Las claves en Málaga tras las elecciones generales

El redactor de SUR Iván Gelibter explica las claves del proceso.

Los resultados del 28 de abril dibujan un tablero político muy agitado y polarizado a menos de un mes de la trascendental cita municipal con las urnas

IVÁN GELIBTER , ALBERTO GÓMEZ , ANTONIO M. ROMERO y PILAR R. QUIRÓSMálaga
PSOE El momento dulce de los socialistas de Málaga

Iván Gelibter. Aunque aún falta algo de perspectiva para analizar las circunstancias de por qué el PSOE ha sacado 50.000 votos más en la provincia desde las últimas elecciones generales, la realidad es que los socialistas están en un momento más que dulce. El dominio mostrado este 28 de abril solo es equiparable (no en cifras concretas, sí en sensaciones) a los mejores tiempos de Zapatero cuando llegaron las grandes inversiones a la provincia con Magdalena Álvarez como ministra.

La sede los 'Los Arcos' en los aledaños de la calle Ayala destilaba la alegría que había perdido tras una campaña de perfil bajo que no impidió que el candidato que estrenaban –Ignacio López– fuera el mejor a nivel provincial, eso sí, compartiendo el trono con su homólogo del partido naranja, Guillermo Díaz.

El escenario resultante de los comicios generales en Málaga muestra además una ilusionante tendencia para el PSOE en la joya de la corona, Málaga capital. Tras más de una década y pese a la fuerte abstención, los socialistas ya fueron primera fuerza en el feudo del PP en las elecciones regionales del 2 de diciembre. Pero lejos de reducirse en las generales, el partido aumentó a 40.000 votos y 14 puntos porcentuales la distancia con los populares. En el grupo municipal que lidera Daniel Pérez ya notan que pueden tocar la Alcaldía de Málaga con los dedos, aunque el segundo puesto de Ciudadanos, si se produjera un resultado similar, puede complicar su gobernabilidad. Si Cassá ya quería ser alcalde con tres concejales y la cuarta posición, qué no pedirá con el doble de ediles y una segunda posición.

Resulta, a pesar de todo, algo arriesgado hacer una traslación de resultados a unas elecciones donde el cartel en cada municipio determina el sentido del voto. Aún así, los socialistas han conseguido triunfar en sitios tan inhóspitos para ellos que las esperanzas se mantienen intactas. Ese es el caso de Fuengirola, Estepona y Marbella, a lo que se suman otros resultados sorprendentes como el Mijas, Torremolinos y Alhaurín de la Torre. No todo lo que pierde el PP lo capitalizan Vox y Ciudadanos, pero los socialistas deben entender que quedar primeros en unas elecciones municipales no implica mantener esas alcaldías. Si albergan dudas, no tienen más que preguntarle a sus compañeros de corporaciones del PP.

Unidas Podemos Una hemorragia contenida que podría estallar el 26M

Alberto Gómez. No todos los sondeos aseguraban la reelección de Alberto Garzón como diputado. Los efectos de la batalla por Málaga, donde se han disputado once escaños, resultaban imprevisibles. Pero Unidas Podemos, cuarta fuerza más votada, ha mantenido el tipo en la provincia, manteniendo sus dos representantes y superando a Vox por casi 4.000 votos. Garzón, que en 2016 se presentó por la capital, sustituye así a Alberto Montero. También la número dos, Eva García Sempere, retiene contra pronóstico su escaño. El político malagueño reconoce que les hubiera gustado «tener mejores resultados», pero recuerda que sus 42 diputados, junto a los 123 del PSOE, son «suficientes» para frenar la irrupción de la extrema derecha. Ahora toca sentarse a negociar con Pedro Sánchez, a quien reclama «que evite la tentación naranja y aproveche los resultados para blindar los servicios públicos y proteger a las familias trabajadoras».

Aunque reeditan sus dos escaños y resisten la embestida de Vox, que a punto estuvo de arrebatarles un diputado, Unidas Podemos pierde en la provincia 23.407 votos respecto a 2016, más de cuatro puntos que dejan en el camino y que complican su posición en las elecciones municipales, a las que concurrirán por separado salvo excepciones como las de Málaga capital o Torremolinos. Y la fragmentación, como ha confirmado la derecha en estos comicios, suele pasar factura. En caso de que Podemos e Izquierda Unida continúen agravando su herida el 26M, los socialistas asistirían al naufragio de su mayor apoyo para acceder a las alcaldías frente a un posible bloque entre Ciudadanos y el PP, necesitado de recuperar a su electorado de centro-derecha, en huida ante la amenaza de Vox. A nivel nacional, los de Pablo Iglesias han sido superados por Ciudadanos y quedan relegados como cuarta fuerza política, el mismo espacio que ocupan en la provincia. Pero el ascenso del partido de Santiago Abascal podría hundirlos hasta la quinta posición.

PP La encrucijada del PP ante el avance de Vox y Ciudadanos

Antonio M. Romero. Aunque han pasado pocos años, lejos quedan para el PP de Málaga aquellos días de vino y rosas de 2011 cuando eran una fuerza omnipotente en la provincia, sin competencia en el centro derecha que le hiciera sombra y con un PSOE hundido. Como en aquel pasaje bíblico del Génesis, era la época de las vacas gordas para los populares, quienes ahora, tras el resultado de las elecciones generales de este domingo donde se desangraron en votos, viven las flacas. Las tornas se han vuelto y a cuatro semanas de los comicios municipales, mientras los socialistas se han instalado en la cresta de la ola, el PP de Málaga presidido por Elías Bendodo se encuentra en una complicada encrucijada atenazado por una pinza que le arrebata apoyos en las urnas: a su derecha, Vox, y a su izquierda, Ciudadanos.

Los malagueños dieron este domingo la espalda al PP en una provincia que en las últimas décadas se había convertido en un fortín para el partido de la gaviota. Los populares perdieron casi 112.000 votos y 17 puntos porcentuales, mientras, paralelamente, Vox irrumpía con vigor y Ciudadanos le dio el 'sorpasso' al situarse como segunda fuerza política en Málaga y referente para el votante de centro derecha. Ni siquiera en sus feudos más sólidos, como Estepona, Alhaurín de la Torre o Fuengirola, resistió el partido el terremoto provocado por la fragmentación del voto del centro derecha, que ha perjudicado al PP en Málaga. No en vano, son los peores resultados provinciales en cuanto a escaños y porcentaje de apoyo desde hace 30 años.

Este escenario llevó el abatimiento a las filas populares y la preocupación cara a lo que pueda suceder el próximo 26 de mayo cuando se tengan que elegir las nuevas corporaciones locales. Tras las primeras horas en las que quedaron noqueados por la cruda realidad de los datos electorales, los populares intentan levantarse de la lona apelando al orgullo y confiados en la fortaleza del partido en la provincia y en la esperanza de que este 28 de abril hayan tocado suelo y a partir de ahora comience la recuperación. «Peor es imposible que nos vaya», apuntó un alto dirigente.

Los asideros de esperanza a los que se agarra el PP de Málaga para mantener el tipo en las municipales y recuperarse son dos. De un lado confían en que el tirón de sus alcaldes frene la sangría de votos. De otro lado, se encomiendan a que el votante frustrado con el PP y que emitió un voto de castigo el 28-A recapacite y vuelva a confiar en el PPen la convicción de que el voto dividido del centro derecha beneficia a la izquierda.

Ciudadanos El vencedor de los derrotados pide sitio como segunda fuerza

Alberto Gómez. Como el vencedor entre los derrotados, Ciudadanos puede sacar pecho tras sumar 25 diputados más que en las elecciones de 2016. En Málaga mantienen su representación, con dos escaños, pero crecen en votos y superan al PP para posicionarse como segunda fuerza política en la provincia. La formación naranja ha dado el 'sorpasso' en Málaga, Marbella, Torremolinos, Mijas, Benalmádena, Vélez-Málaga o Ronda, donde vencen al partido de Elías Bendodo, aunque en todos los casos quedan detrás del PSOE. La situación, impensable hace algunos meses, allana el camino de Ciudadanos para el 26 de mayo. La fragmentación de la derecha y la mayoría socialista en el Congreso, sin embargo, aguan una fiesta donde la música suena pero no a demasiado volumen. «Más temprano que tarde vamos a dar la campanada porque somos una fuerza nueva, limpia, con ímpetu y optimismo y hablamos de cosas que le interesan a la ciudadanía», explica Guillermo Díaz.

El cabeza de lista naranja viajó ayer por la mañana hasta Sevilla junto a su número dos, Irene Rivera, para mantener una reunión con el vicepresidente de la Junta y líder autonómico del partido, Juan Marín, y otros miembros de la formación para definir una estrategia con la vista puesta en los comicios municipales: «Lo que está claro es que hay un proyecto que se desmorona y otro que emerge con fuerza».

En caso de que confirme su tendencia alcista el 26M, Ciudadanos conquistaría un terreno privilegiado para negociar su acceso a un buen número de alcaldías en la provincia. Enfrente tendrá al PP, que tratará de lamerse las heridas tiñiendo de azul la Costa del Sol.

Vox La remontada de Vox se queda en el cuento de la lechera

Pilar R. Quirós. En la última semana la remontada de Vox la querían dibujar tan épica como la cabalgada de Santiago Abascal emulando al Cid Campeador. Pero la Reconquista, esa por la que batallaron tanto los Reyes Católicos, a los que se le atragantó el sur, fue una difícil contienda que no se libró en dos o tres episodios, sino que duró siglos. Si no tanto tiempo, lo que sí es cierto es que las expectativas de Vox, o su presunto subidón la última semana se ha quedado reducido, con los resultados en la mano, al cuento de la lechera. Subían los ánimos, y fuentes del partido hablaban de una escalada incluso por encima de los 50 escaños en el Congreso, dos para Málaga. Como su trabajo de campaña se ha desempeñado sobre todo en redes sociales, manejando los tiempos, sus mensajes y sus memes, el partido hacía llegar sus vídeos, que han ido insuflando los ánimos de sus votantes, que es cierto es que son muy acólitos y que hacen más ruido que el resto. Será la ilusión de los advenedizos a la política,que les acaba haciendo creer que esto es de verdad una contienda. Y de ilusiones se vive, pero la realidad es que los al menos dos diputados que iban a tener por la provincia se han quedado a la mitad porque Podemos les ha dado un zarpazo de 4.000 votos en los llamados restos. Las cuentas.

La realidad es que ahora les toca hacer mucha campaña cara a las municipales porque aunque la marca ya es de sobra conocida, y genera fuertes adhesiones y sonados rechazos, lo cierto es que los candidatos necesitan llegar a sus electores porque las locales suelen ser de ponerle cara al alcalde;y ellos en estas lides son aún unos perfectos desconocidos.