Un promotor imita las pinturas malagueñas del siglo XVIII en la fachada de un nuevo edificio

La fachada del nuevo edificio, una vez terminada.

La empresa Quibla Restaura ha realizado los dibujos, basados en los rescatados en construcciones de la época barroca

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Podría haber construido un edificio más al uso, como muchos de los que están floreciendo en el Centro Histórico de Málaga al calor el 'boom' turístico, pero Antonio Alabarce quería hacer un guiño a la historia de la ciudad y a la zona en la que se encuentra su modesto proyecto de apartamentos, el barrio del entorno de la iglesia de San Felipe Neri. Por este enclave apostó fuertemente años atrás Gonzalo Fernández-Prieto, el impulsor del Museo del Vidrio, y hoy cuenta incluso con una asociación de vecinos, Arrabal de Fontanalla, dispuesta a trabajar para su dinamización.

Con el espíritu por recuperar y poner en valor la historia de la zona que promueve esa asociación, Alabarce ha querido reproducir, en la fachada de la segunda planta del edificio de apartamentos turísticos que ultima en la confluencia de las calles Parras y Alta, las pinturas barrocas que caracterizan las antiguas construcciones de este arrabal del casco antiguo. Este tipo de decoración puede admirarse en la fachada hacia Parras del Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia, en la iglesia de San Felipe, en el mencionado Museo del Vidrio, en el Instituto Gaona, en el número 25 de la calle Jinetes, en la alcubilla de los Postigos y en la capilla de la Virgen de la Piedad, sin contar aquellas pinturas que aún están por recuperar en otros inmuebles. En ese sentido, cabe recordar el angelito que hace años se descubrió en una construcción situada junto al antiguo templo filipense cuya fachada aún no ha sido restaurada.

«He querido hacer este guiño a la esencia de Málaga y del barrio», explica Antonio Alabarce, quien admite que la reproducción de las pinturas barrocas en la segunda planta de su edificio no fue inicialmente compartida por los arquitectos del proyecto, que ha supuesto una inversión global de 1,5 millones de euros. «Me ha costado trabajo porque los arquitectos no son dados a copiar, pero he insistido en mi postura porque sabía lo que quería; hay que mantener estas cosas que tenemos por el vínculo con el barrio y la asociación Arrabal de Fontanalla«, añade este promotor, vinculado a este ámbito de la ciudad desde mediados de la década pasada.

Para la realización de las pinturas ha contado con una de las empresas que se dedica a su recuperación, Quibla Restaura, que, basándose en los dibujos encontrados en edificios barrocos, ha trazado una decoración en tonos tierra y grisáceos que parece recuperada tras capas y capas de cal. En ella han colocado la fecha de 2019 para evitar confusiones. «Parte de los dibujos la hemos sacado de los que aparecieron recientemente en una fachada junto al Teatro Cervantes; hemos visto muchas opciones hasta decantarnos por esta, no queríamos grandes sombras que distorsionaran los trazos«, aclara el promotor, quien anima a otros empresarios a seguir su estela porque «los costes no son elevados y merece la pena».

A finales del mes de marzo empezará a funcionar este nuevo edificio de apartamentos turísticos, seis en total, que se sumará a uno ya construido en el solar adyacente, para ofertar un total de 13 apartamentos. A algunos de sus ocupantes habrá que aclarar que la decoración mural de la segunda planta no data de la época barroca, sino que constituye un homenaje a aquella etapa en la que un muro liso podía convertirse en una superficie plagada de pilares, molduras y cartelas gracias a la magia de unos pinceles.

 

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