Casado confía en su apuesta personal para sostener al PP el 28 de abril

El presidente del PP, Pablo Casado, junto a Cayetana Álvarez de Toledo, Pablo Montesinos y Juan José Cortés. / EFE

Las encuestas sitúan a los populares en el peor resultado desde que José María Aznar obtuvo 107 escaños en sus primeras elecciones

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El 28 de abril Pablo Casado se juega mucho. «Quizá no todo -accede un veterano conservador-, pero sí mucho». El PP se mantiene a la expectativa de comprobar si la apuesta profundamente personal de su líder funciona o resulta un fiasco. El presidente de los populares ya ha colocado todas las cartas sobre la mesa: un discurso ideológico y anclado en la derecha y unas listas que conformarán un grupo parlamentario en el Congreso a su medida. La estrategia se cuestiona 'sotto voce' en algunos sectores de la formación. Pero fuentes del partido auguran que el volumen de la crítica interna sólo subirá en caso de no alcanzar la Moncloa.

La dirección nacional del PP se enfrenta a las peores expectativas electorales en la historia de la organización. La mayoría de las encuestas en este momento sitúan a los populares por debajo de los cien escaños. Sería su suelo desde que José María Aznar obtuvo 107 diputados en sus primeras elecciones generales, las de 1989, recién refundado el partido que procedía de la Alianza Popular de Manuel Fraga. La competencia de Ciudadanos y Vox ha fragmentado en tres el espacio de la derecha, y en este contexto Casado hace cuentas para poder sumar con sus competidores y compensar la caída con el poder. Como en Andalucía.

«El Gobierno siempre impulsa, sólo hay que ver al PSOE, que hace unos meses estaba hundido», comentaba en los pasillos del Congreso un diputado del PP antes de la disolución de las Cortes. En Génova esa certeza la tienen muy en cuenta. También que nada les garantiza que vayan a lograrlo.

Acelerón

No dejarán rincón por visitar en busca del último voto. No en vano Casado incide en los «120.000 kilómetros» que lleva a sus espaldas con hasta cinco actos de partido al día en un recorrido ininterrumpido por todos los territorios que no cesará hasta la jornada de reflexión.

Entienden los cargos consultados que sólo la tozudez de los sondeos explica que su líder haya apretado tanto el acelerador en las últimas semanas como para sugerir incluso a Ciudadanos y Vox su retirada en las circunscripciones pequeñas, buscar infructuosamente al partido de Albert Rivera como aliado electoral en el País Vasco o pasar al ataque con Santiago Abascal.

«Las encuestas siguen bajas, la estrategia no está funcionando», apunta un responsable territorial. En lo discursivo uno de los ejes centrales sigue siendo Cataluña. Sobre todo, este fin de semana, después la manifestación independentista en Madrid. Casado volvió a presentar este domingo el 28-A como un plebiscito sobre la manera de gestionar la crisis catalana. O Pedro Sánchez, a quien definió «máximo aliado de Torra y Puigdemont», o el PP. «Si usted no quiere lo que vio en Madrid -advirtió tras la marcha de los secesionistas del sábado-, lo que tiene que hacer es votar al único partido que puede evitarlo y parar el desafío».

Para dar esa batalla ha fichado como cabeza de lista por Barcelona a Cayetana Álvarez de Toledo, la exdiputada del PP próxima a Aznar y que rompió con Mariano Rajoy en 2015. Decisiones de este tipo no terminan de convencer a muchos cargos populares, incómodos con rescatar perfiles que censuraron la trayectoria de la formación. Entienden que hay un intento de Casado de rodearse de sus afines, pero también avisan de que eso no le librará de las «turbulencias» en caso de no gobernar.

Pocos sostienen que la continuidad del líder del PP pueda estar en riesgo si fracasa el 28-A. «Lleva ocho meses», apuntan fuentes populares. «Y es el partido el que lo ha elegido como líder en un congreso», añade una representante de la formación. Sí pronostican ruido interno. En todo caso, nadie descarta que la coyuntura permita sumar y a Casado le salga la jugada a la primera.

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