«Lo que hicimos no fue ninguna heroicidad, sino nuestro trabajo»

Daniel Álvarez y Alfonso Toledo, en el pantalán del Marbella Club. /Josele
Daniel Álvarez y Alfonso Toledo, en el pantalán del Marbella Club. / Josele

Dos socorristas del Hotel Marbella Club salvan a un hombre que pedía auxilio agarrado a una boya situada a 200 metros de la orilla

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Dos trabajadores del lujoso Hotel Marbella Club se han convertido en los auténticos ángeles de la guarda de un intrépido bañista que, al verse en apuros en el mar, comenzó a pedir auxilio a pleno pulmón mientras se mantenía agarrado a una boya situada a 200 metros de la orilla. Por fortuna para el nadador, Daniel Álvarez y Alfonso Toledo, socorristas del beach club del hotel, reaccionaron con rapidez y pudieron rescatarle sano y salvo, con el apoyo extra de un barco de limpieza litoral que se encontraba en los alrededores.

Tan rocambolesco rescate sucedió este pasado lunes, en torno a las nueve de la mañana, cuando ambos empleados del club acondicionaban la zona de hamacas de la playa para recibir a los primeros clientes del día. Enfrascados en la tarea, una mujer que paseaba por el pantalán del Marbella Club les puso sobre aviso: «Una señora nos da la voz de alarma diciendo que había un hombre pidiendo ayuda y que estaba agarrado a la boya amarilla que delimita la zona de baños, a unos 200 metros de la orilla», relata Alfonso. Ni se lo pensaron. Había un hombre en el mar al que había que rescatar. «No nos dio tiempo a saber qué estaba pasando cuando ya estábamos en el agua», añade Daniel.

En apenas segundos se despojaron del uniforme y se lanzaron al agua. «Nos tiramos en calzoncillos, hablando claro, yo cogí uno de los flotadores que tenemos en la zona de hamacas mientras mi compañero se adelantaba», explica Alfonso. Cuando llegaron al punto de rescate hallaron «un hombre de unos 40 años algo desorientado, al que no se entendía muy bien».

Barco al rescate

Comenzaron a dar las primeras brazadas de retorno con la suerte de que uno de los barcos de limpieza litoral que se encontraba en la zona acudió en apoyo alertado por las señales que hizo desde tierra el jefe de los socorristas, Fernando Puertas, responsable de la zona de playa del hotel. El hombre, que llevaba ropa interior a modo de traje de baño, fue subido a la barcaza y conducido hasta la orilla. «No ha sido ningún acto de heroicidad ni nada parecido, somos de la plantilla de socorristas del hotel, forma parte de nuestro trabajo, y lo habríamos hecho por cualquiera», afirma rotundo Daniel.

El rescatado, que estuvo consciente en todo momento y rechazó asistencia médica posterior, descansó en el rebalaje donde el equipo le ofreció una toalla y un poco de agua. «Cuando llegó respiraba muy fuerte, parecía que lo había pasado mal, pero se fue caminando por su propio pie, sin tan siquiera dar las gracias, para recoger la ropa que había dejado en el pantalán del que había saltado al agua», relata el jefe de grupo.

Al parecer, este bañista habría ignorado los carteles que prohíben saltar desde la estructura, que se adentra unos 100 metros en el mar. Los saltos desde el pantalán ya han causado más de un problema a este cuerpo de socorristas por la escasa profundidad que generan las mareas en este punto y la distancia que se alcanza con respecto a la línea de costa. En este caso, como subraya Fernando, se ha pasado «del miedo a la anécdota». Con final feliz.