Los agentes de inmigración despliegan la mayor redada en más de una década en EE UU

Migrantes centroamericanos son detenidos por la patrulla fronteriza estadounidense después de cruzar la barda fronteriza que divide a México de este país. /Efe
Migrantes centroamericanos son detenidos por la patrulla fronteriza estadounidense después de cruzar la barda fronteriza que divide a México de este país. / Efe

«Solo volvemos a ser un país de leyes», proclamó orgulloso el fiscal de Misisipi

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Parecía el colmo del cinismo. Mientras Donald Trump viajaba a El Paso para solidarizarse con las víctimas de su retórica racista, cientos de agentes peinaban los polígonos industriales a las afueras de Jackson (Misisipi) en la mayor redada en más de una década. Según los datos de Inmigración, 680 trabajadores ilegales, la inmensa mayoría hispanos, fueron detenidos este miércoles.

De la planta empaquetadora de Koch Food en Morton partieron tres autobuses llenos de trabajadores esposados, mientras vecinos y familiares increpaban a los agentes migratorios. «¡Dejadlos marchar!», gritaban. Niños despidiéndose de sus padres, mujeres llorosas y sueños rotos.

Había que remontarse a 2008 en los mataderos de Iowa, durante el gobierno de George W. Bush, para encontrar precedentes a redadas de este tamaño. El director en funciones de los Servicios de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) Matt Albence aseguró que la operación era el resultado de un año de investigación y que no tenía nada que ver con la visita del presidente a El Paso y menos aún con la tragedia que vivía la ciudad. «No puedes traer a 650 agentes de todo el país en tres días», explicó. «Esto lleva meses y meses de preparación».

Tampoco lo ve como el resultado de las políticas del presidente Trump porque «no son leyes nuevas» las que aplican, añadió. «Solo volvemos a ser un país de leyes», proclamó orgulloso el fiscal de Misisipi Mike Hurst mientras su oficina procesaba a los detenidos en un hangar del aeropuerto. «Este es el resultado del trabajo duro que han hecho estos hombres y mujeres»

No se refería a los hombres y mujeres de color café y rostro compungido que salían con dedos deformados de deshuesar tripas a toda velocidad en la cinta de la maquiladora, para una empresa que tiene 3.200 millones de beneficios al año. Koch Food no tiene relación política con los multimillonarios texanos del mismo nombre que financian al 'Tea Party', pero emplea a 13.000 personas en seis estados y busca pagar los salarios más bajos, sin el menor escrúpulo.

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