Discurso íntegro del presidente de la Diputación de Málaga en el Día de la Provincia

Salado se dirige a los galardonados. /Ñito Salas
Salado se dirige a los galardonados. / Ñito Salas

Intervención de Francisco Salado en el acto celebrado en La Cala del Moral

Saluda a autoridades, delegada del Gobierno andaluz, subdelegada del Gobierno, alcaldes, premiados, asistentes, vecinos de Rincón de la Victoria y de La Cala del Moral.

Buenas tardes a todos.

Hoy celebramos el Día de la Provincia y permítanme decirles, como alcalde, que para todos los habitantes y vecinos de Rincón de la Victoria es una gran alegría y orgullo que se celebre en nuestro pueblo, en esta magnífica iglesia de La Cala del Moral.

Quiero dar las gracias tanto al párroco, Ramón, como al Obispado por acoger este acto.

Mis primeras palabras tienen que ser de reconocimiento y admiración a los premiados.

Quiero agradeceros, en nombre de vuestra provincia, vuestro trabajo, vuestro esfuerzo, vuestro talento, vuestra dedicación.

Gracias por crear puestos de trabajo y riqueza, por ser un visionario, como es el caso de Domingo de Torres, fundador de Acotral, la mayor empresa de transportes y logística de España.

Gracias a Damián Quintero, nuestro campéon, por llevar el nombre de Málaga por las principales citas deportivas de todo el mundo.

Eres un deportista ejemplar, un maestro de artes marciales en el que pueden mirarse nuestros niños.

Te deseo grandes éxitos en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Gracias a la Fundación Harena por todo lo que hacéis con los mayores y los jóvenes, por vuestros proyectos internacionales, pero muy especialmente por ser el principal aliado de la Diputación en su empeño de que ningún mayor se sienta solo.

Gracias por apoyar y ser protagonistas de nuestro Plan de Lucha contra la Soledad de los Mayores.

Gracias a Manolo Sarria por hacernos reír, pero también por saber hacernos llorar, como hiciste cuando presentaste a Chiquito de la Calzada en su nombramiento como Hijo Predilecto. Como el añorado Chiquito, como tu querido Juan Rosa, El Pulga, eres un maestro del humor y un malagueño de pro. Eres nuestro embajador de la risa.

Mi último agradecimiento, con el corazón en la mano y en nombre de toda la Corporación y todos los malagueños, es para los familiares de José Gil, nuestro héroe del Consorcio de Bomberos. José Gil dio su vida en acto de servicio.

Nunca lo olvidaremos y siempre estaremos en deuda con su familia.

Todos estos malagueños distinguidos hoy son ejemplos de las mejores virtudes de nuestra provincia y de nuestra gente.

Pero yo no sería digno alcalde de Rincón de la Victoria ni digno presidente de la Diputación de Málaga si hoy no tuviera también unas palabras de recuerdo y gratitud para el maestro Manuel Alcántara, fallecido la semana pasada.

Alcántara era el decano de los articulistas españoles, el último representante de una época, de una irrepetible estirpe de periodistas y de poetas.

Y tanto en sus columnas como en sus poemas siempre se asomaba el mar Mediterráneo, ese que veía desde su casa en la playa del Tajo, al borde del Cantal.

Se fue a los 91 años, tras una vida plena, sabiendo de nuestro afecto y admiración. Y, sin embargo, se nos ha ido demasiado pronto. Ya le echamos de menos en Rincón.

Manuel Alcántara, hijo predilecto de Málaga, medalla de la provincia e hijo adoptivo de Rincón de la Victoria, cuenta con una biblioteca y una calle con su nombre en nuestro pueblo.

Pero, sobre todo, ocupa un lugar privilegiado en el corazón y la memoria de todos los malagueños.

Nosotros queremos rendirle un homenaje más, aunque sea simbólico, de justicia poética.

Por eso quiero aprovechar este acto para anunciarles que la Diputación va a volver a poner en marcha la imprenta Sur, tras casi cuatro años de trabajos de restauración y adecuación.

Y los primeros versos que vuelvan a salir de su emblemática linotipia, la primera publicación, será la poesía del maestro.

Como ustedes saben, en la imprenta Sur, de la mano de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, a través de la revista Litoral, se editaron algunos de los mejores escritos, de las mejores letras, de la Generación del 27. Poemas de García Lorca, Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, todos admirados por nuestro Manolo Alcántara.

Creo que él habría disfrutado mucho viendo funcionar otra vez la imprenta Sur. Seguro que allí arriba está compartiendo mesa y mantel, tertulia, con todos esos grandes escritores y poetas vinculados a ella.

Manuel Alcántara siempre estará vivo en nuestro recuerdo. Porque, como él dejó escrito y luego cantó Mayte Martín:

No pensar nunca en la muerte

y dejar irse las tardes

mirando cómo atardece.

Ver toda la mar enfrente

y no estar triste por nada

mientras el sol se arrepiente.

Y morirme de repente el día menos pensado.

Ese en el que pienso siempre.

Malagueño de nacimiento y rinconero de vocación, Alcántara era un enamorado de su tierra, nuestro mejor heraldo para exponer las maravillas de la Axarquía.

Y siempre digo que Rincón de la Victoria, como esta comarca, es el mejor exponente de la diversidad de Málaga.

Con pueblos blancos de interior, como mi Benagalbón natal, de paredes encaladas y macetas de colores, paisajes de olivos y vides que se asoman al mar Mediterráneo, a un litoral dinámico, pujante y lleno de actividad.

La Axarquía, como Málaga, tiene un presente magnífico y un futuro aún mejor.

Somos una provincia joven, emprendedora, alegre, con una calidad de vida envidiable, con un patrimonio natural, histórico y cultural privilegiado, fruto del lugar estratégico en el que nos encontramos, punto de encuentro de las principales civilizaciones de Europa.

La Diputación quiere seguir ejerciendo un papel protagonista. Somos y queremos ser el gobierno provincial, la administración que lidera proyectos colectivos de éxito como Sabor a Málaga, como el Caminito del Rey, como la Senda Litoral.

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Es tradición que en el Día de la Provincia hablemos de nuevos proyectos y de los retos a los que nos enfrentamos.

Y considero que una de las asignaturas pendientes de Málaga es mirar más al mar, mirar más a ese Mediterráneo del escribía Alcántara.

Si estamos concluyendo lo que parecía un sueño imposible, la Senda Litoral, el siguiente paso debe ser la Senda Azul, ir de la tierra al mar.

Hay que poner en valor toda la riqueza submarina de la provincia, protegiendo e investigando los yacimientos arqueológicos, creando arrecifes artificiales, no sólo para proteger la flora y fauna marina, sino para crear nuevas actividades náuticas, deportivas y turísticas.

También resulta primordial abordar la estabilización de nuestras playas. Debemos diseñar soluciones definitivas que protejan la arena frente a los temporales.

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En el interior de la provincia, en cambio, el mayor desafío al que nos enfrentamos es el despoblamiento.

Esta semana hemos presentado un ambicioso plan de comunicaciones para mejorar la movilidad de más de 40 pueblos pequeños de nuestra provincia y reducir los tiempos de acceso a hospitales, colegios, centros de trabajo y ocio, a la costa y a las cabeceras de comarca.

Vamos a crear redes de conexión y alternativas viarias que acaben con el aislamiento de muchas poblaciones y acerquen los pueblos entre sí.

El plan tendrá especial incidencia e impacto en comarcas montañosas, como la Axarquía y la Serranía de Ronda.

Y deberá ir acompañado de una mejora sustancial del transporte público y sus frecuencias, algo en lo que la Diputación se ofrece a colaborar e impulsar con la Junta de Andalucía, los ayuntamientos y las empresas concesionarias.

Debe ser un importante estímulo para la competitividad de nuestros pueblos, para la creación de empleo y riqueza en el interior.

Porque no podemos descuidarnos ni debemos ignorar que ya estamos registrando los primeros síntomas de enfriamiento de la economía, cuando nuestra tasa de paro, del 17%, sigue siendo demasiado alta, algo insoportable.

Creo honestamente que la provincia de Málaga está mucho mejor preparada ahora que hace ocho años, cuando llegamos al gobierno de la Diputación en plena crisis económica.

Pero no podemos caer en la autocomplacencia.

Si algo distingue a los malagueños es su inconformismo, su ambición por crecer, por liderar el desarrollo económico de Andalucía, por crear más oportunidades y bienestar para todos.

Así que debemos seguir avanzando en la mejora de la formación de nuestros jóvenes, con planes como el Primera Oportunidad de esta Diputación.

Colaborar con la Universidad y con las empresas, tender puentes para la creación de empleo de calidad, debe seguir siendo una prioridad.

También debemos ampliar otro proyecto de todos, un éxito colectivo de esta provincia como es Sabor a Málaga.

Nos estamos acercando al sueño de crear una industria potente, innovadora y exportadora.

Y esa industria es la agroalimentaria, en la que ya somos líderes europeos en sectores como los subtropicales o el aceite.

Nos queda mucho margen de mejora y de crecimiento, muchos empleos por crear en este sector en el que la Axarquía tiene tanto que decir.

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La revolución tecnológica no puede cogernos esta vez con el pie cambiado.

De ahí la obsesión de la Diputación por implantar y extender las nuevas tecnologías y sus aplicaciones, las redes de telecomunicaciones, las energías renovables y la eficiencia en la gestión de los recursos en todos los rincones de esta provincia.

La nueva revolución tecnológica, la revolución del conocimiento, del Big Data, los robots y la inteligencia artificial, ya se está produciendo. Y va a cambiar radicalmente el mercado de trabajo.

En este sentido, me enorgullece decir que el sector turístico de la Costa del Sol, nuestra primera industria, ha demostrado estar a la vanguardia de esta revolución.

Y nuestra estrategia de inteligencia de mercados está dando excelentes frutos, con el mejor invierno de la historia de nuestro sector turístico y con los mayores ingresos obtenidos nunca.

Porque tanto en el turismo como en el resto de actividades económicas, nuestra estrategia debe centrarse siempre más en la calidad que en la cantidad, más en la rentabilidad que en el volumen.

Creo que esa es la senda que debe seguir el gobierno provincial en los próximos años. Llegando a acuerdos de consenso, negociando y pactando entre todos los partidos, como hemos hecho en muchas ocasiones.

Considero que en diálogo, negociación y capacidad de llegar a acuerdos, esta Diputación también ha sido un referente. Y quiero dar las gracias por ello a todos los grupos políticos.

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Los malagueños nacemos con una bendición y con una obligación. Con la enorme suerte y privilegio de vivir en el mejor lugar del mundo, pero también con la responsabilidad y el desafío de mejorarlo, de construir una Málaga, si cabe, con más progreso, igualdad, empleo y oportunidades. Ese es el empeño de la Diputación.

Termino deseándoles a todos que disfruten de mi pueblo y de la hospitalidad de mi gente.

Muchas gracias a todos y… ¡Viva Málaga!