Malta acepta al 'Lifeline' pero no a los inmigrantes que lleva a bordo

Vista del 'Lifeline'./Felix Weiss (Efe)
Vista del 'Lifeline'. / Felix Weiss (Efe)

La Valeta exige al resto de países europeos que se hagan cargo de los 234 indocumentados rescatados por la ONG alemana

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Por fin parece haberse encontrado una solución para los dos barcos cargados de inmigrantes salvados en el Mediterráneo Central que esperaban desde la semana pasada una respuesta sobre dónde iban a desembarcarlos. Tras varios días de puertos cerrados en Italia, Malta y los otros países europeos a los que habían pedido ayuda, el carguero danés 'Alexander Maersk' atracó en la noche del lunes en la localidad siciliana de Pozzallo, en cuyo centro de acogida fueron ingresados los 110 indocumentados que llevaba a bordo. La nave 'Lifeline', operada por una ONG alemana, podría en cambio ser aceptada por Malta, aunque anoche todavía no había llegado la confirmación de que se le permitía atracar en el puerto de La Valeta. El Gobierno maltés exigía que otros países europeos, entre los que estarían Italia, Portugal y Francia, se comprometieran a hacerse cargo de los 234 indocumentados que lleva a bordo tras socorrerlos el pasado jueves después de que zarparan de las costas libias en una lancha neumática.

El destino del 'Lifeline' se habría decidido en la reunión privada que mantuvieron en la noche del lunes en Roma el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el presidente francés, Emmanuel Macron, que se encontraba en la capital transalpina para ser recibido al día siguiente por el Papa Francisco en el Vaticano. Macron se saltó la agenda oficial, que no preveía ningún encuentro con las autoridades italianas, y mantuvo una larga conversación con Conte en un exclusivo restaurante del centro. En la cena estuvo presente Brigitte, la primera dama gala. Macron explicó que había sido Conte el que le pidió la cita, que mantuvo un carácter privado para no chocar con el protocolo vaticano, poco amigo de mezclar en un mismo viaje a Roma la audiencia con el Papa con los encuentros con el presidente o el primer ministro italiano. El dirigente francés prometió que su país se hará cargo de una parte de los inmigrantes del 'Lifeline'.

Su decisión fue celebrada por Matteo Salvini, responsable de la crisis abierta en la Unión Europea al cerrar los puertos italianos a las ONG que socorren a los 'sin papeles' en el Mediterráneo Central. El ministro del Interior explicó así el diferente trato dispensado al 'Lifeline' respecto al 'Alexander Maersk', al que aún así le tocó esperar varios días fondeado a pocas millas del puerto de Pozzallo. «Tenemos buen corazón, a diferencia de Macron», dijo antes de que se supiera que Francia acogería a una parte de los indocumentados rescatados por la ONG alemana. «El carguero llevaba personas socorridas por indicación de la Guardia Costera, que es el Estado italiano. Las ONG extranjeras, con personal extranjero, con bandera extranjera y financiación extranjera no tocarán más los puertos italianos».

Tampoco los barcos de estas organizaciones son bien recibidos por Malta. Lo volvió a comprobar este martes el 'Aquarius', operado por SOS Mediterranée y Médicos Sin Fronteras, al que se le impidió hacer escala en La Valeta cuando sólo quería realizar «un simple cambio de tripulación y de repostaje», según se quejó su tripulación.

Duración récord de la audiencia del Papa con Macron

Hay pocos elementos para valorar cómo han ido de verdad las audiencias del Papa en el Vaticano con los jefes de Estado y de Gobierno. Los comunicados de la Santa Sede son poco más que telegramas preparados antes de que se produzca la reunión, el interlocutor extranjero no suele prodigarse en dar detalles y a los periodistas sólo se les permite asistir al inicio y al final de la entrevista. Ante este panorama un dato a seguir es la duración de la conversación. Las protocolarias suele prolongarse entre 20 y 30 minutos, las significativas llegan a los 40 y sólo las muy importantes rozan la hora. A punto estuvo de superar esa barrera la audiencia que Francisco mantuvo este martes en el Palacio Apostólico del Vaticano con el presidente francés, Emmanuel Macron. Se quedó en 57 minutos, superando así en 5 minutos la duración del encuentro con Barack Obama en marzo de 2014.

La inmigración, cómo no, fue uno de los temas principales de la primera cita entre el Papa y el líder galo. También se habló sobre medio ambiente, el desarme como método para la «prevención y resolución de conflictos» y la situación de Oriente Medio y África, según el escueto comunicado de la Santa Sede. Hubo además tiempo para una «reflexión conjunta acerca de las perspectivas del proyecto europeo». Ya antes de verse con Francisco, Macron había tratado la crisis migratoria en el desayuno de trabajo que mantuvo con la Comunidad de Sant'Egidio, un movimiento laico que ha puesto en marcha 'corredores humanitarios' para traer a Europa de forma segura a refugiados.

Tras su encuentro con el Papa, el presidente francés recibió el título de canónigo honorario de la basílica romana de San Juan de Letrán, una tradición reservada a los presidentes galos. Comentó entonces su deseo de fortalecer las relaciones de «amistad, comprensión y confianza» con el Vaticano, siguiendo así el mismo camino emprendido con la Iglesia francesa.

 

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