Enfermeras que vuelven a casa

El Colegio de Enfermería celebró recientemente un acto en honor de profesionales que han vuelto a Málaga tras ejercer su labor durante unos años en el extranjero. /SUR
El Colegio de Enfermería celebró recientemente un acto en honor de profesionales que han vuelto a Málaga tras ejercer su labor durante unos años en el extranjero. / SUR

El deseo de estar con sus familias y lograr abrirse camino profesional en Málaga, motivos principales para el retorno

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La crisis que golpeó a España a partir de 2008 cerró muchas puertas en el mercado laboral sanitario y abrió el camino de la emigración a malagueños que tuvieron que marcharse al extranjero para poder ejercer. Esa tendencia se ha invertido y ahora empiezan a retornar algunos de los que se fueron. Ese es el caso de diversos profesionales de enfermería que vuelven a casa después de unos años fuera. En lo que va de 2018, un total de 36 enfermeros que trabajaban en el extranjero se han incorporado al Colegio de Enfermería de Málaga, según pone de manifiesto el presidente de la citada institución Juan Antonio Astorga.

Entre las enfermeras que han vuelto están María Dolores Ballesteros, Marina Barbero, Silvia Urbano y Beatriz Podadera. El motivo principal de su retorno es reencontrarse con sus familias e intentar abrirse camino laboral en Málaga. Estas jóvenes han dejado trabajos estables en Inglaterra, donde han acumulado experiencia y han demostrado su cualificación. Las cuatro, junto a otras compañeras, recibieron recientemente un homenaje por parte del Colegio de Enfermería, que de ese modo quiso agradecerles su vuelta a casa.

El Colegio de Enfermería constata la vuelta de profesionales que emigraron por culpa de la crisis

«Está habiendo unos brotes verdes en cuanto a las contrataciones se refiere. Eso, unido al buen clima de Málaga y al deseo de estar con sus familias, hace que la gente regrese», explica Astorga, que recalca que «la provincia de Málaga está infradotada en el número de enfermeros de la sanidad pública y se encuentra por debajo de la media nacional». Ese hecho repercute negativamente en la asistencia que se ofrece a la población. A juicio, de Astorga, el SAS debe atajar esa carencia incrementado las plantillas. «Este es el momento de hacer frente a la falta de enfermeros que tiene la sanidad pública malagueña. Hay profesionales muy bien formados que están regresando del extranjero y otros que también volverían si hubiese buenas ofertas y mayor estabilidad laboral», recalca el presidente del Colegio de Enfermería, que destaca que en Málaga hay ya más de 7.000 colegiados, de los que 538 se jubilarán en un plazo de cinco años.

Potenciar la estabilidad

Astorga subraya que dotar mejor a las plantillas supondría, por un lado, un beneficio para los pacientes y, por otro, un aliciente para el retorno de muchos de los enfermeros que emigraron ante la imposibilidad de encontrar un empleo en Málaga. «Estamos observando una mayor continuidad en las contrataciones en el SAS, pero hay que potenciar la estabilidad del personal», significa.

Un hecho constatado es que se ha frenado la sangría de profesionales de enfermería que solicitaban el certificado para irse a otros países a ejercer. Esas solicitudes han descendido considerablemente. Desde 2008 hasta 2017, el Colegio de Enfermería de Málaga emitió 1.100 certificados. Si se comparan los 114 que se dieron en 2016 con los 52 concedidos en 2017, se observa una notable reducción de peticiones para marcharse al extranjero a ejercer.

Entre las cuestiones que han disuadido a muchos profesionales de enfermería a hacer las maletas y emigrar a Reino Unido (uno de los destinos preferidos) está el 'Brexit'. Fuentes del Colegio de Enfermería pusieron de relieve que la opción de trabajar en otros países, aunque sigue siendo una salida viable, ha perdido la fuerza que tuvo en los años más duros de la crisis. En la actualidad, muchos jóvenes, tras acabar la carrera de Enfermería, prefieren hacer un máster, el doctorado o una especialidad y quedarse en Málaga, a la vez que compaginan esas actividades formativas con un trabajo en la sanidad privada en caso de que nos los contraten en la pública.

María Dolores Ballesteros. Enfermera y matrona «En Inglaterra tenía el trabajo de mi vida, pero me tiraba mucho mi familia»
María Dolores Ballesteros.
María Dolores Ballesteros.

María Dolores Ballesteros, a sus 32 años, tuvo que elegir entre quedarse en Brighton, una ciudad situada en el sur de Inglaterra, en un empleo que le gustaba y en el que tenía muy buenas condiciones laborales, o volverse a Málaga para estar con su familia. Tras cinco años en Gran Bretaña, esta enfermera y matrona desanduvo el camino el pasado mes de mayo y regresó a Málaga. «Echaba de menos a mi familia y decidí volver. Soy consciente de que allí tenía el mejor trabajo de mi vida, pero me tiraba mucho estar con mi familia», explica María Dolores Ballesteros.

La vuelta a Málaga ha sido satisfactoria en lo personal y no se arrepiente de la decisión, aunque en estos momentos no dispone de trabajo una vez que se le ha terminado el contrato de matrona que le hicieron en un centro de salud malagueño para el verano. En tanto que vuelven a ofrecerle un empleo, esta joven se está preparando las oposiciones para conseguir plaza en la sanidad pública andaluza, un examen que está previsto que se lleve a cabo en febrero de 2019.

«Está habiendo unos brotes verdes en cuanto a las contrataciones se refiere», dice Astorga

En caso de que pase el tiempo y no encuentre un empleo en Málaga, María Dolores Ballesteros tiene la puerta abierta para regresar a Inglaterra, donde contaba con un contrato estable y donde dio muestras de su capacidad tras trabajar primero en la sanidad pública, luego en la privada y al final compaginar las dos en el área ginecológica. Su cualificación le permitió alcanzar la categoría de 'practitioner', que es un escalón más elevado que el de enfermera de base. «En Inglaterra se trabaja mucho, pero en mejores condiciones y te forman a través de cursos gratuitos. Además, tenía siete semanas de vacaciones», señala.

Marina Barbero. Enfermera «Quiero abrirme camino aquí y probar cómo me van las cosas»
Marina Barbero.
Marina Barbero.

A sus 25 años, Marina Barbero tiene por delante un camino laboral por recorrer. Su estancia de dos años en Portsmouth, una ciudad portuaria de la costa sur de Inglaterra, le ha permitido ganar experiencia profesional y conocer cómo es la enfermería en otro país. Aunque el balance de su estancia en Inglaterra ha sido positivo, esta joven enfermera decidió hacer las maletas y volver a Málaga. Ella explica el porqué: «Quiero abrirme camino aquí y probar cómo me van las cosas».

Durante el verano ha estado trabajando en el Hospital Regional Carlos Haya. En la actualidad está en paro, pero no deja de formarse y de estudiar para adquirir mayores conocimientos que le faciliten el acceso al mercado laboral. «He hecho un máster y estoy a la espera de sacarme el carné de conducir. Lo necesito para poder tener coche y moverme con más facilidad en caso de que me ofrezcan un contrato fuera de Málaga capital», comenta.

En lo que va de año, 36 enfermeros que estaban fuera se han colegiado en Málaga

En Inglaterra trabajó en un hospital público en el área de medicina general, donde tenía que cumplir 37,5 horas semanales. «He cogido una buena experiencia como enfermera en Portsmouth. Espero que eso me ayude para entrar en la sanidad malagueña, tanto en la pública como en la privada. No sé cómo me irán las cosas, pero estoy contenta con haber vuelto a Málaga», asegura Marina Barbero.

Silvia Urbano. Enfermera «Tomé la decisión de volver por estar con mis padres y mi familia»
Silvia Urbano.
Silvia Urbano.

Durante más de tres años, Silvia Urbano, de 28 años, ejerció su profesión de enfermera en un hospital público de Bebford (Inglaterra). Desde el primer momento le hicieron un contrato indefinido, lo que le ofrecía una estabilidad laboral. Sin embargo, a finales del pasado mes de mayo regresó a Málaga para reencontrarse con su familia, a la que echaba mucho de menos. «Tomé la decisión de volver por estar con mis padres y mi familia, no por las condiciones de trabajo, puesto que las de Bebford eran muy buenas», manifiesta esta joven enfermera.

Además de por la añoranza familiar, la calidad de vida de España fue otro motivo que impulsó a Silvia Urbano a retornar a Málaga después de más de tres años de estancia en Inglaterra. «Me vine en mayo con la intención de conseguir alguna sustitución en verano en el SAS», indica. Ese objetivo lo ha visto cumplido, ya que, hasta finales de septiembre, estará trabajando en las urgencias del Hospital de Motril.

Aunque la situación en el SAS ha mejorado un poco respecto a cuando ella tuvo que emigrar, esta enfermera echa en falta una mayor estabilidad en la sanidad pública andaluza, donde la mayoría de los contratos que se ofrecen son de corta duración, una circunstancia que impide una seguridad laboral como la que tenía en el hospital inglés en el que desarrollaba su profesión. En tanto que recibe alguna oferta, Silvia Urbano se está preparando las oposiciones del próximo año con la intención de obtener una plaza en la sanidad pública andaluza.

Beatriz Podadera. Enfermera «Me voy a casar y quiero formar una familia cerca de la mía»
Beatriz Podadera.
Beatriz Podadera.

La falta de expectativas de trabajo en Málaga obligó a Beatriz Podadera, de 27 años, a emigrar a Brighton (Inglaterra). Allí, poco a poco, fue superando la barrera del idioma, las costumbres y el clima. La parte positiva fue que logró un empleo fijo con un buen sueldo, horas extras retribuidas y seis semanas de vacaciones. «Aunque en Brighton he dejado el trabajo de mi vida en el área de neuroquirófano, he tomado el camino de vuelta para estar con mi familia. Mis sobrinos crecen y me lo estaba perdiendo. Además, me voy a casar y quiero formar una familia cerca de la mía», relata Beatriz Podadera.

Desde que llegó a Málaga procedente de Inglaterra, esta joven enfermera ha conseguido un contrato de dos meses y medio (acabará el 15 de septiembre) en el servicio de cardiología del Hospital Clínico. A partir de esa fecha le tocará esperar a la siguiente contratación. «Tendré que estar pegada al teléfono hasta que el SAS vuelva a llamarme en diciembre con suerte», señala.

Para esta joven, acabar la carrera de Enfermería en 2011 supuso una gran ilusión, ya que la facultaba para ejercer la profesión que había elegido. Previamente, había trabajado en una heladería. Antes de desplazarse a Reino Unido, Beatriz Podadera se marchó a la frontera entre Francia y Suiza, donde le pidieron el título B2 de francés. Como su novio había encontrado un buen trabajo en el Hilton Metropole de Brighton, ella emigró a esa ciudad inglesa y fue contratada de forma indefinida con unas condiciones excelentes. Una de las cuestiones que más valora de su estancia en la sanidad británica es la formación que se recibe cada vez que se entra a un nuevo puesto de trabajo. «En Reino Unido cuidan de verdad a las enfermeras», puntualiza.

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