El fiscal Mueller rompe el acuerdo con el exjefe de campaña de Trump

Paul Manafort./
Paul Manafort.

Se deshace del pacto para rebajar la condena a Paul Manafort por mentirle reiteradas veces en la investigación sobre la trama rusa

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Como muchos criminales, Paul Manafort pensó que podía ser más listo que el FBI. En septiembre pasado el expresidente de la campaña de Donald Trump pactó con el fiscal especial Robert Mueller para declararse culpable de una letanía de delitos fiscales que iban desde el lavado de dinero hasta conspiración para defraudar a EE UU trabajando con gobiernos extranjeros sin registrarse como lobista. A cambio iba a colaborar con la investigación sobre la trama rusa, pero al parecer Manafort pensó que podía engañarle.

El exdirector del FBI, un perro de caza que le sigue la pista al presidente sin decir palabra, sorprendió este martes al conocerse que el lunes habló con la jueza encargada del caso de Manafort para decirle que se ha acabado el acuerdo entre ellos porque le ha mentido repetidamente. Como era de esperar, el excolaborador de Trump lo niega, pero coincide con el fiscal en que quiere sentencia lo antes posible para dar por zanjado este asunto que le mantiene incomunicado en prisión.

Sus tribulaciones están lejos de zanjarse si se confirma que entre 2015 y 2016 se reunió hasta tres veces con Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, como publicó hoy el diario 'The Guardian'. Eso sería el eslabón que todos andan buscando para ligar definitivamente la victoria de Trump con el fundador de Wikileaks, que en dos ocasiones alteró el curso de la campaña al hacer pública una serie de correos pirateados de la campaña de Hillary Clinton y el Partido Demócrata que cercenaron sus posibilidades presidenciales.

El artículo del periódico británico no ha sido confirmado por ningún otro medio, pero la reputación del diario y los periodistas que lo firman viene avalada con múltiples fuentes y documentos de la Inteligencia ecuatoriana que registraron las visitas de Manafort. También menciona a «los rusos».

Mueller ya presentó cargos a principios de año contra una docena de miembros de la Inteligencia rusa conocida como GRU, por sus siglas en ruso, a los que acusó del pirateo electrónico que empezó en marzo de 2016, justamente cuando Manafort visitó a Assange durante 40 minutos sin registrar su nombre en el libro de visitantes de la Embajada ecuatoriana, según 'The Guardian'.

Documentos interceptados

Dos meses después Wikileaks contactó al GRU para obtener los documentos interceptados al partido demócrata, aunque fue necesaria la intervención del Kremlin para conseguirlos a mitad de julio. Su publicación se cronometró con el comienzo de la convención del partido demócrata que coronó candidata a Clinton en Filadelfia. Era el momento de unir a la formación en torno suya tras una sangrante batalla de primarias con Bernie Sanders, pero al conocerse que el aparato del partido jugó sucio para favorecer su victoria, el cisma con los seguidores de Sanders fue definitivo.

Todo eso será de interés para Mueller, si no lo sabe ya. El fiscal le ha dado jaque a Manafort al averiguar por su cuenta la información que este le contaba y ser capaz de desmontar sus mentiras, aunque todavía no ha explicado cuáles, a falta de presentar los documentos en el juzgado en las próximas semanas. Potencialmente, los dos pierden. Manafort se enfrentará a cargos fiscales que no podrá cubrir el perdón presidencial por ser estatales y Mueller perderá a su testigo más cercano a Trump en la campaña. A no ser que sea una estrategia para subir la apuesta, en una partida en la que aún quedan muchas cartas por jugar.

 

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