El apocalipsis porcino devasta Asia

Veterinarios entierran cerdos infectados por la peste porcina africana en Vietnam./AFP
Veterinarios entierran cerdos infectados por la peste porcina africana en Vietnam. / AFP

La peor epidemia animal de la historia mata millones de cerdos, puede arruinar a ganaderos y dispara el precio de la carne

ZIGOR ALDAMACorresponsal. Shangái

La apodan 'el ébola de los cerdos' y no exageran. La peste porcina africana es una enfermedad hemorrágica altamente contagiosa para la que no existe cura ni vacuna y que tiene una mortalidad cercana al 100%: los cerdos se desangran por dentro hasta morir. Como su propio nombre indica, el virus que la provoca es endémico en algunas zonas de África, pero su resistencia -puede sobrevivir 104 días en carne congelada y hasta seis años a cinco grados-, la facilidad con la que se propaga -una gota de sangre infectada contiene hasta 50 millones de virus y basta uno para infectar a un cerdo-, y la globalización han facilitado que se extienda por todo el mundo. Ahora, en Asia ha provocado la mayor epidemia animal de la historia.

China detectó el primer brote en agosto del año pasado y, desde entonces, el virus -que no afecta a los seres humanos- se ha extendido por todo el país y ha cruzado sus fronteras para provocar también una escabechina en la vecina Vietnam. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la peste porcina africana también afecta ya en menor medida a Mongolia, Corea del Norte y Camboya. En total, han muerto o se han tenido que sacrificar más de tres millones de cerdos.

EN SU CONTEXTO:

440
millones es el número de cerdos que se crían en China, más de la mitad de todos los que hay en el mundo.
Enfermedad mortal.
La peste porcina africana, también llamada el 'ébola de los cerdos' es una enfermedad hemorrágica altamente contagiosa con una mortalidad cercana al 100%.
155
euros por cada animal muerto es el precio que pagará el Gobierno chino a los ganaderos, a los que también subvencionará para que compren nuevos animales.
Solución complicada.
Muchas explotaciones son pequeñas -menos de 500 animales- y rudimentarias lo que complica su aislamiento y desinfección e incrementa el riesgo de contagio.
Escalada de los precios.
El precio de la carne de cerdo se ha disparado en torno a un 40% a nivel global. Y no es la única. La venta del resto de las carnes también se han encarecido en torno al 8%.

Los efectos están siendo devastadores, y la FAO advierte de que la situación puede empeorar aún más si la epidemia se extiende a otros países vulnerables del sudeste asiático. Tailandia y Laos podrían ser los siguientes. Los controles que se están realizando no son suficientes, y los ganaderos se muestran reacios a informar de brotes que pueden afectar a sus animales, porque eso conlleva el sacrificio de toda la cabaña y pérdidas económicas que los pueden dejar en la ruina. Para evitarlo, China ha anunciado ayudas más generosas -1.200 yuanes (155 euros) por cada animal muerto- y subvenciones para la compra de nuevos cerdos. Pero la tensión en el sector es máxima.

«El mundo nunca se ha enfrentado a una epidemia tan peligrosa, difícil, compleja, y cara como esta», sentenció la semana pasada el ministro de Agricultura de Vietnam, Nguyen Xuan Cuong. Y, sin duda, sus efectos se están sintiendo ya por todo el mundo: el precio de la carne de cerdo a nivel global se ha disparado en torno a un 40%, y diferentes instituciones vaticinan que continúe subiendo al menos hasta el año que viene. Como consecuencia del descenso en la producción de los países afectados, que puede alcanzar el 30% este año, el resto de las carnes también se han encarecido ya en torno al 8%.

Aunque Vietnam ha llevado a cabo el mayor número de sacrificios -1,7 millones, según la FAO-, el mayor problema está en China, un país en el que hay unos 440 millones de cerdos, más de la mitad de todos los que hay en el mundo. Christine McCracken, especialista en el mercado de carne de la entidad financiera holandesa Rabobank, estima que el gigante asiático ya ha perdido el 22% del ganado porcino y vaticina que, debido a la ineficiencia de las medidas adoptadas hasta ahora, China se verá obligada a sacrificar hasta 200 millones de cerdos este año. Si se llega a ese extremo, el mundo podría enfrentarse a una crisis alimenticia similar a la que provocan las crisis climáticas que afectan a las cosechas de cereales.

Crisis medioambiental

Desafortunadamente, la solución no es sencilla. Bloomberg recordó el pasado miércoles el caso de España, y señaló que hicieron falta 35 años desde la introducción de estrictas medidas sanitarias y ayudas de la Unión Europea para erradicar la enfermedad en 1995. La cadena estadounidense añadió que la isla italiana de Cerdeña lleva cuatro décadas tratando de acabar con el virus y eso que su cabaña porcina es una pequeña fracción de la de China. No en vano, son las dimensiones del país más poblado del mundo las que multiplican exponencialmente el riesgo, porque deshacerse correctamente de los cerdos es complicado y puede incluso provocar una crisis medioambiental.

Ya sucedió en 2013, cuando más de 16.000 cerdos aparecieron flotando en el río Huangpu, a la altura de Shanghái. Los análisis demostraron que estaban infectados por el circovirus porcino, y varios ganaderos arrestados reconocieron que los habían tirado al agua para evitar que se les obligase a sacrificar a todo el ganado de sus explotaciones. Aunque ahora las autoridades chinas han endurecido la normativa y los castigos, el hecho de que muchas granjas sean pequeñas -de menos de 500 animales- y rudimentarias complica su aislamiento y desinfección, algo que incrementa aún más el riesgo de contagio al resto de las explotaciones. Por si no fuese suficiente, incluso en el caso de que la epidemia se contenga entre los cerdos domésticos, los jabalíes suponen un peligro mucho más difícil de controlar.

Falta de higiene de los empleados y comida contaminada

Estudios epidemiológicos chinos recogidos por la FAO en su última actualización de la situación señalan tres causas principales en la rápida expansión de la epidemia: un 46% de los contagios se debe a la falta de higiene entre los empleados de las explotaciones y en los vehículos que utilizan, que rara vez son desinfectados; el 34% está relacionado con la alimentación que reciben los animales, en su mayoría procedente de residuos de cocina y otros desechos que pueden estar contaminados; y el 19% se achaca al transporte de los cerdos, que son llevados durante largas distancias en condiciones tan deplorables como peligrosas.