El Ayuntamiento ultima el proyecto para convertir el Faro en espacio cultural y medioambiental

Recreación de la vista general de los espacios anexos al Faro que se van reformar./SUR
Recreación de la vista general de los espacios anexos al Faro que se van reformar. / SUR

La cesión de las instalaciones por parte de Puertos del Estado supera el trámite de exposición pública

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Una imagen que ofrece un escenario absolutamente irreconocible. Una estampa renovada, moderna y con vida, a pie de paseo marítimo al sur, y de cara al centro de la ciudad en su zona norte. La transformación de las instalaciones del Faro de Marbella está cada vez más cerca. Llevan meses sin uso, desde la salida del farero, a quien se asignó otro destino, y la vivienda que había venido ocupando desde hacía años quedó deshabitada. Espacios ahora diáfanos en los que el proyecto con el que trabaja el Ayuntamiento creará un centro cultural y medioambiental. Los grandes espacios exteriores ahora sin vida acogerán exposiciones al aire libre a un paso del mar. El proyecto ha saltado ya de los fríos números y gráficos a una recreación que aclara cómo quedaran, tras la reforma prevista, las instalaciones del Faro -que mantendrá su uso como señal marítima- y las dependencias anexas, es decir, la antigua vivienda del farero y almacenes que alcanzan de forma conjunta los 364,70 metros cuadrados de superficie.

La solicitud de concesión administrativa presentada por el Ayuntamiento de Marbella para la ocupación y explotación, mediante concesión administrativa, de la parcela, salió hace unos meses a exposición pública. Resuelto el trámite, desde la Autoridad Portuaria de Málaga se sigue requiriendo la documentación pertinente que avale que el proyecto puede saltar del papel al terreno sin obstáculo. Y en esa fase se encuentra, según confirmaron a SUR fuentes del organismo dependiente de Puertos del Estado, un expediente que sigue su curso. «Continúa sin problemas el correspondiente procedimiento administrativo», indican. Eso sí, una vez recabados todos los informes, entre ellos de Urbanismo, y efectuadas las comprobaciones al efecto, la solicitud municipal, explican desde la Autoridad Portuaria, deberá pasar de nuevo por su Consejo de Administración para aprobación definitiva.

En julio del pasado año se daba luz verde, precisamente en Consejo de Administración, al acuerdo de concesión, y sólo unos días después se firmaba en Marbella con representantes de Puertos del Estado, el correspondiente acta de replanteo. La exposición pública del proyecto era el paso intermedio de un camino que se acerca a su fin y que culminará con la tan reclamada, desde hace años, cesión de la gestión de estas instalaciones a manos municipales, una explotación por la que el Ayuntamiento pagará un canon anual de unos 50.000 euros. El objeto concesional está fundamentado «en el uso de las instalaciones para actividades culturales, consistentes en la ubicación en la parte construida de un Aula del Mar y un área de exposiciones al aire libre en la parcela descubierta, así como una sede de la Agenda Urbana Marbella 2030».

El Ayuntamiento pagará un canon anual de unos 50.000 euros por la explotación

El proyecto concreto con el que trabaja el Ayuntamiento contempla la ordenación de los espacios para crear un área de exposiciones al aire libre con zonas apergoladas, jardines, láminas de agua y mobiliario urbano. El edificio menor será acondicionado como Aula del Mar, y el principal, para oficinas municipales a través de la llamada Agenda Urbana Marbella 2030, grupo encargado de elaborar un documento que servirá de base para el diseño de actividades relacionadas con el mar, el medio ambiente y la cultura. Para esa transformación hay previsto un presupuesto de 400.000 euros.

Un nuevo acceso

La iniciativa municipal persigue no sólo ganar unas nuevas instalaciones para uso municipal, en un magnífico enclave, sino también conseguir que esas dependencias que llevan años sin uso queden integradas en el paseo marítimo, para lo que se han contemplado además nuevos accesos al recinto. Igualmente se levantará un nuevo cerramiento en torno a la propia torre del Faro, que conservará su uso como señal marítima.

«Es sin duda el mejor proyecto para que Marbella pueda disfrutar y disponer de unas instalaciones, las anexas al Faro, que durante tantos años se ha venido reclamando para uso ciudadano y para que pueda acoger actividades culturales», subraya el concejal de Medio Ambiente, Playas y Puerto, Manuel Cardeña.

La reivindicación de la apertura de estas dependencias al público acumula más de una década de historia. Diversos colectivos ciudadanos han alzado la voz en más de una ocasión en favor de dotar a este enclave de actividad. De hecho llegó a acoger algún acto organizado por el Ateneo de Málaga en Marbella. De forma paralela, tanto el gobierno del PP, desde su primera etapa, como el tripartito en sus dos años de gestión municipal, efectuaron innumerables gestiones para conseguir la cesión de la explotación de estas instalaciones.

Pero la historia sumó otro capítulo. A mediados de 2015 el Gobierno central decidía echar a andar un plan para poner en valor los faros con proyectos que contribuyesen a la dinamización de la economía y el turismo singular bajo un enfoque de respeto al medio ambiente. Pocos meses después, la Autoridad Portuaria de Málaga abrió un procedimiento para otorgar una concesión administrativa para la rehabilitación y posterior explotación comercial tanto de la Farola de la capital como del Faro de Marbella. Se presentaron varias empresas interesadas en dotar de uso hotelero a la Farola de Málaga. En el caso de Marbella, dos firmas apostaron por iniciativas de hostelería -una de ellas contemplaba la apertura de un beach club-, una vez que se descartaba la explotación hotelera debido a las propias características del espacio marbellí y a las leyes del suelo vigentes. Una vez valoradas las solicitudes, ambas propuestas terminaron siendo desestimadas al no haber superado, según se argumentó desde el ente de gestión portuaria, los parámetros en cuanto a la «explotación y datos económicos planteados».

Finalmente las gestiones efectuadas desde el Ayuntamiento hicieron prevalecer el interés general. Y en no mucho tiempo (tras la cesión definitiva habrán de acometerse las obras de reforma programadas), Marbella dispondrá de un nuevo punto de encuentro para actividades culturales y medioambientales de primer nivel en una ubicación inmejorable.

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