Cuatro acusados por el derribo del MH17

Restos del Boeing 777 de Malaysia Airlines derribado al este de Ucrania por un misik. / Reuters

El fiscal holandés llevará a juicio a tres rusos y un ucraniano por el ataque que hace cinco años mató a las 298 personas que iban en el avión

RAFAEL M. MAÑUECOMoscú

El llamado Equipo de Investigación Conjunta (JIT según sus siglas en inglés), el mismo que hace justo un año apuntó a Rusia como el país de procedencia de la lanzadera de misiles autopropulsada Buk que derribó el Boeing 777 de Malaysia Airlines en el este de Ucrania, concluyó que las cuatro personas que organizaron el operativo son tres de nacionalidad rusa y un ciudadano ucraniano. En aquella terrible catástrofe, el 17 de julio de 2014, perdieron la vida 283 pasajeros y 15 miembros de la tripulación.

Las cuatro personas a las que la Justicia holandesa acusa de asesinato son Ígor Guirkin, más conocido por el apodo de Strelkov, que entonces era «ministro de defensa» de la autoproclamada República Popular de Donetsk (DNR según sus siglas en ruso); Serguéi Dubinski, jefe de la inteligencia de los rebeldes de Donetsk; su mano derecha, Oleg Pulátov; y el comandante de una de las unidades separatistas, el ucraniano Leonid Jarchenko.

Las conclusiones fueron comunicadas por el fiscal general holandés, Fred Westerbeke, durante una rueda de prensa en la ciudad de Nieuwegein. Según sus palabras, «los cuatro están acusados de haber trasladado al este de Ucrania la lanzadera Buk». En la misma comparecencia, Wilbert Paulissen, jefe de la Policía holandesa, aseguró que «hoy entregamos las órdenes de arresto internacionales para estos primeros sospechosos. También estarán en las listas nacionales e internacionales de personas buscadas. Por eso facilitamos sus nombres completos y publicamos sus fotos».

Ambos solicitaron a Rusia que coopere organizando el interrogatorio de los acusados, aunque admitieron que será inútil pedir la extradición porque la Constitución rusa no lo permite. Aclararon también que estas cuatro primeras acusaciones no son más que el comienzo y que la investigación continuará hasta esclarecer por completo lo sucedido y determinar otras responsabilidades en la cadena de mando, incluida la de quienes dieron la orden de derribar el avión y la de los militares que apretaron directamente el botón de disparo del misil. El comienzo del juicio está previsto para el 9 de marzo del año que viene y con toda seguridad no tendrá en el banquillo a esos cuatro acusados.

Pese a que los indicios y pruebas reunidas por el JIT parecen irrefutables, Rusia negó desde el primer momento su implicación en la tragedia. Acusó incluso a Ucrania de estar detrás de la catástrofe. El Ministerio de Exteriores ruso difundió ayer un comunicado afirmando que «una vez más se están presentando acusaciones totalmente infundadas, dirigidas a desacreditar a Rusia ante la comunidad internacional». sin «pruebas concretas».

Guirkin, por su parte, en declaraciones a la agencia rusa Interfax, anunció que no declarará ante la Justicia holandesa e insistió en que «el avión no lo derribó ningún miliciano de la república de Donetsk». Sin embargo, aquel 17 de julio Guirkin se congratuló en las redes sociales rusas de haber echado abajo un «avión de transporte militar» ucraniano. Este mensaje desapareció poco después.

También aquel día, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) difundido tres grabaciones de las conversaciones interceptadas a los separatistas pocos minutos después de que la aeronave de Malaysia Airlines se estrellara. En sus comunicaciones uno de los rebeldes informaba en un primer momento del derribo de un aparato militar ucraniano An-26. Después, otro guerrillero, ante la sorpresa de su interlocutor, constató que era un avión de pasajeros «extranjero» el que cayó. Esta grabación es una de las pruebas de las que dispone la Justicia holandesa. El JIT asegura haber demostrado también que la lanzadera Buk pertenecía a la Brigada Antiaérea número 53 desplegada en Kursk, región del oeste de Rusia fronteriza con Ucrania.

En mayo del año pasado, Holanda instó a Rusia a «asumir su responsabilidad y cooperar plenamente en la tarea de desvelar la verdad para que se haga justicia a las víctimas del vuelo MH17 y sus familiares». A este llamamiento, suscrito inicialmente también por Australia, se unieron la ONU, la Unión Europea, EE UU y la OTAN. En el avión viajaban 193 holandeses, 44 malasios, 27 australianos, 12 indonesios, nueve británicos, cuatro belgas, cuatro alemanes, tres filipinos, un canadiense y un neozelandés. Además de estos diez países, en el JIT entra también Ucrania.

Desde el primer momento, las milicias separatistas de Donetsk obstaculizaron las labores de recuperación de los cadáveres y la retirada de los restos del avión a los equipos enviados por Malasia y Holanda, según constataron los observadores de la OSCE.