El extraño caso del hombre con el pene amputado

El extraño caso del hombre con el pene amputado

La Policía Local lo encontró en Benalmádena con un traumatismo craneal y en el hospital detectaron que presentaba signos de posible asfixia

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

Ha dicho llamarse Sergio, después Rafael y, por último, Naomi. Todo en él es una incógnita. Quién es, de dónde, qué edad tiene... Pero, sobre todo, cómo acabó en una calle de Benalmádena con un golpe en la cabeza, signos de asfixia en el cuello y una amputación parcial del pene.

Así lo encontró una patrulla de la Policía Local el sábado, sobre las 11.30 horas, a raíz de una llamada vecinal en la urbanización Torremuelle. Caminaba muy despacio, desorientado, como si estuviera ausente, y tenía sangre en la cabeza y en las manos. Los agentes lo llevaron al Hospital de Alta Resolución (CHARE) de Benalmádena.

Allí, al desnudarlo, los sanitarios descubrieron que tenía el pene anudado con cordones de zapatos y gomillas del pelo, muy apretado, como si hubiese o hubiesen querido hacerle un torniquete. Entonces, se le derivó a urgencias del Hospital Clínico Universitario.

El hombre, de unos 30 o 35 años, aparentemente español, ingresó con una fuerte hemorragia y el pene destrozado. Tenía una parte seccionada y otra, desgarrada. Tras un breve paso por urgencias, donde se comprobó que había sufrido una amputación parcial del miembro, ingresó directamente en quirófano para realizarle una primera cirugía. Ayer estaba previsto que fuese operado otra vez.

Las pruebas diagnósticas que le hicieron, entre ellas un TAC, desvelaron que, además, presentaba lesiones en el cuello compatibles con un intento de asfixia. Fuentes sanitarias confirmaron ayer que se encontraba estable, pendiente de evolución y de otras pruebas.

Durante su periplo hospitalario, el hombre fue dando diferentes versiones -e identidades- sobre lo que le había sucedido. En un primer momento, contó que se llamaba Sergio, que era un extraterrestre y que el pene no era suyo. También mencionó que le habían atacado.

Después, cambió de nombre e insistió en que lo llamaran «Naomi». Lo cierto es que sigue sin conocerse su verdadera identidad. Al menos hasta ayer. Tanto es así que un retén de la Brigada de Policía Científica tuvo que desplazarse al Hospital Clínico a mediodía para tomarle huellas y tratar de identificarlo.

Ayer por la mañana, algo más recuperado de las lesiones, manifestó que quería irse a su casa -por ahora se desconoce cuál es su domicilio- y preguntaba todo el tiempo qué hacía en el hospital. Según las fuentes consultadas, le dijo a los sanitarios que le habían dado un mordisco, pero no se descarta que pudiera haberse autolesionado.

Aunque todo apunta a que sufre algún tipo de desequilibrio o de trastorno mental, lo cierto es que no hay constancia de que haya sido asistido en el servicio de psiquiatría del Hospital Clínico, ni tampoco que tenga un historial de esta índole en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), todo ello a expensas de que sea identificado de forma fehaciente por la policía.

Otra de las hipótesis que se han manejado fue que hubiese consumido algún tipo de narcótico, como por ejemplo pirovalerona, más conocida como 'droga caníbal', bautizada así por sus devastadores efectos, que, en casos extremos, llegan a la autolesión. Sin embargo, el paciente ha dado negativo en los análisis a alcohol y drogas.

El caso recuerda, salvando las distancias, al que sucedió el pasado mes de marzo en Zaragoza. El día 8, un hombre de 33 años y de nacionalidad inglesa fue hallado ensangrentado y con el pene amputado por una hipotética autolesión, posibilidad que la policía puso en duda desde el primer momento.

Más tarde, se supo que el británico había manifestado a través de Internet su voluntad de encontrar a alguien que lo mutilase. En el hospital se le pudo reimplantar el miembro y la investigación policial concluyó con la detención de su compañero de piso como presunto autor de la agresión.