El Parlamento británico aprueba la ley que impide el 'brexit' abrupto

Boris Johnson participa en el debate del Parlamento Británico./AFP
Boris Johnson participa en el debate del Parlamento Británico. / AFP

La oposición laborista bloquea también a Johnson el intento de convocar elecciones mientras decide la fecha más dañina

ÍÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

El Partido Laborista intenta atrapar al primer ministro, Boris Johnson, en una senda que, según él, le impide negociar con la Unión Europea (UE), después de que la Cámara de los Comunes aprobase una ley que aspira a bloquear la marcha sin acuerdo y rechazase después la convocatoria de unas elecciones anticipadas propuestas por el primer ministro.

El nuevo Gobierno ha perdido sus tres primeros votos. Eso justificaría que el líder conservador acortase los días en los que el Parlamento estará abierto hasta el fin del plazo para el 'brexit', el 31 de octubre, pero nadie puede creer que le motivaba la urgencia de implementar un programa legislativo que no podía gestionar. Si el objetivo era provocar a la oposición a actuar de inmediato, lo ha logrado.

La Cámara de los Comunes empleó dos días en aprobar una ley que fija los pasos que el Gobierno debe seguir tras el Consejo Europeo del 17 y 18 de octubre. Si Johnson logra para entonces un acuerdo, lo someterá a votación. Si no hay acuerdo, someterá a votación que Reino Unido se vaya igualmente de la UE. Y si el Parlamento lo rechaza, tendrá que pedir una extensión del 'brexit' hasta el 31 de enero.

En la tramitación de la ley, el Gobierno utilizó tácticas pérfidas -como no enviar a los diputados que debían contar los votos negativos- para favorecer la aprobación de dos enmiendas; una de ellas favorece que se presente de nuevo a votación del Parlamento el Acuerdo de Retirada que Theresa May pactó con el Consejo Europeo y que fue rechazado tres veces.

Si el objetivo último de Johnson recortando las jornadas parlamentarias era justificar la convocatoria de unas elecciones para liberarse de la aritmética parlamentaria que amargó la vida de su predecesora, ha fracasado por el momento. Los laboristas no han caído en lo que su exlíder, Tony Blair, describió como «una trampa para elefantes» y su actual líder, Jeremy Corbyn, como la manzana que la bruja ofrece a Blancanieves y resulta ser un veneno.

Johnson proclamó que la ley aprobada «termina efectivamente la negociación» y «da el control a nuestros socios». Dijo que no tiene precedente en la historia por ser «una rendición en una negociación internacional». Para Johnson la amenaza de la marcha sin acuerdo sería imprescindible. Corbyn le pide que muestre sus propuestas, pero el líder 'tory' responde que así no se puede gobernar.

EN SU CONTEXTO:

35%
sería la intención de voto al Partido Conservador en unas elecciones anticipadas, según una encuesta publicada esta semana por YouGov. El Partido Laborista obtendría un 25% de los sufragios, otro 16% sería para los Liberal Demócratas y un 11% apoyaría al Partido del Brexit que lidera Nigel Farage.
19
de octubre: es la fecha límite para que el Gobierno de Johnson llegue a un acuerdo con la UE. Pasado ese plazo, el primer ministro estará obligado a solicitar a Bruselas una nueva prórroga del 'brexit' hasta el 31 de enero de 2020, según la ley aprobada este miércoles en los Comunes para bloquear una salida abrupta.

Los laboristas rechazaron la moción del Gobierno para convocar unas elecciones anticipadas -con muchos ausentes, por 298-56, sin alcanzar el umbral de dos tercios de los escaños-y condicionan su apoyo a que la ley aprobada para bloquear la marcha sin acuerdo sea ratificada en los Lores, donde los conservadores quieren obstaculizar su tramitación manteniendo la Cámara Alta abierta noche y día hasta que expire el plazo.

Purga de los 'rebeldes'

Los laboristas estarían divididos entre apoyar las elecciones en cuanto la ley cumpla todos sus trámites, antes de la suspensión del Parlamento, la próxima semana, o esperar a que sea implementada el 19 de octubre, bajo la vigilancia de la oposición. Algunos sugerían que Johnson y su Gobierno están considerando su dimisión para crear un vacío que desembocaría en elecciones.

El grupo parlamentario conservador jaleó a Johnson en sus críticas a Corbyn pero la purga de 21 'rebeldes' la víspera, tras perder la votación que abría la puerta a la ley de bloqueo del 'brexit' abrupto, ha distribuido tristeza y malestar entre diputados. El nieto de Winston Churchill, exministros importantes, diputados septuagenarios… fueron expulsados por apoyar la iniciativa legislativa de la oposición.

La hipocresía es también de tamaño elefantino. Un primer ministro que votó dos veces contra el Acuerdo de Retirada pactado por May y un Gabinete en el que ministros alardeaban de haberse opuesto a su Gobierno en las tres ocasiones en las que se votó el Acuerdo expulsan ahora a Kenneth Clarke, Nicholas Soames, Philip Hammond,… que votaron siempre en favor de su Gobierno y del Acuerdo.

La estrategia del pulso a la UE con la amenaza de una marcha sin acuerdo habría sido diseñada por Dominc Cummings, jefe de Gabinete de Johnson y hombre con reputación de genio. En la noche del martes, en los pasillos del Parlamento, este elucubrador de estrategias basadas en teorías de juegos habría alentado más rudamente a Corbyn desde lejos, en voz alta y con una copa de vino en la mano, a aceptar el reto electoral.

Habrá que esperar al siguiente movimiento de Johnson y su gurú para divisar el sendero que comienza con una mayoría de un escaño que se convierte inmediatamente en -41, tres votaciones perdidas, una ley aprobada por la oposición que bloquea su estrategia, lores entorpeciendo en la madrugada la mayoría existente entre los parlamentarios realmente elegidos y el programa legislativo sumergido bajo la espuma de un frenesí diario.

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