España pone rumbo a elecciones el 10-N

El rey Felipe VI (d) recibe en audiencia al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. / EP

El Rey certifica que no hay candidato que reuna los apoyos para la investidura y disolverá las Cortes de la decimotercera legislatura el próximo martes | Sánchez culpa al resto de fuerzas y pide que el próximo 10 de noviembre los ciudadanos hablen «aún más claro»

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

La suerte está echada. El Rey constató este martes que Pedro Sánchez no ha sido capaz de fraguarse los apoyos necesarios para superar con éxito un nuevo debate de investidura. En sentido estricto, aún habría tiempo para la sorpresa. El decreto de disolución de las Cortes y convocatoria de nuevas elecciones para el 10 de noviembre no entrará en vigor hasta el día 24, de modo que hasta este viernes hay tiempo material para convocar un pleno de investidura de urgencia con primera votación el sábado y segunda y definitiva el lunes. Pero ya no hay más cera que la que arde.

El propio Sánchez evitó dejar el más mínimo margen a un acuerdo 'in extremis' y, desde Moncloa, donde compareció en torno a las 21:00 horas, se refirió ya a los comicios como un hecho cierto. «Tenemos una oportunidad de decir las cosas mucho más claras», llegó a decir. El líder de los socialistas cargó sobre las espaldas del resto de actores poliíticos la responsabilidad de que no haya Ejecutivo y adujo que él nunca quiso «cualquier Gobierno», sino uno estable; el que, a su juicio, necesita España. «Lo he intentado por todos los medios pero nos lo han hecho imposible», se exculpó.

En realidad el resultado de la última ronda de consultas del Rey tras las generales del 28 de abril forma parte de una crónica escrita ya desde hace varias semanas, pero eso no impidió que durante la mañana de este martes se libraran aún los últimos escarceos entre partidos para mantener viva la tensión y, sobre todo, para terminar de perfilar el discurso con el que en los próximos meses se dirigirán ante los electores. Hubo cruce de cartas entre Albert Rivera y Pedro Sánchez, llamadas del secretario general del PSOE a los líderes de las otras tres grandes formaciones y acusaciones cruzadas. Todo para dejar las cosas como estaban.

Los socialistas ya habían anticipado la víspera que la propuesta de última hora en la que Albert Rivera ofrecía su abstención a cambio de la ruptura del Gobierno de Navarra, el inicio de negociaciones para aplicar el 155 en Cataluña, el compromiso de no indultar a los eventuales condenados del 'procés' y la rectificación de las políticas económicas del PSOE no tendría ningún recorrido. Y así fue. Al mediodía ya estaba claro que ni habría abstención de Ciudadanos ni 'sí' de Podemos.

Gesticulación

Sánchez ni siquiera se molestó en dar más vuelo de lo necesario a una oferta que, desde el primer momento, consideró, como dirigentes de otros muchos partidos, una mera gesticulación del líder de los liberales para evitar ser responsabilizado de la repetición de los comicios y de la falta de estabilidad institucional, después de haberse negado durante dos meses a celebrar un encuentro. «Que negocie con sus socios, es su responsabilidad y su trabajo», decía Rivera, amparado en la resolución de su ejecutiva para no apoyar «ni por activa ni por pasiva» la investidura del secretario general del PSOE.

Este martes fue el jefe del Ejecutivo en funciones el que optó por no recibir en Moncloa al presidente de Ciudadanos que, a primera hora de la mañana, le había remitido una carta en la que le pedía verse. En lugar de escenificar un intento de negociación, Sánchez anunció su intención de llamar uno tras otro a Pablo Iglesias, Pablo Casado (que en ningún momento se comprometió a sumarse a la estrategia de la formación naranja) y Albert Rivera para conocer su «decisión final», antes de que cualquier de ellos (y él mismo) pasaran por el despacho del Jefe del Estado en la Zarzuela.

Con ese movimiento, el líder del PSOE se garantizó un cierto control de la situación, a salvo de sobresaltos de última hora. Al mismo tiempo, para tratar de cubrir huecos en eso del manido relato, respondía las exigencias de los liberales con una misiva en la que vino a reiterar lo mismo que esgrimió el día anterior: que si lo que le preocupa a Ciudadanos es garantizar el cumplimiento de la Constitución en Navarra y Cataluña, su Gobierno y su partido ya lo hacen y que las clases medias no se resentirán de sus políticas. «No debiera existir problema para que contribuyeran con su abstención y 'desde la oposición, al desbloqueo político', tal y como textualmente expresa su carta», esgrimió.

«Tomadura de pelo»

Ciudadanos contestó al poco tiempo tachando de «tomadura de pelo» y «mentira» que el PSOE ya cumpla con sus requerimientos. «En caso de que no rectifique y no se comprometa con esta solución de Estado, el voto de Cs seguirá siendo NO a su investidura».

Pese a este desenlace, tanto Albert Rivera como Pablo Iglesias insistieron después, en sus comparecencias tras entrevistarse con el Rey, en la idea de que aún es posible que la legislatura eche a andar. Uno y otro alegaron que lo único que hace falta es que Sánchez se decida. Lo cierto es que, aunque Sánchez se plegara punto por punto a las exigencias de Cs, la investidura no estaría garantizada porque la mera abstención de los liberales no sería suficiente para superar los votos en contra (Unidas Podemos pasaría de la abstención al 'no'). Haría falta que el PP también se abstuviera y, de momento Casado, no ha dado muestras de estar dispuesto a ello.

Pablo Casado (PP)

«Espero que esto no le salga gratis a Sánchez»

Minutos antes de que la Casa del Rey confirmara que Felipe VI no propondrá candidato para la investidura, Pablo Casado anunció que la suerte estaba echada. «Hemos llegado al punto que deseaba Pedro Sánchez», resumió el líder de la oposición. Ahora bien, confió en que «no le salga gratis» al líder socialista.

Albert Rivera (Ciudadanos)

«El líder socialista es el problema porque no rectifica»

Albert Rivera abrió el turno vespertino de entrevistas con Felipe VI y, según dijo, le comunicó que «aún hay tiempo» de alcanzar un acuerdo para la investidura. Solo se requiere que Pedro Sánchez «rectifique» y acepte las tres condiciones que le ha propuesto para Navarra, Cataluña y política fiscal. Es, apuntó, «muy asumible».

Pablo Iglesias (Unidas Podemos)

«La tendencia natural del PSOE es hacia la derecha»

Pablo Iglesias acudió a la Zarzuela al mediodía de este martes y sacó la conclusión de que el Rey no estaba satisfecho por cómo se han desarrollado las negociaciones para la investidura tras las elecciones del 28 de abril. «Hay una cosa que me ha dicho -relató- y es que después de las elecciones de noviembre, si se producen, los tiempos de negociación no pueden ser como estos con meses de inactividad».

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