Los jubilados extranjeros que demandaron por estafa a un banco islandés comienzan a ganar en los juzgados

Concentración de afectados en febrero del pasado año en Marbella./Josele-Lanza -
Concentración de afectados en febrero del pasado año en Marbella. / Josele-Lanza -

Una sentencia dictada en Marbella declara nulo el contrato de préstamo firmado por una pareja por cláusula abusiva y al no haber podido certificar la entidad que les entregó realmente el dinero

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Su caso saltó a los medios de comunicación hace años pero no fue hasta el pasado 2018 cuando los afectados pusieron cara al problema y se concentraron en los juzgados de Marbella para denunciar que un banco islandés en Marbella les había vendido un producto financiero «tóxico». Acusaban a la entidad de hipotecar sus casas y destinar el dinero de los préstamos a fondos de inversión con el riesgo de peder sus ahorros. Alguno llegó a peder su casa. Decidieron agruparse y el colectivo, de casi 200 afectados, todos jubilados y la mayoría ciudadanos británicos residentes en la Costa del Sol, empieza a ver la luz. Un juzgado de Marbella acaba de dar la razón a un matrimonio de afectados estimando que el banco, Landsbanki (a través de su filial en Luxemburgo), en liquidación por quiebra, impuso cláusulas nulas por abusivas y que además la entidad no ha podido siquiera demostrar que les dieran el dinero del préstamo que además ahora la entidad les reclama. Y lo hace en una demanda que la propia entidad había presentado contra los particulares reclamándoles el dinero que supuestamente habían dejado de ingresar.

«La sentencia nos da la razón en lo que veníamos sosteniendo», explica el abogado marbellí, Ignacio Infante, que representa a unos 160 afectados. «El motivo de esta desestimación es que el banco no tuvo en cuenta que los clientes son consumidores y no profesionales de las finanzas, y les impuso cláusulas que el juzgado declara nulas por abusivas», indica. «Además no han podido demostrar que les dieran el dinero que ahora les reclaman», explica el abogado.

Los afectados, unos 200, decidieron agruparse para demandar al banco

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia Número 3 de Marbella, con fecha de 25 de enero pasado, viene a desestimar totalmente la demanda interpuesta por la entidad Landsbanki Luxembourg, S. A. contra el matrimonio Pearce, «... y siendo coadyuvante como codemandada la entidad Asociación de Víctimas de Landsbanki Luxembourg, absuelvo a los comendados de todas las pretensiones contra ellos deducidas por la actora, condenando a esta al pago de las costas procesales», recoge la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico.

El titular del juzgado expone que «no puede estimarse acreditada en derecho, desde luego no en debida forma ni con las mínimas garantías de veracidad, la certeza, liquidez y cuantía de la deuda cuyo pago se reclama, la carga de cuya prueba incumbía a la parte actora (...) con la consecuencia de que también, por este motivo, ha de concluirse que procede la íntegra desestimación de la demanda».

En este caso concreto, la entidad reclamaba a los clientes el pago de 424.199 euros por una resolución anticipada de un contrato de préstamo, si bien los demandados llevaron a su vez ante la justicia que los contratos firmados fueran declarados nulos e incluso llegaron a pedir indemnizacion. El contrato se firmó en el año 2004. El préstamo fue de 520.000 euros, pero los clientes alegaron que nunca les fue entregada tal cantidad.

Producto financiero complejo

El préstamo fue concertado en el marco de una operación que integraba un producto financiero complejo, denominado Sitra II o Mitra II, consistente en que «el cliente hipoteca un inmueble libre de cargas sito en España y a cambio obtiene una suma de dinero que le va a ser prestado, primero en documento privado, pero que se retiene por Landsbanki en torno a un 80% y lo destina a la compra de un seguro de vida que no es tal sino un producto de inversión muy sofisticado llamado «seguro de prima única», invirtiéndose por la gestora del banco, denominada Lex Life, (que comercializó en España dicho producto a través de Landsbanki entre 2004 y 2008, fecha en la que el banco quebró) en una serie de productos desconocidos para los afectados y de difícil comprensión, suponiendo que el producto eximía del pago del impuesto de sucesiones en España o lo reducía, que los intereses cubrían la amortización de la hipoteca, que quedaba una cantidad para complementar las pensiones o ingresos de los clientes, tratándose de un producto financiero complejo del que no se proporcionó a los señores Pearce la suficiente y necesaria información».

La empresa les acusa de que dejaron de pagar sus cuotas, pero cierto es que, según se recoge en la sentencia, «el banco quebró y sus cuentas fueron liquidadas y ya no podían ingresar los pagos. Además el seguro de vida vinculado al préstamo se vendió y los activos que supuestamente tenían los codemandados fueron liquidados y sin su consentimiento».

En febrero de 2017 un juzgado de Fuengirola se pronunciaba igualmente contra Landsbanki. El letrado Ignacio de Infante subraya que la de Marbella es la primera sentencia a favor de los afectados de los «160 asuntos» que actualmente se dirimen por toda la geografía española, dado que «los liquidadores del banco empezaron a demandar a los clientes en 2017 en un intento de hacer liquidez para pagar al único acreedor que tiene el banco que es un fondo buitre», indica. Mientras, las demandas de los propios afectados contra el banco se irán viendo en los próximos meses.

La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso ante la Audiencia Provincial.