Un aula del Instituto MEDAC recibe el nombre de Pablo Ráez en homenaje a su lucha por la donación de médula

Manuel Ávila y Paco Ráez. /MIGUE FERNÁNDEZ
Manuel Ávila y Paco Ráez. / MIGUE FERNÁNDEZ

Este joven, fallecido en febrero de 2017, se graduó en ese centro formativo en Conducción de Actividades en el Medio Natural (TECO)

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

El recuerdo de Pablo Ráez sigue vivo. Este joven marbellí, fallecido el 25 de febrero de 2017, a los 20 años, fue un símbolo en la lucha contra la leucemia que sufría como gran impulsor de la donación de médula ósea. El Instituto MEDAC, en el que el Pablo Ráez estudió en el centro de la calle Malasaña entre 2013 y 2015, le ha ofrecido un homenaje este martes. Así, se ha descorrido una placa en recuerdo de Pablo Ráez y se ha puesto su nombre a un aula de este centro formativo, en el que el joven marbellí se graduó en Conducción de Actividades en el Medio Natural (TECO). «Agradezco mucho este homenaje de MEDAC y me alegro de que el recuerdo de mi hijo siga vivo», ha dicho Paco Ráez. El padre de Pablo ha animado a los jóvenes a no tener miedo a lo que venga y a que sigan el lema de su hijo: «#Siempre fuerte».

En la placa que ha situado en el edificio de MEDAC de Malasaña aparece una frase de Pablo Ráez que dice: «Valorad lo que tenéis. La muerte no es triste, lo triste es no saber vivir». Bajo esa leyenda, en un tamaño de letra más pequeño, se puede leer: «A la memoria de Pablo Ráez, un ejemplo eterno de lucha para toda la familia del Instituto MEDAC». En el acto, junto a Paco Ráez, han estado el director territorial de MEDAC, Manuel Ávila, y el director del centro de MEDAC en Malasaña, Francisco Santana.

El padre de Pablo Ráez anima a los jóvenes a no tener miedo a lo que venga y a ser fuertes

El pasado mes de mayo, Paco Ráez, tras recoger el título de TECO de su hijo, fue a MEDAC a entregar una placa que había recibido su hijo. De ese modo, quería testimoniar su agradecimiento por la formación que Pablo recibió en el tiempo en que estudió en ese centro formativo. A raíz de esa visita, MEDAC quiso reconocer la gran labor que este joven había hecho para fomentar la donación de médula ósea entre la población y por haber sido un guerrero que nunca se dio por vencido en la lucha contra la leucemia. Así pues, se decidió que un aula recibiese el nombre de Pablo Ráez y que se situase una placa en el centro de la calle Malasaña. , ha asegurado Francisco Santana.

Paco Ráez, por su parte, ha explicado que los centros en los que su hijo estudio son especiales. «Hace falta un pueblo para educar a un niño», ha indicado Ráez, que ha puesto en valor el trabajo que llevan a cabo los profesores y los centros educativos a la hora de marcar el destino de los alumnos. «Os doy las gracias de corazón por el homenaje a Pablo y por enseñar a los chicos a ser mejores personas», ha subrayado.

El director territorial del Instituto MEDAC ha afirmado que «Pablo Ráez dejó su huella y su carisma» en el tiempo que estuvo estudiando en el centro formativo de la calle Malasaña. Manuel Ávila ha anunciado que MEDAC ha establecido que el 8 de octubre sea el día del donante de médula ósea y de sangre para los alumnos de este centro de formación profesional.

El aula de MEDAC que ha recibido el nombre de Pablo Ráez es una de las dos que el centro utiliza, con un carácter práctico, para el entrenamiento de los chicos en el ámbito deportivo. «Una de las grandes pasiones de Pablo era el deporte. Por eso, hemos decidido que esta aula lleve su nombre», ha comentado Francisco Santana.

«Esta aula es de Pablo y de todos los compañeros que estuvieron estudiando con él. No puedo más que dar las gracias por mantener presente el recuerdo de mi hijo», ha puesto manifiesto Paco Ráez. Asimismo, ha dicho que anima a la gente a que siga haciéndose donante de médula ósea. «Espero que lleguemos al millón de donantes, como era la ilusión de mi hijo. Por difícil que parezcan las cosas, todo es posible», ha apostillado el padre de Pablo Ráez.