La estabilización del litoral de Marbella: una urgencia al ralentí

La estabilización del litoral de Marbella: una urgencia al ralentí

Diez años después de los primeros trámites, acaba de salir a contratación la redacción del proyecto para las playas de Marbella, mientras que la obra en San Pedro sigue esperando su licitación

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Corre un chascarrillo por la ciudad que bromea con la situación en la que se encuentra parte del litoral marbellí afirmando que los turistas han pasado de venir a veranear a Marbella por sus playas a hacerlo a pesar de sus playas. El clamor desde hace más de una década es unánime: la estabilización de las playas debe ser una realidad cuanto antes. Algo urgente que no puede esperar. Pero en este caso, ni tan siquiera la inusual unión de las fuerzas políticas (todos a una en este caso con el sector turístico) en defensa de esta reclamación ha conseguido otorgar a los proyectos la velocidad de crucero que necesitan y pasados los años de idas y venidas, reuniones en Madrid, tramitaciones que parecen no tener fin y anuncios no materializados, la iniciativa sigue al ralentí. A día de hoy, y más de 15 años después de las primeras peticiones cursadas desde la Administración local (curiosamente una de las primeras, que fue rechazada por el Estado, fue promovida en 2004 por un gobierno gilista encabezado entonces por Marisol Yagüe), la estabilización de las playas urbanas de Marbella no tiene aún un proyecto definitivo, y las de San Pedro (con una tramitación más avanzada y un proyecto definido) está a la espera de que se autorice desde la Dirección General de Biodiversidad y Medio Natural si puede salir a licitación o debe pasar antes por la tramitación ordinaria para obtener la declaración de impacto ambiental. En el mejor de los casos, la contratación de la ejecución de las obras de las playas sampedreñas se iría al segundo semestre de este año, y ello siempre que existiera disponibilidad presupuestaria.

Esta semana el Gobierno central ha dado al fin luz verde a la licitación de la redacción del proyecto de estabilización de las playas urbanas de Marbella (entre La Venus y El Ancón) con un presupuesto base de 68.956 euros. El trabajo del equipo que se contrate partirá de un documento ya elaborado, un proyecto base concluido en 2017 e impulsado por el anterior Ejecutivo del PP en el Gobierno de la Nación al que ahora hay que hacerle las pertinentes modificaciones no sólo para adaptarlo a la realidad actual de la ciudad sino porque aquel documento contemplaba un escenario bien distinto al actual, con el proyecto (fallido) de la ampliación del puerto de La Bajadilla aún en pie. La idea general parte de la dotación, a las playas más afectadas por el retroceso del litoral y la pérdida de anchura, de diques o espigones de contención.

Los efectos de los temporales de los últimos años han sido devastadores en las playas urbanas, que llegan prácticamente a desaparecer engullidas por las olas
Los efectos de los temporales de los últimos años han sido devastadores en las playas urbanas, que llegan prácticamente a desaparecer engullidas por las olas

La erosión, azuzada por la presión urbanística sobre el litoral, por el aumento del nivel del mar y hasta por la eliminación, a comienzos de la década de los 90 del pasado siglo, de los espigones transitables que jalonaban el litoral, ha avanzado a sus anchas. El anulado Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2010 puso negro sobre blanco la realidad de los 27 kilómetros de litoral marbellí con algunos datos que dan idea de la situación. Sólo entre 1998 y 2003 habla de más de un 50% de las playas en retroceso con una disminución media de superficie de 22,76 metros. En puntos como La Fontanilla, una de las playas que más ha acusado el retroceso del litoral, ha podido llegar a perder en la última década un tercio de su anchura, según los cálculos del Ayuntamiento. «El escenario es dantesco y urgen medidas cuando antes si no queremos que la situación vaya a más y ello empiece a dañar la imagen de la ciudad y, por ende, a la joya de la corona del turismo», lamenta un importante empresario de sector turístico.

Fue en 2008 cuando el Ayuntamiento de Marbella se toma en serio el asunto y elabora un proyecto para crear diques sumergidos a lo largo de seis kilómetros del litoral marbellí que se remite a la Demarcación de Costas. Sólo un año después, el Gobierno central anuncia que destinará 400.000 euros para dos estudios que definan las soluciones idóneas tanto para frenar el retroceso de las playas urbana como para acabar con el pedregal en el que se ha convertido parte del litoral de San Pedro. Justo una década después, para Marbella sólo existe un proyecto básico sobre el que ahora se va a elaborar el definitivo que no estará listo hasta por lo menos dentro de un año.

La Fontanilla ha podido perder un tercio de su arena en la última década.
La Fontanilla ha podido perder un tercio de su arena en la última década.

La ciudad recibe la noticia como un regalo y la alcaldesa Ángeles Muñoz ha pedido ya «celeridad» en los trámites para que la redacción finalice lo antes posible». El concejal de Playas, Manuel Cardeña, hace hincapié en la «obligación que tiene el Gobierno central, independientemente del partido que gobierne, de estabilizar las playas de Marbella de una vez por todas. Y no sólo las de Marbella y San Pedro. Hay que poner la vista también en el retroceso que acusan las de Las Chapas».

IU, por su parte, ha anunciado que remitirá a Costas una petición para que indique al equipo redactor que resulte adjudicatario que «orqueste medidas reales de participación ciudadana tanto durante la elaboración del proyecto como de forma previa a la toma de decisión para la redacción definitiva», expone el edil Miguel Díaz.

San Pedro, a la espera

No es precisamente celeridad lo que acompaña a la estabilización de las playas de San Pedro. El proyecto que el Gobierno central sacó a exposición pública el pasado año (una de las cinco soluciones que llegaron a plantearse por la empresa contratada en 2013) contempla intervenir en un tramo de 3,5 kilómetros desde la desembocadura del Río Guadaiza al Río Guadalmina, en las playas de Guadalmina, Lindavista y San Pedro, con la construcción, finalmente, de cinco espigones de unos 150 metros. La propuesta recibió una serie de alegaciones, entre ellas las presentadas desde Marbella por el grupo de IU, una «metedura de pata», en palabras del teniente de alcalde sampedreño, Rafael Piña, que viene denunciando que ello retrasará la licitación.

El proyecto definitivo para las playas de Marbella no estará listo antes de un año

Entienden desde la formación de izquierdas que dicho proyecto «no soluciona los problemas de estabilización ni acaba con la necesidad de hacer aportaciones anuales de arena», pero además apuestan por una evaluación ambiental más exhaustiva que haga que el proyecto garantice medidas de preservación ambiental rigurosas y concretas.

Con esas, según explican a SUR fuentes del Ejecutivo central, la obra para la estabilización de las playas de San Pedro Alcántara está a día de hoy en manos de la decisión que adopte la Dirección General de Biodiversidad y Medio Natural acerca de si el proyecto se puede licitar tal y como está o es preciso que pase previamente por la tramitación ordinaria para obtener la declaración de impacto ambiental.

En el mejor de los casos, si se diera luz verde a la licitación de las obras, esta no tendría lugar al menos hasta el segundo semestre de este año, siempre que hubiera disponibilidad presupuestaria. Con unas elecciones generales en el próximo mes de abril, el mejor escenario se complicaría.

En caso de que hubiera que regresar al trámite ordinario para la evaluación ambiental, explican, habría que esperar al menor un año para poder licitar las obras.

Marbella y San Pedro deberán seguir esperando. Sería deseable que no una década más.

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