Seis mil opositores malagueños, a la caza de una plaza de maestro

Seis mil opositores malagueños, a la caza de una plaza de maestro
Ñito Salas

Arrancan entre nervios y ojeras los exámenes para adjudicar 3.800 puestos en el cuerpo de maestros de las escuelas públicas andaluzas

Nuria Triguero
NURIA TRIGUEROMálaga

Entre la fila de cabezas agachadas sobre teléfonos móviles, Araceli parece transportada desde el pasado, con sus agujas de punto y sus pies en alto. Ella prefiere matar el tiempo –y los nervios– a la vieja usanza. Mientras espera que su hija salga del examen da forma a un jerseicito de bebé blanco. «Hija, algo hay que hacer... Ya son cuatro veces las que se ha presentado, a ver si esta vez hay suerte», apunta. La de ayer fue una mañana cargada de nervios y ojeras para las 6.000 personas que se presentan a las oposiciones a maestro en Málaga (32.000 en toda Andalucía). También lo fue para los familiares que esperaban a la salida de las 129 aulas de los diferentes centros de la Universidad de Málaga donde se celebró el primer examen. Hay 3.800 puestos ofertados, así que sólo uno de cada ocho candidatos sacará plaza.

A las 8 los aspirantes empezaban a ser llamados a las aulas y a las 9 se sacaban las famosas bolas que determinan por azar los temas de la prueba escrita. El tiempo volaba dentro de las clases y se hacía eterno fuera, donde aguardaba Luisa, madre de dos opositores venidos desde Jaén, a la que el cansancio y la tensión acumulada pasaban ya factura. «Esta es la peor carrera que han podido hacer», se desahogaba. «Los dos son interinos y están rodando por toda Andalucía. Mi hija, por ejemplo, ha tenido seis destinos distintos este curso, vive con sus pertenencias en el maletero del coche. Se han examinado ya muchas veces, con buenas notas, pero no consiguen plaza. ¿Y cómo van a conseguirla, con la de miles de personas que hay hoy aquí?», cuestionaba.

A las 12.30 empezaban a salir los aspirantes del examen. Botella de agua y bolis en la mano, sonrisas nerviosas en la cara. Algún derrumbe emocional, anécdotas y abrazos. Con un ramo de flores esperaba a Lorena toda una comitiva de familiares. «Soy maestra y he pasado por lo que ella está pasando, así que sé que cuando sales del examen lo que necesitas es ver a tu familia», explicaba su hermana Verónica. «Es la segunda vez que me presento. Tengo buenas sensaciones, y eso que soy muy negativa», confesaba la protagonista. «Esta mañana no se sabía ningún tema, no se acordaba de nada… Eran los nervios. Mira, al final ha salido estupendamente», comentaba su hermana. Otra opositora, Jessica, con cinco convocatorias ya a las espaldas, destacaba la «vocación» que hay que tener para pasar por esta estresante prueba año sí, año no. «Yo llevo sólo un año de interina después de diez en la bolsa. Me asignaron a un colegio de difícil desempeño en La Palmilla y estoy enamorada de cómo se trabaja allí», afirmaba.

Mecánica del examen

Ayer se realizó la primera prueba eliminatoria, que consta de dos partes que serán valoradas conjuntamente: una práctica, para comprobar la formación científica y el dominio de habilidades técnicas del candidato, y otra teórica, consistente en el desarrollo escrito de un tema elegido por el aspirante de entre tres extraídos al azar por el tribunal.

Cuando se hagan públicos los resultados de esta fase (previstos para principios de julio), los aprobados deberán presentar la programación didáctica y, en días posteriores, desarrollar el segundo ejercicio de la oposición, centrada en la aptitud pedagógica y el manejo de las técnicas del ejercicio docente mediante la defensa de la programación didáctica y la exposición oral de una unidad. La calificación final de la fase de oposición será la media aritmética de las puntuaciones de las dos pruebas. Después se juntarán con los méritos correspondientes a la fase de concurso. Previsiblemente el 16 de julio saldrán las notas y el 17, la asignación definitiva de plazas por tribunal.