'Cacahuete' ya es una tortuga en libertad

El biólogo del Aula del Mar deja en libertad a 'Cacahuete'. /A. Díaz
El biólogo del Aula del Mar deja en libertad a 'Cacahuete'. / A. Díaz

El Aula del Mar le dio ayer el 'alta médica' a este ejemplar que apareció hace un año malherido en una playa de la localidad de Manilva

ALEJANDRO DÍAZ

En agosto del pasado verano, un bañista que se encontraba tranquilamente en la playa de Manilva cuando vio algo extraño cerca de la orilla. Al acercarse, se percató de que se trataba de una tortuga y que estaba gravemente malherida. Avisó a la Guardia Civil, quien se puso en contacto de forma inmediata con el Aula del Mar. Estos no tardaron en acudir al lugar y darse cuenta de que, efectivamente, el animal no se hallaba en condiciones de volver a su hábitat natural.

La historia de 'Cacahuete', como la apodaron sus cuidadores, había empezado hacía entre cuatro y ocho años antes, cuando nació en alguna de las playas del Mar de Alborán adonde acuden las tortugas a desovar.

De aquellos años solo se sabe que un día confundió una pelota de plástico con una medusa, uno de sus alimentos favoritos, lo que le produjo daños en su aparato digestivo. Cuando la encontraron, mostraba en sus aletas un exceso de parásitos llamados 'cirrípidos'. «Esto nos indica que llevaba tiempo nadando lento y que, por tanto, estaba debilitada ;además, al ser aún un ejemplar tan joven, estos parásitos le estaban debilitando aún más», explica José Luis Mons, biólogo responsable del Aula del Mar.

Sufrió daños en el aparato digestivo al confundir una pelota de plástico con una medusa

Sus cuidadores han logrado que regrese a su hábitat natural tras meses de curas

'Cacahuete' es tan joven que aún no se sabe si es macho o hembra. Esta especie de tortuga boba puede vivir hasta más de ochenta años. De ahí que, cuando fue hallada, apenas tenía opciones de salir adelante debido a su extrema debilidad. «Estaba desnutrida y tenía muchas larvas pegadas por problemas de flotabilidad», comenta Mons.

Pero los cuidados de los biólogos del Aula del Mar le salvaron la vida a la joven 'Cacahuete'. Tras lograr estabilizarla y que volviese a nutrirse, le realizaron una endoscopia para confirmar que había eliminado todo resto de plástico de su cuerpo. Con los meses, entró en un nuevo proceso de adaptación y la fueron llevando a peceras cada vez más grandes para que pudiese nadar y refortalecerse. Así ha ido ganando peso y se ha desarrollado hasta que hace unas semanas 'Cacahuete' recibió buenas noticias:podía regresar a las aguas cálidas de nuestras costas, donde habita, para volver a ser una tortuga libre y sana.

Centro de atención

'Cacahuete' vivió ayer una jornada frenética, ya que fue el centro de atención de los medios, curiosos y visitantes que embarcaron junto a la tortuga en uno de los famosos catamaranes del Muelle 1 que, cada día, transportan a los visitantes para mostrarles la bahía malagueña. Apenas unos minutos antes abandonaba el Museo Alborania, donde se marcó a la tortuga ante la mirada de todos. Si no se escondió en su caparazón, probablemente no fue por falta de ganas, sino porque esta especie, al no ser de tierra, no tiene tal capacidad. 'Cacahuete' es una tortuga discreta que se preguntaba por qué no estaba ya nadando libre por el mar si tenía el alta.

No tardaron en cumplirse sus deseos. 'Cacahuete', con ayuda del propio Mons, pudo volver a sentir las cálidas aguas del Mediterráneo. En cuanto este la soltó, la tortuga comenzó su aleteo y se separó de su cuidador. Todos los tripulantes tenían sus ojos (y sus focos) puestos en ella. Pero 'Cacahuete' no tardó en asomar su cabeza a la superficie para coger aire y sumergirse en busca de un poco de intimidad. «¿Adónde va?», le preguntaba un niño a su madre.«Va a volver a reunirse con su familia», le respondió ella.

Traslado de la tortuga. La tortuga, recuperada. Estado en el que se halló. / A. Díaz | SUR