Trump da aire a China con los aranceles

Donald Trump. /AFP
Donald Trump. / AFP

El presidente de EE UU suspende su plan tributario durante 90 días y abre una ambiciosa e incierta negociación con Xi

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Con una tregua en la disputa comercial finalizó en la noche del sábado en Buenos Aires el esperado encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par de China, Xi Jinping. Los mandatarios cenaron junto a unos pocos colaboradores después de clausurada la cumbre del G-20, una cita global cuyas deliberaciones favorecieron el diálogo entre las dos potencias.

Desde el Air Force One, Trump, que voló hacia Washington después de la cena, dijo que el acuerdo fue «extraordinario» y que tendrá «un impacto extremadamente positivo» para los agricultores estadounidenses. Los productores están siendo los más perjudicados por la respuesta de Pekín a la política de subida de aranceles a la importación de productos chinos que dispuso Trump.

Mientras tanto, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que reveló que a partir del acuerdo de Buenos Aires, China comprará una cantidad «no decidida pero muy sustancial de productos agrícolas, energéticos, industriales y otros a Estados Unidos» para reducir el desequilibrio comercial bilateral que es favorable a Pekín.

El ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, confirmó en Argentina que la reunión fue «amistosa y sincera», que se alcanzó un «importante consenso» y que su país comprará más bienes a Estados Unidos. Pero lo más urgente es que Washington aceptó mantener en suspenso el aumento de aranceles que amenazaba con aplicar a partir del uno de enero. Estados Unidos había advertido que incrementaría del 10 al 25% las tarifas sobre productos chinos que ingresen a su mercado por un valor estimado en 200.000 millones de dólares a partir del primer día de 2019. Si se llegase a concretar, ese plan iba a tener un impacto muy importante en el comercio mundial y en el nivel de crecimiento económico global.

No obstante, la tregua anunciada por Washington tendrá vigencia durante 90 días, plazo en el cual se buscará una solución de fondo a problemas tales como la transferencia forzosa de tecnología, la protección de patentes y las barreras no arancelarias, entre otros temas. «Si al cabo de ese tiempo las partes no llegan a un acuerdo, las tarifas que estén en el 10% subirán al 25%», aclara el comunicado.

Aunque se realizó fuera del marco de la cumbre, el encuentro cara a cara entre Trump y Jinping de dos horas y media fue el momento culminante y más esperado del G-20 tras un año en el que se venían acumulando tensiones comerciales que mantenían en vilo a los mercados.

La cumbre de los 20 finalizó con un documento diluido en el que faltó la clásica condena al proteccionismo y se exigió una reforma de la Organización Mundial del Comercio, todas demandas de Trump. Los desacuerdos en torno al cambio climático entre Estados Unidos y el resto se allanaron mediante una fórmula de compromiso para evitar el fracaso. Tras la clausura del G-20 y antes de reunirse con Jinping, Trump destacó la «maravillosa relación» que tenía con su par chino y se manifestó confiado en lograr «algo bueno para China y para Estados Unidos» y eso fue lo que aparentemente consiguieron en el encuentro.

 

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