El futuro político de Netanyahu, en el aire

El líder del Likud, Benyamin Netanyahu, y su esposa, Sarah, votaron en Jerusalén./REUTERS
El líder del Likud, Benyamin Netanyahu, y su esposa, Sarah, votaron en Jerusalén. / REUTERS

Los sondeos a pie de urna auguran una dura pugna entre el Likud y la coalición Azul y Blanco, con un papel decisivo para el exministro Lieberman

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Cinco meses después, Israel volvió a las urnas en unos comicios convertidos en todo un referéndum sobre la figura de Benyamin Netanyahu. Los israelíes respondieron con una participación superior a la de abril -63,7% a las 20.00 horas- y los primeros sondeos confirmaron lo que las encuestas señalaban desde hacía días: una pugna muy reñida entre el Likud de Netanyahu y la coalición Azul y Blanco del exjefe del Ejército Benny Gantz, y un papel clave para Yisrael Beitenu, del exministro de Defensa Avigdor Lieberman.

Según el sondeo del Canal 13, el que más se aproximó a la fotografía final en los comicios de abril, Azul y Blanco obtendría 33 escaños y el Likud, 31, una situación que, completada con los datos del resto de formaciones en la Cámara, se traduciría en que el gran bloque de ultranacionalistas y ultraortodoxos liderado por Netanyahu no alcanzaría los 61 escaños necesarios para formar Gobierno, lo que dejaría en el aire el futuro político de un primer ministro que aspiraba a repetir mandato.

LAS CLAVES

Estimaciones.
El gran bloque que lidera el primer ministro no reuniría los 61 escaños necesarios para formar Gobierno
Más votantes.
Aumenta la participación respecto a los comicios celebrados en abril, con resultados muy parecidos

Estos sondeos dan además trece escaños a la Lista Árabe Conjunta, ocho a Yisrael Beitenu, Shas y Judaísmo Unido de la Torá, y seis a Yamina, la Unión Democrática y el Partido Laborista. Con este reparto de escaños, Lieberman vuelve a convertirse en el juez de la política israelí, tal y como ocurrió en abril, y la formación radical Otzma Yehudi quedaría fuera del legislativo.

Hasta el último segundo

La jornada estuvo marcada por el nerviosismo de los candidatos, que se contagiaron de la estrategia de Netanyahu de intentar lograr votos hasta el último segundo por tierra, mar y redes sociales. Nada más depositar su papeleta en Jerusalén, el primer ministro en funciones se acercó a la estación central de autobús de la ciudad santa y, altavoz en mano, se dirigió a los sorprendidos viajeros que le rodearon de inmediato al grito de «¡Bibi, Bibi, Bibi!» (apelativo cariñoso que emplean en Israel para referirse al dirigente del Likud). «Si no quieren un gobierno de izquierda, de coalición con los partidos árabes, salgan a votar ya», pidió el político a gritos en un vídeo que poco después subió a las redes, donde su actividad fue frenética hasta que Facebook suspendió, temporalmente y por segunda vez en menos de una semana, un chatbot por publicar encuestas electorales, algo prohibido hasta el cierre de las urnas. La anterior suspensión se produjo el jueves debido a un mensaje que violaba la política contra el discurso del odio de la red: «Los árabes nos quieren aniquilar a todos». La comisión electoral también tuvo que llamar la atención al líder del Likud debido a las entrevistas que concedió a varias radios, algo que está prohibido en el día de la votación.

No es la primera vez que Netanyahu apela al discurso del miedo contra la minoría árabe de Israel, que supone el 20% de la población. A diferencia de lo que hicieron en abril, esta vez sus partidos acudieron juntos en una alianza llamada Lista Conjunta y aspiraban a hacerse un hueco importante en la Cámara.

En los diferentes centros de votación, más que de jornada electoral el ambiente era de pura consulta sobre el primer ministro. En el colegio de la calle Hillel, a las puertas del Museo de la Tolerancia que pronto abrirá sus puertas, Oren reflexionaba en voz alta sobre «la política racista que ha impuesto Bibi en este país y que nos ha llenado de odio. Es hora de que se vaya, por el bien de todos», apuntaba este joven judío de origen argentino que aseguró haber votado por la Lista Conjunta. A su lado, Yael movía la cabeza con gesto de desaprobación. Tiene 18 años, ejerció su derecho por primera vez en su vida y su apoyo total «es para Netanyahu porque es el único capaz de garantizar la seguridad en un lugar tan complicado. Aquí vivimos bajo constante amenaza y no veo otro político tan fuerte como él. Netanyahu significa seguridad y es el único primer ministro que recuerdo, no quiero ni imaginar que no seguirá en el cargo».

Después de su fracaso de hace cinco meses a la hora de formar gobierno, por no lograr el apoyo del exministro de Defensa Avigdor Lieberman, Netanyahu apostó por repetir comicios y señaló en rojo el 17 de septiembre en su calendario. La siguiente fecha que también seguro tiene apuntada es el 2 de octubre, día en el que está prevista la primera vista ante el fiscal general del país, Avichai Mandelblit, que a finales de febrero adelantó su intención de imputarlo por soborno, fraude y violación de la confianza en tres casos diferentes. El dirigente del Likud está siendo investigado en los conocidos como casos 1000, 2000 y 4000. Los opositores temen que si mantiene el cargo el próximo Gobierno aceleraría las gestiones para aprobar una ley que garantice la inmunidad al primer ministro.

Denuncia en Holanda

La corrupción ha sido la principal arma empleada por Benny Gantz contra su rival. El exjefe del Ejército votó en Tel Aviv y de allí viajó a Haifa. «Conseguiremos traer esperanza, conseguiremos traer un cambio, sin corrupción y sin extremismo, todos juntos», declaró ante sus seguidores. La lucha contra la corrupción le ha servido para ganarse el apodo de 'Mister Limpio' en los medios locales.

Gantz tuvo un ojo puesto en Israel pero otro en Holanda, donde fue denunciado por «crímenes de guerra» debido al bombardeo de una casa en Gaza en 2014 en el que murieron seis miembros de una misma familia. Gantz era el jefe del Ejército durante la operación 'Margen protector' en la que Israel mató a más de 2.200 personas, la mayor parte civiles, según los datos de la ONU. Su abogado defensor sostuvo que esta ofensiva tuvo como objetivo «proteger al pueblo de Israel y terminar con los continuos ataques con misiles que se producían desde la Franja de Gaza».

«Queremos un socio para negociar la paz», piden los palestinos

El Gobierno palestino ignorará el resultado electoral en Israel porque ninguno de los candidatos propugna «el fin de la ocupación». «Queremos que quien lidere en Tel Aviv diga al mundo que están listos para terminar con la ocupación y que el presidente Mahmud Abás tendrá un socio para negociar la paz», declaró el jefe del Ejecutivo palestino, Mohamad Shtaye. Más de 3 millones de palestinos de Cisjordania y Jerusalén Este tienen su territorio ocupado por Israel y no pueden votar en sus comicios.

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