Italia sigue sin nuevo jefe de Estado, después de tres votaciones en el Parlamento

Vista general del Parlamento italiano, durante la primera votación. /
Vista general del Parlamento italiano, durante la primera votación.

Ninguno de los candidatos propuestos ha logrado los dos tercios necesarios de los sufragios, ya que los grandes partidos han votado en blanco

EUROPA PRESSRoma

Los legisladores italianos han celebrado tres rondas de votaciones para elegir al presidente del país sin lograr el 'quórum' necesario para que uno de los candidatos que han asomado en las últimas horas se convierta en el nuevo inquilino del Quirinale en sustitución de Giorgio Napolitano.

El gobernante Partido Democrático (PD) y varios de sus aliados acordaron el jueves su apoyo a Sergio Mattarella, un juez del Tribunal Constitucional de 73 años al que se le identifica con el centro-izquierda político.

Sin embargo, el primer ministro, Matteo Renzi, no contaba con los suficientes votos para que su candidato se impusiese antes del sábado, cuando el umbral de victoria cae desde los dos tercios hasta la mayoría simple -505 de los 1.009 parlamentarios y funcionarios regionales con derecho a voto-.

Las tres primeras rondas han estado marcadas por el gran número de votos en blanco -por encima del medio millar- y por la presencia en los resultados de opciones alternativas como Ferdinando Imposimato, del Movimiento Cinco Estrellas, o Vittorio Feltim, de la Liga Norte y el FdI.

El ex primer ministro Silvio Berlusconi, que ya dijo hace semanas que no quería un nuevo presidente de centro-izquierda, se ha sentido "traicionado" y, según el diario La Repubblica, su partido (Forza Italia) podría no participar en la votación del sábado.

Estabilidad

En juego está no sólo la elección del jefe de Estado italiano, sino también la estabilidad política del país. No en vano, el resultado del sábado demostrará la capacidad de liderazgo de Renzi, que llegó al cargo de primer ministro hace menos de un año.

La votación es secreta y, hace dos años, dos de los candidatos que contaban con el apoyo público del PD no fueron elegidos por las deserciones dentro del partido. El fracaso en el nombramiento de un nuevo presidente implicaría la convocatoria de elecciones generales anticipadas.