Política para tocar y saborear en Málaga

Ruiz, en el último debate político 'TeEscucho'./SUR
Ruiz, en el último debate político 'TeEscucho'. / SUR

El parlamentario Miguel Ángel Ruiz acerca su labor a los jóvenes para fomentar el interés en la materia

MATÍAS STUBER

Es lo típico. Los jóvenes de hoy. Se interesan por muchas cosas, pero lo que se negocia en el Congreso de los Diputados les importa poco. La política la ven como algo lejano. Algo que no va con ellos. Hay una distancia abismal entre el lenguaje de la calle y el lenguaje entre diputados. Aunque quede la duda de a quién perjudica más esta comparación. ¿Pero es verdad? ¿La juventud corre de nuestros representantes públicos? No huyen de la política. Huyen de la política que ven en la televisión. No quieren respirar y participar de un ambiente que sienten envenenado. Es la conclusión a la que ha llegado Miguel Ángel Ruiz. Miguel Ángel Ruiz es político, pero no solo político. También es profesor. Aunque ahora mismo esté en el Parlamento andaluz, donde ocupa un escaño en la bancada del PP, se siente docente por encima de todo. Cuando habla de desafección habla por experiencia propia porque también le alcanzó a él. Enganchado de nuevo, en su segunda etapa institucional en activo, se hizo una pregunta: ¿Cómo combatir la adversidad que genera la política en la juventud? La respuesta que se dio le llevó al camino inverso para transitar hacia la solución. Si los jóvenes no llegan a la política, la política tiene que llegar a los más jóvenes.

Así nace el proyecto 'TeEscucho', que combina el uso de las redes sociales, especialmente Instagram, con un acercamiento pedagógico de la labor que realiza Miguel Ángel en el Parlamento, que se transmite en quedadas y reuniones paulatinas en bares y restaurantes de Málaga. El Pez Tomillo y El Pimpi garantizan la alternancia en el poder. Comida al centro y refrescos para todos nutren el debate. A partir de aquí, el funcionamiento es muy sencillo: Miguel Ángel lanza un tema de actualidad política y comienza el intercambio, mezcla entre debate y tertulia. En la última, tocó hablar de educación. La convivencia del sistema público con la educación concertada. Con una premisa fundamental. El político, en este caso, es el que debe escuchar.

Ariana López es una de las asistentes habituales a estas tertulias. Es un ejemplo perfecto de esa juventud que sí tiene interés por la política, que sabe que es determinante para moldear su vida. Sin necesidad de haber alcanzado la edad de votar porque a sus 16 años, Ariana, que estudia en San Estanislao, siente que tiene derecho a ser escuchada y se lanza a combatir el estereotipo. «La mayoría sí que tenemos un cierto interés por la política y por lo que pasa en nuestro ámbito», sostiene la joven. La percepción que tiene de los políticos es la de un gremio enrocado en sus batallas partidistas, lejano a los problemas diarios de la gente. «Nos hacen sentir que no podemos hacer nada, que la política es algo muy lejano», explica.

Lo distante en cercano

Y aquí engancha también este proyecto, que transforma lo distante en algo cercano. Siempre en torno a una mesa. A una de estos debates asistió el alcalde, Francisco de la Torre, y la cosa salió bastante bien. Así lo recuerda Chándani Montañés, que tiene 18 años y estudia ADE en Málaga. Ella percibe una polarización en su entorno. La mitad se interesa por la política y a la otra mitad le da bastante igual. «En estas tertulias se nos da voz y se fomenta el debate. Creo que ayuda a elevar el interés en la política». Preguntada por lo que más le estimula, señala al debate de ideas entre desiguales. «Viene gente con todo tipo de ideologías», señala.

Después de varios encuentros de este tipo, Miguel Ángel ya tiene acumulado un bagaje suficiente como para hacer un balance: «La gente joven está muy desmotivada con la política, pues la percibe como algo lejano. Pero, en el fondo, sí que le interesa la política: hay mucha gente con inquietudes, pero lo que rechaza es la política que hacemos los políticos. Como yo he vivido esa desmotivación como ciudadano en los últimos años, quiero hacer una política diferente, más cercana, y por eso he puesto en marcha este proyecto».

Las inquietudes de los jóvenes están ahí. Solo hay que abrir los ojos. Se habla de política en los bares y en las familias. Los jóvenes lideran e introducen estas discusiones. Pero si no se sienten representados por los políticos, se está alimentando un campo de tensión, en cuyo centro se acumula un enorme potencial desperdiciado. Porque, precisamente, los jóvenes deberían entusiasmarse por la política, como columna esencial que son para sostener a la sociedad.

Así lo resume Ángel Valencia, catedrático de Ciencia Política en la UMA, que considera esencial que los jóvenes se interesen por la política: «Es absolutamente deseable, incluso necesario, que haya un relevo generacional. Es lo razonable y necesario. La vitalidad de la generación joven y su participación son algo esencial».