros oficiales. El jefe del Ejecutivo ya se reunió el jueves en Davos con los presidentes de Costa Rica, Colombia y Ecuador, que reconocieron casi desde el primer día a Guaidó. El sábado, tras intentar ahormar en vano una posición común en el seno de la UE y reclamar cautela, anunció oficialmente desde la Moncloa su intención de hacer lo mismo que esos tres países (y que EE UU, Canadá, Brasil o Argentina) si Maduro no convoca en el plazo de ocho días unas elecciones «limpias, democráticas y transparentes».

En esa misma declaración, Sánchez también aseguró que es su deseo desempeñar un papel relevante en los acontecimientos que se están viviendo en el país caribeño dada la «relación especial» y la «responsabilidad» de España como «miembro de la comunidad iberoamericana». Lo cierto es que, aunque el Gobierno siempre ha considerado inválidas las elecciones de mayo de 2018, por las que Maduro se consideró revalidado en el cargo este 10 de enero, hasta hace poco mantenía una postura similar a la que defiende el nuevo presidente mexicano y apostaba por un diálogo para evitar un desenlace violento.

Los equilibrios no serán, pues, sencillos, como también admitió el jefe de la diplomacia española el viernes, tras el Consejo de Ministros. En todo caso, el viaje a México, programado desde hace varias semanas, irá más allá de la cuestión venezolana. Sánchez será el primer mandatario extranjero al que reciba López Obrador, un veterano político de izquierdas que, en cierto modo, ha logrado trascender la ideología y que no pertenece a ninguno de los partidos hasta ahora hegemónicos en la segunda economía de la región, el PRI y el PAN.

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, no dudó en tildar hace unas semanas de «populista» al nuevo gobierno -dijo que formaba parte de esa nueva corriente «de uno u otro color» como el de Donald Trump en Estados Unidos o el de Jair Bolsonaro, en Brasil- pero, aunque poco antes de su toma de posesión, el 1 de diciembre, admitió que entendía la «lógica preocupación» de los empresarios españoles hacia algunas decisiones anunciadas durante su campaña, Borrell también minimizó los riesgos de su mandato. «Estoy convencido de que todo se resolverá en el marco de los procedimientos previstos en la ley», dijo.

El segundo inversor

De momento, una de las decisiones más controvertidas de López Obrador, la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, puesta en marcha por su antecesor, Enrique Peña Nieto, afecta de lleno a varias empresas españolas; fundamentalmente, a FCC y Acciona, pero también a Aldesa y Sacyr. España es el segundo gran inversor en México y su séptimo socio comercial, así que el viaje tendrá un relevante componente económico y, tras la cita con el López Obrador, Sánchez celebrará un encuentro con empresarios.

En el Ejecutivo insisten además en que uno de los principales objetivos de Sánchez para esta legislatura es reforzar los lazos políticos y culturales de España con Iberoamérica y su pretensión es visitar todos los países de la región antes de dejar el cargo. El pasado agosto, ya realizó una gira por Chile, Colombia, Bolivia y Costa Rica. En noviembre, participó en la Cumbre Iberoamericana en La Antigua, Guatemala, y a continuación realizó la primera visita de un jefe del Ejecutivo español a Cuba en 32 años. Y en diciembre, se desplazó a Argentina para la cumbre del G-20 que tuvo lugar en Buenos Aires.

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