Trump amenaza con mandar «millones de tropas» a Irán

Donald Trump. /EP
Donald Trump. / EP

El presidente dice que no quiere la guerra pero que si esta estalla «no durará mucho» dada la superioridad de EE UU

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Donald Trump no será el primero ni el último presidente de EE UU en subestimar militarmente a un enemigo, pero sí el que elija uno más formidable que sus predecesores. George W. Bush creyó que el Ejército iraquí se rendiría nada más ver los tanques americanos. Hasta John F. Kennedy se sorprendió de la virulencia con la que Cuba repelió el ataque de Bahía de Cochinos. Ahora Trump opina que Irán «no duraría mucho», dijo en una de sus espontáneas entrevistas con la cadena Fox. «Estamos en una posición muy fuerte», aseguró satisfecho.

No es que el presidente quiera la guerra, por mucho que parezca buscarla, pero en caso de que Irán ataque algún objetivo estadounidense y cause víctimas mortales planea descargar sobre ese país toda la fuerza militar de EE UU y «aniquilarlo», advirtió. «Estoy hablando de enviar a millones de soldados», aclaró con bravuconería.

John Bolton habría encargado al anterior secretario de Defensa en funciones Patrick Shanahan un plan para desplegar 120.000 tropas en la zona, que no incluía la invasión terrestre, según publicó el mes pasado The New York Times. Algo que el presidente desmintió con el despectivo «fake news» habitual. «Si llegáramos a eso serían un montón más».

Como referencia, la coalición que invadió Irak en 2003 contaba con 177.000 soldados, de los cuales 130.000 eran estadounidenses. Todas las fuerzas armadas de EE UU, las mayores del mundo, solo disponen de 1.3 millones de soldados en activo y otros 800.000 en la reserva, así que lo de mandar «millones» a Irán estaría complicado. De hecho, 165.000 se encuentran ya desplegados en otras misiones repartidas por 150 países, lo que supondría retirarlos de sitios críticos como Alemania o Corea.

En este último país Trump cree que el dictador Kim Jong-un ha dejado de ser una amenaza porque le mandó «una carta preciosa» por su cumpleaños. «Fue mi cumpleaños la semana pasada, ¿lo sabíais?», preguntó a los periodistas. Sí, todo el mundo lo sabía, Trump también llamó a la cadena Fox ese día para que lo felicitaran, pero ninguna felicitación parece haberle gustado más que la del dictador norcoreano. «Pensé que era un detalle muy bonito, intercambiamos un par de cartas amistosas, nos llevamos muy bien», contó. «Y eso iba a acabar en guerra, ya te lo digo yo, pero la relación que tenemos ahora es muy diferente a la que tenía con Obama. Con respecto a Irán ...».

Convencido de que son las relaciones personales tejidas a raíz de una demostración de fuerza en la que el macho alfa demuestra quién manda en la manada, Trump cree que puede repetir la jugada con los ayatolás. Muchos temen que ante un enemigo radicalmente distinto desate una guerra que ni él mismo quiere.

«¿Tiene usted pensada una estrategia de salida si estalla una guerra?», le preguntó un periodista. «No nos hace falta ninguna estrategia de salida», zanjó. En su opinión, Irán debe de estarle muy agradecido por haber desactivado en el último momento los ataques militares con los que pensaba tomar represalias por el derribo de un dron estadounidense que según Irán volaba sobre su territorio. En lugar de eso, el presidente Hassan Rouhani le llamó «tullido mental» y se enzarzó con él por Twitter. «No creo que tengan líderes muy listos», protestó Trump. «Tienen que ser más amables con nosotros. Irán se va a ir al traste».