Ingenieros malagueños promueven un túnel para cruzar los Andes en Colombia

Recreación virtual de la futura estación de intercambio modal de la Ferropista de Colombia/SUR
Recreación virtual de la futura estación de intercambio modal de la Ferropista de Colombia / SUR

La Ferropista, premiada en el Foro de Liderazgo Latinoamericano, tendrá como objetivo mover camiones de mercancías a bordo de trenes

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Entre 2009 y 2010, con la caída de la inversión pública, las principales empresas españolas del sector de las infraestructuras se lanzaron a ofrecer sus servicios en el extranjero. Así fue como la consultora de ingeniería malagueña ARCS recala en Colombia. El conocido ingeniero José Alba y sus hijos Juan Antonio y Alfonso, con los que comparte profesión; así como José Ángel (economista) y Pablo (arquitecto), estudian y recorren la mayor parte del país. «Nos sorprendió que en un espacio similar al triángulo formado por Madrid, Zaragoza y Valencia vivieran 28 millones de personas, que sólo se pueden mover en coche por unas carreteras deficientes, o en avión, porque no hay ferrocarril».

Así fue como hicieron un primer estudio para enlazar con un tren de calidad las grandes urbes de Cali, Medellín y Bogotá. En cambio, al presentarlo ante altas instancias del gobierno colombiano, estas les recomendaron poner el foco en el paso de la Cordillera Central de los Andes, que es la necesidad más apremiante en tanto que barrera geográfica muy importante. Así fue como surgió la idea de la Ferropista, que es hoy por hoy una de las principales infraestructuras en estudio del país. Básicamente, se trata de construir un túnel de base, de 45 kilómetros de longitud, que pasará la totalidad de la cordillera, de llano a llano, con una línea férrea de 60 kilómetros. Inicialmente, sería un servicio exclusivo de mercancías, con la idea de cargar los camiones a plataformas ferroviarias y desplazarlos por el interior de la montaña con locomotoras eléctricas. El trayecto discurre en estos momentos por una carretera de alta montaña, de casi 100 kilómetros y que asciende hasta 3.300 metros sobre el nivel de mar. En condiciones óptimas el viaje se hace en cuatro horas, mientras que con el paso subterráneo se acortaría a sólo 70 minutos, incluida la maniobra de carga y descarga. Los trenes circularían a una velocidad de unos 100 km/h.

Alba, primero por la derecha, en el foro donde fue premiado.
Alba, primero por la derecha, en el foro donde fue premiado. / SUR

«Ese paso de carretera es tan importante para la economía del país que concentra casi la mitad de la vida económica en cuanto a comercio exterior de mercancías», explica Alba. Por ella pasan 1,4 millones de camiones al año (2016), unos 4.000 al día, un número similar a los que circulan entre Inglaterra y Francia por el Eurotúnel o en los pasos alpinos de Suiza. De hecho, la propuesta supone trasladar las soluciones de túneles de base de Europa al caso colombiano. Unirá las ciudades de Armenia e Ibagué, en el centro de gravedad del triángulo Cali-Medellín-Bogotá. Al tiempo, supone una salida al Pacífico desde la zona central del país y especialmente para el puerto de Buenaventura, único para cargas en los 2000 kilómetros de costa colombiana en dicho océano.

En este momento el proyecto está en la fase de incorporar a socios financieros de alto nivel

La Ferropista es una iniciativa privada y de peaje, aunque con un precio más competitivo que la ruta actual. Si por la única carretera existente, que es similar a la de Los Montes de Málaga pero mucho más alta y saturada de tráfico, un camión, entre combustible, desgaste y tramos de pago invierte unos 300 dólares, la nueva ruta costaría 210, con un ahorro directo en tiempo, en dinero y en emisiones contaminantes, que se reducirían al 10%, en pleno espacio natural como el de los Andes.

2.500 millones de inversión

La inversión prevista es de unos 2.800 millones de dólares (2.500 millones de euros), y se podría ejecutar en un plazo de unos seis años, gracias a la intervención simultánea en hasta doce tramos, accesibles mediante galerías transversales. Una iniciativa de este calibre es posible gracias al hecho de que en Colombia existe una ley de iniciativas privadas que permite que cualquiera pueda plantear un proyecto, que el gobierno puede declarar viable y de interés estratégico, como ya ha ocurrido en este caso.

De manera que, en el momento actual, el grupo liderado por los técnicos malagueños está en la fase de completar los estudios y, sobre todo, de incorporar a socios financieros de muy alto nivel. «Estamos en gestiones con bancos institucionales internacionales y empresas europeas», y a la espera de que el gobierno de Colombia, pero también de España, hagan un apoyo explícito y tajante de la iniciativa, lo que podría suponer su lanzamiento definitivo.

De momento, el proyecto ya les ha valido el premio 2018 de ingeniería del Foro de Liderazgo Latinoamericano, una entidad de Estados Unidos en la que participan grandes grupos financieros y bancos institucionales, sobre una lista de cien proyectos en el continente, por su «carácter innovador y visionario».

«La idea y el desarrollo técnico son nuestros, con algunas colaboraciones españolas y colombianas; es una apuesta de gran dimensión y de muy amplios efectos positivos: económicos, sociales y ambientales». Después de 58 viajes a aquel país y más de cinco años de trabajos, el próximo gran hito debería producirse hacia el próximo verano, cuando tendría que quedar resuelta la financiación y el proyecto, para comenzar las obras en unos tres años.

 

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