La vena romántica del oficial mayor

Orense, con su libro. /P. R. Q.
Orense, con su libro. / P. R. Q.

Juan Ramón Orense publica un libro en español, francés y árabe en el que recopila una serie de colaboraciones en SUR sobre las dos riberas del mar de Alborán

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Acaba de salir de una mesa de contratación. Tiene ese color tostado de los mediterráneos, de los que gustan de pasearse por la ribera que compartimos los del norte (sí en este mar Andalucía es el norte) con los del sur (el Magreb). Como los buenos navegantes, el oficial mayor del Ayuntamiento de Málaga, Juan Ramón Orense, se ha lanzado diligente, en no pocas ocasiones, a cruzar el Estrecho, que nos une y nos separa. «No me pongas marinero, eso es una profesión que respeto mucho, soy un simple navegante», dice cuándo se le pregunta en calidad de qué realiza esta singladura. Pues bien, tanto ha disfrutado y aprendido de sus incursiones en Marruecos y Argelia, que quería compartir unas letras con los ciudadanos de ambos lados, un espacio el que se han gestado civilizaciones desde hace 3.000 años que compartimos como los fenicios, cartaginenses, romanos...

En 2013, José Ramón inició motu proprio una serie de colaboraciones con el diario SUR para contar sus experiencias a ambas orillas y las fue recopilando con cariño. «Sólo quería compartir que lo vivido en el mar que baña nuestras costas, y las del norte de África, y decirles sutilmente a sus pobladores que son muchas más cosas las que nos unen que las que no separan. Ante problemas climatológicos o desafíos agrícolas hemos compartido soluciones parecidas, tanto allí como aquí en las laderas de las montañas plantamos de forma abancalada; y éste es sólo un ejemplo de muchos», explica Orense, que aunque sigue con su chaqueta de alto funcionario tras salir de la mesa de contratación, se dirige, para contar cómo es su libro, hasta los jardines de Pedro Luis Alonso, donde el continuo murmullo del agua de los estanques recuerda vagamente a los jardines árabes.

El mar de Alborán era antiguamente el mar de Granada, todavía a veces llamado así, subraya, y debe su nombre a un pirata tunecino, Al-borany. Como buen navegante, da ciertas coordenadas. Tiene 180 kilómetros de ancho en dirección norte/sur y unos 350 kilómetros en dirección este-oeste. Continúa, es un mar pequeño pero grande en historia, donde posan una infinidad de pecios que forman parte de su acervo cultural, y ha sido recorrido por personajes como Miguel de Cervantes, 'El Manco de Lepanto', que estuvo en una cárcel en Argel, «que yo he visitado», la guarida de famosos piratas como Barbaroja o sir Francis Drake, «y hoy tristemente cementerio subacuático de ilusiones y ansias de libertad», subraya entristecido, haciendo alusión al tráfico ilegal de personas, que sufren tanto para llegar al otro lado norte de la orilla, o que perecen en la que puede acabar siendo una temible fosa marina.

Pasa a explicar la que llama la Ruta 66 del Mediterráneo, una carretera que recorre todo el norte del Magreb y que recorre todas las coordenadas del mar de Alborán, y su relación a través de ella con gentes de todos estos lugares, nuestras similitudes, «muchas más de las que pensamos». La recopilación de los once artículos tiene por título 'Travesías por el mar de Alborán' y está editado por 'Círculo Rojo'. Todos están escritos en español y traducidos al francés y al árabe de forma altruista por Latifa Benaaziz y Farah Akabbal, respectivamente;dedicado a sus tres hijos Carola, Gonzalo y Rodrigo, y financiado también, sin ánimo de lucro, por entidades entre las que se encuentran Foro para la Paz del Mediterráneo y Real Club El Candado.

En el riad El Reducto, de Tetuán, que también ha participado en su edición, los ejemplares descansan sobre las mesillas de noche del antiguo palacete del visir. En el volumen se le tiende la mano al viajero y se le cuenta que el antiguo protectorado español tiene mucho de arriba, y que los de arriba tenemos más de lo que nos creemos de abajo. Ya sólo queda que algún hotel malagueño cierre el círculo y lo ponga a disposición de sus huéspedes para que puedan compartir culturas de las dos riberas a través de las vividas letras de Juan Ramón.

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