La UE, ante el reto de ser una potencia no alineada a Estados Unidos y China

Borrell tomará el relevo de Mogherini como jefe de la Diplomacia europea con el reto de dotar de más efectividad al aparato comunitario

JAVIER CALEROMADRID.

Por segunda vez en veinte años, la Política Exterior europea tendrá a un español a los mandos. De la misma generación y del Partido Socialista, Javier Solana diseñó los cimientos de una incipiente pero precaria acción diplomática europea. Dos décadas después, el nominado como Alto Representante, Josep Borrell, en un contexto político más inestable para la UE, se enfrenta al reto de dotar al aparato comunitario de más audacia y efectividad. A falta de su ratificación por el Parlamento Europeo (PE), el todavía ministro de Exteriores en funciones de España -no tomará el relevo hasta el 1 de noviembre- tiene por delante reparar la credibilidad dañada de la UE en crisis como la de Venezuela de principios del año 2019, que demostró la disparidad de posturas entre países miembros e incluso vetos a una posición común a favor del reconocimiento de Juan Guaidó como líder legítimo del país.

Lograr una posición conjunta entre 28 países nunca ha sido fácil, pero se considera la columna vertebral de los éxitos diplomáticos de la UE. «En la crisis venezolana nos encontramos con el gran problema de la regla de la unanimidad que imposibilitaba estar a la altura en tiempo y espacio», apunta Beatriz Becerra, exvicepresidenta del PE y que siguió muy de cerca los acontecimientos. Como también lo hace Dita Charanzova, de los liberales checos y vicepresidenta del PE en esta nueva legislatura, que en declaraciones a Vocento señala a Italia como el que bloqueó el pasado invierno la posición común de la UE.

Esta semana, la UE ha celebrado el cambio de Gobierno en Italia. La entrada del Partido Demócrata en la alianza anti-Salvini junto con el populista Movimiento 5 Estrellas aventura un cambio de rumbo en su relación con Bruselas. Si bien ha sido tildado de marioneta, el primer ministro en funciones Giuseppe Conte se resarció con un formidable discurso de influencia europeísta a la fallida apuesta del líder de la Liga, Matteo Salvini, que trató de derribar el Ejecutivo con una moción de censura para acaparar más poder. Además de su posición sobre Venezuela, Roma lideró en otoño la resistencia a imponer más sanciones a Rusia. Salvini -a cuyo partido la Fiscalía milanesa ha abierto una investigación por supuesta financiación rusa- las tildó de «locura económica, social y cultural» y «un absurdo» que costaría miles de millones de euros a las empresas italianas.

La UE no tiene una política exterior real porque cada país trabaja por su cuenta y los Estados miembros no quieren otorgarle la responsabilidad total al Alto Representante. En entrevista con este diario, Pierre Vimont, ex diplomático francés y analista del 'think tank' Carnegie Europe, señala que pese a las críticas el caso de Venezuela es un buen ejemplo de cómo avanzar hacia una política exterior más diversificada. «Fue interesante ver cómo Mogherini no quedó atrapada en el bloqueo de los Estados y decidió ir hacia adelante con la formación del Grupo Internacional de Contacto para Venezuela, a pesar de no contar con muchos resultados hasta ahora».

Veinte años desde la llegada de Solana y diez desde la creación del cargo como respuesta a la impertinente pregunta de «¿a quién llamo si quiero hablar con la UE?», la Unión ha contado con dos mujeres a los mandos: las socialdemócratas Catherine Ashton y Federica Mogherini. Dos estrategias distintas: mientras que la británica buscó centrarse en un reducido número de crisis, la italiana, que venía de liderar durante ocho meses la diplomacia de su país ha intentado meter baza en todos los frentes posibles, pero con dudoso éxito por su falta de profundidad en los temas, según sus críticos. El Acuerdo con Irán, uno de los pocos grandes éxitos de la diplomacia europea, se encuentra en riesgo terminal después de la salida de Estados Unidos.

Un veterano con experiencia

Lejos del bajo perfil internacional de sus predecesoras, el Consejo -señalan las fuentes consultadas- ha elegido a un veterano que atesora experiencia comunitaria como presidente del PE. Aunque el político catalán ha mostrado en algunas ocasiones poco talante diplomático. Hace meses, Borrell dijo que el presidente Trump estaba actuando como un «cowboy» por amenazar con invadir Venezuela.

La UE sigue siendo el mercado más grande del mundo, y conjuntamente representa el segundo mayor gasto en Defensa tras EE UU y el mayor cuerpo diplomático. «La UE necesita pensar como un poder geopolítico y para ello Borrell debería ir hacia la soberanía estratégica», subraya Susi Dennison, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). Esto significaría clarificar sus propios intereses y valores, cómo defenderlos y reducir la dependencia de las demás potencias. Para esta analista, los nuevos líderes de las instituciones europeas no deberían reclamar «más Europa», que «sería perjudicial en estos momentos», sino «más resultados con las actuales armas de la UE».

A juicio de Vimont, primer secretario general ejecutivo (2010-2015) del Servicio Europeo de Acción Exterior, «Solana trabajó en un marco muy diferente previo al Tratado de Lisboa» mientras que Borrell, agrega, contará con una estructura mucho más sólida, pero a la vez más complicada de movilizar. «Ha habido muchas ideas pero no se ha actuado debidamente en el terreno. Se necesita más acción de la diplomacia europea», concluye.