Ascienden a siete los detenidos por la muerte del joven secuestrado en Estepona

Agentes de policía, en la calle de Estepona donde fue secuestrado Brian Martos. / SUR

Brian Martos, de 27 años, falleció tras recibir un disparo en el brazo que le atravesó el pecho y su cadáver fue abandonado en un carril de tierra cerca del hospital de Algeciras

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

El crimen de Brian Martos Carmona, el joven de 27 años secuestrado el pasado 2 de octubre en Estepona, cuyo cadáver fue hallado hora y media después en Algeciras, está más cerca de esclarecerse. En los últimos días, la Policía Nacional ha detenido a siete personas por su presunta implicación en los hechos.

La investigación, en la que han trabajado de forma coordinada agentes de la UDEV I de la comisaría algecireña, de la Udyco de Estepona y del Greco de Campo de Gibraltar, aún no se da por cerrada y no se descartan más arrestos. De momento, los cinco detenidos, a los que se considera supuestos integrantes de la organización criminal, pasarán hoy mismo a disposición del juez de guardia de Algeciras.

El crimen de Brian Martos tuvo lugar . No fue ejecutado de un tiro en la cabeza ni fue apuñalado, como inicialmente trascendió. El examen externo de su cuerpo apuntaba en esa dirección, pero la autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal (IML) de Cádiz desveló unas lesiones que plantean otra hipótesis bien distinta del suceso.

El cadáver de Brian Martos, un viejo conocido de la policía, considerado un 'palero' (al parecer, se dedicaba a los 'vuelcos', robos a otros narcos), presentaba un único disparo y ninguna herida de arma blanca. La bala, según la trayectoria trazada por los forenses, le alcanzó en el brazo izquierdo y le cruzó de lado a lado el tórax, atravesándole pulmones y corazón. En la cabeza tenía varios traumatismos causados probablemente por golpes con la culata de un arma, como dijeron los testigos que presenciaron cómo se lo llevaban por la fuerza en la terraza de un bar de la plaza de Ortiz de Estepona, sobre las 23.00 horas del pasado día 2.

Esa noche, la víctima, natural de Valencia, aunque criada en el Campo de Gibraltar, territorio que controlaba a la perfección (ahora residía en Sotogrande), acudió a una cita a Estepona, que pudo ser una trampa. Los investigadores -en el caso trabajan al alimón especialistas de la Unidad contra la Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la comisaría de Algeciras y de la Unidad contra la Droga y el Crimen Organizado (Udyco) Costa del Sol- están convencidos de que la elección del lugar fue circunstancial. Sucedió en Estepona como podía haber ocurrido en otro sitio.

A Brian Martos lo sorprendieron cuando cenaba con otra persona en el restaurante Mister Noodles. Cuando vio a unos encapuchados encaminarse hacia él, tanto él como su acompañante reaccionaron huyendo a la carrera. Tras perseguirlo a tiros, lo alcanzaron a unos 150 metros, calle abajo, en la terraza del bar Toolone, donde comenzaron a golpearle con la culata de una pistola. Brian, un tipo corpulento, musculado de gimnasio, se encaramó a una barandilla de la que, literalmente, lo tuvieron que arrancar para introducirlo en un BMW X5, en el que los encapuchados huyeron con su rehén.

Hora y media después, la sala del 091 de la comisaría de Algeciras recibía una llamada de un ciudadano que aseguraba haberse encontrado el cuerpo de un hombre inerte en un descampado. Para los investigadores, el lugar donde abandonaron el cuerpo tampoco parece casual. Se trata de un carril de tierra que separa la parte posterior de un asilo y unos improvisados corrales instalados en los patios traseros de unas viviendas donde hay toda clase de animales (caballos, gallinas, perdices, una familia de gatos...), algunos de los cuales transitan en libertad por el camino sin asfaltar. Y está justo en un lateral del Hospital Punta de Europa de Algeciras.

Noticia relacionada