Aznar: «Nunca he tenido mejor foto que la de las Azores»

Blair (i), W. Bush (c) y Aznar, en la famosa foto de las Azores. /
Blair (i), W. Bush (c) y Aznar, en la famosa foto de las Azores.

El presidente del Gobierno de España entre 1996 y 2004 no se arrepiente de haber apoyado a Blair y W. Bush y asegura que lo haría «cien mil veces»

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La fotografía que retrató a José María Aznar con George W. Bush, Tony Blair y José Manuel Durao Barroso sigue persiguiendo al que fuera presidente del Gobierno de España entre 1996 y 2004. «Nunca he tenido mejor foto que la de las Azores», aseguró el político en el programa 'Mi casa es la tuya' en una entrevista cordial con Bertín Osborne en Telecinco.

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«Voy a las Azores cien mil veces si el interés nacional de mi país está en juego. Y a la Patagonia», aseveró Aznar sobre la instantánea que retrató a los entonces presidentes de Estados Unidos, Reino Unido y Portugal. Aquella imagen del 15 de marzo de 2003 significó el primer paso para la posterior invasión de Irak con el argumento de que Sadam Hussein escondía unas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron.

Aznar se mostró satisfecho 14 años después. «Nunca España había tenido una relación de confianza tan estrecha con los grandes países. Se beneficiaron muchos países», defendió. «Los Estados Unidos y un presidente muy criticado aquí, George W. Bush, habían ofrecido la solidaridad en materia terrorista a España y había cumplido con sus compromisos, que fueron relevantes e importantes para conducir a la derrota del terrorismo en España. Cuando me piden ayuda porque se sienten amenazados yo no digo que no, porque la solidaridad es de ida y vuelta. No tengo derecho en esas materias tan delicadas a pedirla y a negarla cuando ellos me la piden», justificó Aznar.

También trató sobre la llegada a Irak. «Decidir una intervención es muy difícil y puede provocar unas consecuencias. Mira ahora. Se ha decidido no intervenir en Siria. ¿Es mejor no intervenir en Siria que intervenir en Irak? ¿Qué está pasando en Siria? Llevan cinco años de guerra civil. Las decisiones tienen sus costes y a veces son duros, pero a veces son absolutamente inevitables. La seguridad y la libertad tienen su precio», comparó.

«Yo hablo de hechos. Todo eso de que si aparecieron unas armas son otras cosas», deslizó Aznar. Todo lo contrario que Durao Barroso, quien en 2007 renegó de la reunión y afirmó sentirse engañado. En una entrevista difundida por la emisora TSF y el Diário de Notícias, el representante portugués señaló que en ese encuentro se facilitaron informaciones a los presentes «que no correspondían a la verdad». «Hay documentos en ese sentido. Yo los vi, los tuve delante y decían que había armas de destrucción masiva en Irak. Eso no correspondía a la verdad», dijo el luso tres años después de la fotografía.

11-M

De aquella reunión y la posterior intervención en Irak derivó en una respuesta del terrorismo islámico que afectó a España directamente con los atentados del 11 de marzo de 2004 en la estación de Atocha. «Tuvimos el peor atentado de la historia de España. Fue el peor día de la historia de mi vida», señaló Aznar sobre la jornada que causaría 192 muertos por las diez explosiones que se sucedieron aquella mañana.

Aznar justificó que el Gobierno mantuviera durante 56 horas su versión de que el atentado yihadista había sido de ETA. «El segundo que sale a decir que ha sido ETA es (José Luis) Rodríguez Zapatero a las nueve de la mañana», recriminó. «Siguiendo mis instrucciones de 'aquí no se va a decir nada hasta que los servicios de inteligencia, la Guardia Civil y la Policía Nacional nos den su opinión'. Somos los últimos en salir. Antes, llamo a los directores de los medios y les digo que ha sido ETA», relató. «El director del CNI tiene la orden de hablar con todos los centros del mundo importantes para ver si sabían algo. Nada. Me decían: 'Nuestros amigos americanos están rebobinando semanas para atrás y nada'. ¿Conclusión? Ha sido ETA», argumentó. «¿Cuántos primeros ministros de otros países que me han llamado me han dicho 'ya nos ha dicho nuestros servicios que ha sido ETA'. ¿Qué hacemos nosotros? Confirmar lo que nos dicen nuestros servicios de inteligencia», insistió.

El expresidente aprovechó para denunciar lo que en su opinión fue una campaña esperada a tres días para unas elecciones. «Siempre había tenido el temor -por eso tachaba los días antes del calendario- de que me dejaran salir del gobierno sin crearme un problema grave», comenzó. «Hay ciertos grupos en España que deciden que ese el momento de ganar las elecciones. Se acusa al Gobierno de no decir la verdad. Se sale a las calles, se rodean las sedes del Partido Popular y se empiezan a inventar bulos: que yo he presionado para que no haya elecciones. Algunos llegaron a decir que yo estaba organizando un golpe de Estado con un solo objetivo: ganar las elecciones», remarcó. «Con perspectiva hay que decir: Enhorabuena,lo conseguisteis. ¿Y el precio que hemos pagado por eso? ¿y por esa actitud? ¿y todo lo que pasó después, incluida la crisis?», cargó.

Ataque individual

También recordó el atentado personal que sufrió en 1995 y del que había recibido un aviso. «El ministro del Interior dijo que era totalmente imposible, que era una invención», reveló sobre una reunión que mantuvo Jaime Mayor Oreja -entonces presidente del PP en el País Vasco- con un responsable del ministerio. Aznar se salvó porque viajaba en un automóvil nuevo con más blindaje. «Si hubiera ido en el otro coche yo no estoy vivo», confesó sobre el intento de ETA de acabar con su vida con 40 kilos de amosal y otros 40 de tornillería, según el primer dictamen de los artificieros.

El entonces jefe de la oposición eligió un vehículo blindado por recomendación del que sería vicepresidente, Francisco Álvarez Cascos, y evitó que el comando Madrid acabara con su vida. Casi una veintena de personas resultaron heridas, incluido el dirigente, y una mujer falleció a consecuencia de aquel ataque. El dirigente aseguró que lo habían intentado tres veces antes y que lo intentaron tres veces después. «Eso me hace sentir privilegiado porque yo tengo en la memoria a los compañeros y amigos que han sido asesinados», reconoció.

El asesinato del concejal del Partido Popular en Ermua Miguel Ángel Blanco el 13 de julio de 1997 también apareció en la conversación. «El chantaje no se acepta de ninguna manera. Removimos Roma con Santiago para intentar que no se produjera, pero la decisión estaba tomada porque ellos buscaban la humillación del chantaje y del asesinato. Ahí es cuando después de tantos años se conoce el cambio definitivo de la sociedad española», resumió el expresidente. «Esto era la venganza de los terroristas tras la liberación de José Antonio Ortega Lara», añadió en referencia al funcionario de prisiones secuestrado por ETA.

Actualmente, el expresidente del Gobierno se encarga de representar a la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). «Estoy como autónomo y me di de alta como abogado. Doy mis servicios a quienes me lo piden. Y estoy con mi fundación», reconoció Aznar sobre la organización conservadora. «Ha sido emprendedor. No creo que eche de menos la vida y ese servicio a España», remarcó su hijo, Alonso, en el programa de Telecinco.