Fallece a los 73 años Diego Parra, cofundador de los Romeros de San Bernabé de Marbella

Diego Parra, fundador de los Romeros de San Bernabé./ Archivo
Diego Parra, fundador de los Romeros de San Bernabé. / Archivo

Al abogado y empresario marbellí le tocó superar importantes retos como primer hermano mayor romero

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

El mundo cofrade de Marbella llora junto a familiares y amigos la pérdida de Diego Parra, cofundador y primer hermano mayor de los Romeros de San Bernabé. El abogado y empresario marbellí falleció este sábado a los 73 años. Nacido el 9 de noviembre de 1945, Parra estuvo ligado siempre personal y profesionalmente a Marbella con el paréntesis de la etapa universitaria que cursó en Madrid. Esta circunstancia le llevó a fraguar profundos y sólidos lazos de amistad, siendo no sólo conocido por su faceta cofrade, sino también por los negocios familiares vinculados al sector hotelero.

Este prohombre de Marbella ostenta el mérito junto con otros doce de haber sido cofundador de la hermandad del Santo Patrón de Marbella en 1981, y de haber asumido las riendas como primer hermano mayor durante ocho años, periodo en el que superó retos cruciales.

El primer escollo fue sacar la imagen de San Bernabé aquel 11 de junio de 1981. Cuenta el cronista Francisco Moyano Puertas, colaborador de esta casa, que el cura de esa época no lo puso fácil, pues estableció como condición que la imagen recorrería las calles siempre que se diera una concurrencia mínima de 200 personas. Parra y los suyos supieron llamar a la movilización, pues fueron miles de personas las que acompañaron al santo en la salida inaugural de los ochenta. Para ello se contó con la inestimable ayuda de la hermandad del Carmen, que cedió su trono para la procesión.

Durante los primeros años de su mandato, Parra dejó resuelto también un asunto crucial: la consecución de una casa hermandad. Moyano narra en su artículo 'Los 200 de San Bernabé', publicado en SUR en junio de 2015, que aunque la sede canónica era la iglesia de Santa María de la Encarnación, no contaban con casa de hermandad y se reunían en la residencia parroquial de ancianos. Fue en septiembre de 1987 cuando se estrenó al fin la sede, en Miraflores, tras una aportación a fondo perdido para su acondicionamiento que rondó por parte de cada hermano la friolera de 25.000 pesetas de la época. Esta casa hermandad que sigue siendo las misma en la actualidad recibió el nombre de Rincón de San Bernabé.

Familiares y amigos darán el último adiós a este cofrade marbellero durante el oficio religioso que se celebrará este domingo a las seis de la tarde en la Parroquia de la Encarnación.