Poesía contra la homofobia

Alberto Ramos posa con su primer libro, del que ya ha vendido más de 3.000 ejemplares en las versiones en español e inglés. /I. G.
Alberto Ramos posa con su primer libro, del que ya ha vendido más de 3.000 ejemplares en las versiones en español e inglés. / I. G.

El malagueño Alberto Ramos convierte en un éxito el poemario autoeditado 'Eighteen'

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

«'Eighteen' es un camino para encontrarme; no solo como un joven homosexual en un mundo homófobo, sino el que me ha llevado de pensar en el suicidio a descubrirme». Esa es una de las primeras frases que usa Alberto Ramos (Málaga, 19 años) cuando explica en que consiste este poemario ilustrado LGTBI que lleva vendidas más de 3.000 copias en apenas mes y medio: Una autobiografía que relata el terror que sufrió mientras estudiaba en un instituto de Suecia hasta que finalmente pudo escapar de ese «calvario»; pero que antes supuso en Suecia un punto de inflexión tras hacerse público que jamás fue protegido por la dirección del centro en uno de los países que mejor protege a la comunidad LGTBI.

Tal como relata, con apenas 15 años su mejor amiga (de nacionalidad sueca) le anunció que regresaba con su familia a su país. «Yo siempre he tenido una conexión especial con ella. Un día me propuso que me fuera a vivir con ellos allí y que estudiara un bachillerato internacional. Mis padres me autorizaron y pensé que aquello sería una experiencia maravillosa, cuando en realidad sería todo lo contrario».

Tras sufrir un «calvario» mientras estudiaba en Suecia, la historia de este joven gay fue un 'shock' en uno de los países que más protege a la comunidad LGTBI

Alberto explica que desde el primer momento fue complicado su estancia en el instituto. Allí estudiaba un Bachillerato internacional, por lo que apenas había suecos, sino que sus compañeros eran de diferentes nacionalidades. «A diferencia de lo que ocurre en España, que la homofobia suele estar ligada a la ignorancia, la gente con la que tuve que convivir eran homófobos a causa del odio. Y eso es mucho peor, más irracional», cuenta. Allí, en el instituto situado en Södertälje pasó por una época de «autoengaño». «Yo estaba fingiendo que estaba viviendo un sueño, pero en realidad recorría cada día un camino de dos horas para sentirme torturado», añade.

Aunque le cuesta verbalizar hechos concretos, pone como ejemplo lo que ocurría en el comedor, que cuando se sentaba en una mesa la gente se levantaba y se iba a otra parte. «Era básicamente un desprecio», sostiene. Al principio era capaz de tragar con todo. «Suelo ser muy expresivo y no escondo lo que soy, pero allí estaba desaparecido».

Alberto contó su calvario en Instagram, y provocó la atención de los medios suecos

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo la situación iba empeorando a través de personas que le tenían un especial odio sin que el centro tomara medidas al respecto. «Empecé a contarle al orientador lo que me ocurría, y este me contestó que el instituto en el que estaba no era el mejor sitio para mí para estudiar. Mis derechos se estaban vulnerando por todas partes, y ni siquiera la conversación que la madre de mi amiga tuvo con los responsables del centro sirvió de nada», señala el joven malagueño, al que aún se le nota la indignación en la voz.

Entonces, un mal día ocurrió un hecho que marcó el futuro de Alberto. «Un niño hizo que todo un autobús completo me insultara en varios idiomas sin que nadie hiciera nada», relata. Entonces, tomó la determinación de denunciar los hechos ante la policía; una reacción que sí fue apoyada entonces por la directora del instituto. «Me querían poner una pulsera de seguridad para que acudiese la policía si ocurría algo, porque cuando denuncié, mi estancia en el centro se volvió aún más peligrosa».

El día de las banderas

El 4 de diciembre de 2017, Alberto Ramos entró en su instituto y vio que la directora había colgado banderas arco iris en el hall de entrada, lo que para él fue un «atisbo de luz entre la oscuridad». Ilusionado por esta reacción, el joven colgó una foto en Instagram y aprovechó para contar todo lo que le había ocurrido en los años que había estudiado en Suecia. «Aquello lo cambió todo –explica Alberto– porque uno de los periódico más grandes de Suecia se hizo eco de mi historia y publicó un artículo, después salió en la televisión e incluso una revista super importante LGTBI de Escandinavia contó lo que había sucedido. Aquello fue todo un shock porque no suceden estas cosas».

Tras el revuelo de aquellos meses, Alberto cuenta que un día se sentó y decidió que iba a escribir lo que le había pasado. Usó para ello el móvil como herramienta, a lo que añadió sus propios dibujos en cada una de las páginas. Así nació el poemario autobiográfico 'Eighteen', autoeditado y escrito originalmente en inglés y traducido al español. De momento ha vendido más de 3.000 libros en Amazon, una cifra nada desdeñable por sus categorías (poesía y LGTBI) y porque salió hace menos de dos meses. Ahora ha empezado a escribir un nuevo título, del que solo adelanta esto: «Quería hacer algo que me hubiera gustado leer cuando empezó mi calvario. Espero que le sirva a otros».

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