La UE se mantiene en guardia

La UE se mantiene en guardia

Expectante ante el nuevo paso de May, Bruselas insiste en que no renegociará, aunque piensa en parar el reloj para retrasar el divorcio

SALVADOR ARROYO Bruselas (Bélgica)PAULA ROSAS París (Francia)JUAN CARLOS BARRENA Berlín (Alemania)DARÍO MENOR Roma (Italia)

Expectante ante el próximo movimiento de Londres; en guardia ante el peor de los escenarios posibles; y dispuesta a parar el reloj para reconducir la situación. Todas estas señales se combinan en Bruselas desde la noche del martes, cuando el Parlamento Británico tumbó los acuerdos del 'brexit' que permitirían la salida ordenada de Reino Unido a partir del próximo 29 de marzo. Y todas estas señales continúan latentes después de que la primera ministra Theresa May consiguiera sobrevivir ayer, por apenas 19 votos de diferencia, a la moción de censura impulsada por el líder laborista Jeremy Corbin. Ahora se la espera aquí.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, «estará disponible» hoy y mañana en la capital belga para entrevistarse con la 'premier' británica, reforzaba en una comparecencia desde la sede del Ejecutivo comunitario su portavoz jefe Margaritis Schinas. Disposición a hablar pero, insistió, no a renegociar el Acuerdo de Retirada de 585 páginas sobre el divorcio, el único jurídicamente vinculante de los dos que conforman el paquete de este embrollo. El Consejo Europeo «dijo en diciembre que el Acuerdo de Retirada, y repito, el acuerdo de retirada, acordado por los Veintisiete y el Reino Unido (un mes antes, el 25 de noviembre), no está abierto para una renegociación». Ese apostille de Schinas -el «repito, el acuerdo de retirada»- permitía interpretar ayer que una de las herramientas susceptibles de incorporar cambios es la declaración política sobre el futuro vínculo que tendría la UE con el que sería ya un tercer Estado.

La lectura no es especulativa. Apenas unas horas antes, el negociador comunitario Michel Barnier, había deslizado en Estrasburgo esta posibilidad. La condicionó, eso sí, a un cambio de actitud en la otra parte, a que Londres abandone «sus líneas rojas, para ser más ambicioso e ir más allá de un simple acuerdo de libre comercio. La UE -agregó- estaría lista para apoyar de inmediato esta evolución y responder favorablemente».

El francés participaba en la Eurocámara en una sesión plenaria de urgencia sobre el 'brexit' en la que remarcó otro de los mensajes claves de la fase actual: el final caótico está más cerca que el lunes. A diez semanas del fatídico 29 de marzo, con una profunda crisis política en Reino Unido y un gobierno que en la práctica ha perdido ya el control del proceso «tenemos la obligación de intensificar los esfuerzos para responder a la eventualidad» de un final abrupto, subrayó el francés. El varapalo sufrido en Westminster por los que considera son «los mejores acuerdos posibles nos obliga a ser lúcidos», aunque «nuestra voluntad siga siendo la de evitar ese escenario». En los próximos días los 27 serán convocados «para tomar medidas urgentes», incidió.

 Unidad en el bloque

Porque, aun cuando desde las capitales se expresa la inquietud de distinta manera en función de los intereses que les vinculan con las islas, se comparte la necesidad de cerrar el proceso de la mejor forma posible. No hay división. Y eso es algo que el Ejecutivo comunitario se encargó de remarcar; el «extraordinario grado de convergencia» de los Estados miembros y de los responsables comunitarios. No hay brechas. Lo que favorece abrir otra puerta del laberinto: ganar tiempo.

Porque como se encargó de remarcar la rumana Melania Ciot, responsable de Exteriores del Consejo de la UE -su país asumió la presencia hace un par de semanas-, «no es el final del juego. Deberíamos estar listos para actuar una vez que el gobierno del Reino Unido haya aclarado cuáles deberían ser los próximos pasos».

Oficialmente no se va más allá sobre la posibilidad de que la excisión pueda retrasarse -la fecha límite estaría en julio, antes de la primera sesión plenaria de la Eurocámara que saldrá de las elecciones del 26 de mayo ya sin participación británica-. Londres no lo ha solicitado formalmente y en el supuesto de que lo hiciera, planteó el portavoz jefe de Juncker, debe plantear «las razones para tal extensión» y obtener la ratificación unánime del resto de los socios comunitarios.

Francia

Macron: «La presión está del lado de los británicos»

Para el presidente francés Emmanuel Macron, a Reino Unido le quedan tres opciones después de que el acuerdo de divorcio con la UE fuera rechazado de forma aplastante por el Parlamento británico: 'brexit' duro, que le obligaría a renegociar su futura relación con la UE sin periodo de transición, que Londres intente mejorar el acuerdo con Europa para volver a pasarlo por los Comunes -algo que ve poco factible porque los europeos «han llegado al límite de lo que era posible»-, o que desde Londres intenten retrasar la marcha. «La presión está del lado de los británicos», subrayó. En previsión de lo peor, París ha acelerado sus preparativos para una salida no consensuada.

Un 'brexit' duro «sería muy negativo para Reino Unido», señalan desde el Elíseo, «pero también malo para Europa y Francia, que es la puerta de entrada» de gran parte del flujo entre las islas y el continente a través del Eurotúnel, por donde pasan el 26% de los intercambios comerciales entre el país británico y la UE. Antes de que acabe esta semana se prevé que el Parlamento galo apruebe un proyecto de ley que prepara a Francia ante tal tesitura, y que permitirá al Gobierno adoptar las medidas necesarias para anticiparse a través de decretos.

Los riesgos no son pocos y el presidente de la patronal francesa ha pedido a los empresarios que estén preparados para «el peor escenario» en el que ni personas, ni bienes, ni servicios, ni capitales podrán circular libremente entre los antiguos socios. Especialmente preocupados están, por ejemplo, los exportadores de vino y licores, cuyo segundo mayor cliente es el vecino anglosajón. Se calcula que 30.000 compañías galas exportan a las islas, donde viven 300.000 franceses. Unos 150.000 británicos lo hacen al otro lado del Canal de la Mancha.

Macron conoció el resultado de la votación en medio de un debate con más de 600 alcaldes, algunos de los cuales le transmitían, precisamente, la inquietud de sus pescadores ante un 'brexit' sin acuerdo. Los británicos, dijo, «no pueden permitirse que no despegue ni aterrice un avión en su territorio», y recordó que «sus supermercados están aprovisionados en un 70% de productos que vienen de Europa continental». Pero alejó la posibilidad de que Bruselas pueda ceder algo más «Lo que no vamos a hacer es, para arreglar un problema de política interna británica, dejar de defender los intereses europeos».

Alemania

Merkel asegura que «aún hay tiempo para negociar»

 La canciller alemana, Angela Merkel, se mostró ayer decepcionada por el resultado de la votación en el Parlamento británico y reclamó al Gobierno de Theresa May que defina lo pasos a seguir para la salida de la UE. «Queremos minimizar el daño al máximo. Por eso debemos seguir intentando encontrar una solución ordenada», dijo, si bien afirmó que Berlín está listo para que no se produzca una marcha consensuada. Al respecto subrayó que su gabinete ministerial abordará hoy las propuestas de ley que entrarán en vigor en caso de que no haya acuerdo.

«Creemos que depende ahora de la parte británica comunicarnos cómo seguiremos a partir de ahora», señaló Merkel, quien aseguró que «aún tenemos tiempo para negociar». El ministro germano de Economía, Peter Altmeier, expresó su alivio de que con la votación en Londres quedara claro que no existe una mayoría para una salida desordenada de la UE. Una opción así habría tenido graves consecuencias para el bienestar y el empleo en Reino Unido, pero también en la UE, advirtió.

Mientras tanto, el titular germano de Exteriores, Heiko Maas, no ocultó su decepción por el resultado. «Le toca mover ficha a Gran Bretaña, pero estamos preparados si las cosas siguen como hasta ahora», dijo al tiempo que señaló que Bruselas espera de Londres un Gobierno que funcione para poder negociar.

La presidenta del Partido Socialdemócrata, Andrea Nahles, recordó que la puerta de Europa sigue abierta para los británicos, mientras su colega de la Unión Cristianodemócrata, Annegret Kramp-Karrenbauer, instmantener la cabeza serena. A su vez, la líder parlamentaria de La Izquierda, Sahra Wagenknecht, reclamó la dimisión de May y la convocatoria de elecciones anticipadas.

Italia

Roma busca «limitar las consecuencias negativas»

El Gobierno italiano sigue con interés la situación de Reino Unido después del rechazo del Parlamento británico al acuerdo sobre el 'brexit' y espera saber cuanto antes cuáles serán los próximos pasos. El Ejecutivo de Roma comentó que trabajará junto a las instituciones europeas y las de los otros Estados de la UE para «limitar las consecuencias negativas» de esta situación y garantizar los derechos tanto de los ciudadanos británicos en el país transalpino como los de los italianos en Reino Unido. «Estamos preparados para todos los escenarios, incluso para el poco deseable de una salida sin acuerdo el 29 de marzo».

El viceprimer ministro y líder de la Liga, Matteo Salvini, consideró que la situación actual derivará en un abandono «duro» del club europeo por parte de los británicos. «El pueblo es soberano. Evidentemente los ingleses no consideran suficientes las garantías contenidas en el acuerdo con la UE. Y el pueblo siempre tiene razón», comentó quien ha coqueteado en el pasado con la idea de que Italia diera igualmente portazo a Bruselas.

El Partido Democrático (PD), la formación de centroizquierda que lidera la oposición, consideró que lo sucedido en Londres demuestra que «antes o después la realidad te presenta la cuenta». «¿Cuántas mentiras contaron los populistas para ganar el referéndum en Reino Unido? Y ahora se entiende que Europa es fundamental. Es una lección para Londres y para Roma», aseguró Matteo Renzi, exprimer ministro.

El rechazo del acuerdo sobre el 'brexit' no está teniendo de momento consecuencias directas sobre la Bolsa italiana. Vincenzo Boccia, presidente de Confindustria, la patronal italiana, advirtió no obstante de que esta situación plantea «mayores incertidumbres» para la economía.

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