Maduro agita el miedo a un ataque de EE UU

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro junto algunos militares venezolanos./Reuters
El presidente de Venezuela Nicolás Maduro junto algunos militares venezolanos. / Reuters

El presidente de Venezuela llama al Ejército a prepararse para una agresión mientras seguidores de Guaidó tratan de atraerse a los militares

DAGOBERTO ESCORCIABogotá (Colombia)

La partida continúa en Venezuela, donde todavía parece faltar mucho para proclamar vencedores y vencidos. El presidente, Nicolás Maduro, prepara a su Ejército y le advierte de que tiene que estar listo para defender a Venezuela ante un posible ataque estadounidense. El opositor Juan Guaidó, por su parte, se acerca a cuarteles de Caracas para enviarles el mensaje de que la transición hacia la democracia y la libertad del país -el «cese de la usurpación»- pasa por que la Fuerzas Armadas Bolivarianas abandonen al líder chavista.

La imagen del sábado 4 de mayo fue la de manifestantes, convocados por Guaidó, que se acercaron a los cuarteles y entregaron de forma pacífica un documento en el que le pedían al Ejército que se pusiera en, lo que ellos consideran, el lado correcto de la historia. La foto de un soldado recogiendo ese documento de parte de un ciudadano obliga a pensar que los militares, por lo menos, están dispuestos a escuchar y atender la voz del pueblo.

Sin embargo, Maduro sigue enfocando su defensa en el grito de guerra del cuerpo castrense: 'Leales, siempre; traidores, nunca'. «Un puñado de traidores que se venden a los intereses de Estados Unidos no manchará el honor militar de la Patria. Nuestras Fuerzas Armadas están profundamente comprometidas con la protección del pueblo, la defensa de la soberanía nacional y la Constitución; es una institución de moral y luces», manifestó ayer el líder chavista durante una visita a la Universidad Militar Bolivariana de Cadetes, en la región llanera de Cojedes.

Guaidó, por su parte, tuvo un éxito desigual. Su convocatoria para que Venezuela estuviera en la calle y se acercara a los militares para dejarles el mensaje de que se pongan del lado de la Constitución tuvo resonancia, pese a las represiones que siempre aparecen por parte del régimen chavista. Pero distó mucho de la marea humana que acostumbra a seguirle en convocatorias como las celebradas el 30 de abril, cuando logró la rebelión de centenares de militares y liberó a Leopoldo López de su arresto domiciliario, y el 1 de mayo, coincidiendo con la fiesta del trabajo.

En Guanare, este sábado, la diputada María Beatriz Martínez, acompañada de muchos ciudadanos, entregó la proclama de Guaidó en la que se manifiesta que «la institución militar está convencida de que no puede continuar bajo el mando de un régimen que precipita el país a la ruina». Pequeños grupos se acercaron hasta cuatro instalaciones de las Fuerzas Armadas en Caracas y movilizaciones similares se registraron en otras regiones, según el equipo de Guaidó.

La mañana caraqueña amaneció con helicópteros sobrevolando la ciudad y tanquetas del Ejército en algunas vías del país. Uno de esos helicópteros, con siete personas a bordo, cayó sobre la zona denominada el Volcán sin que se sepan las causa del accidente ni el estado de los tripulantes.

Órdenes de detención

El fiscal venezolano Tarek William Saab reveló este sábado en una entrevista que la Fiscalía ha solicitado la detención de 18 personas, civiles y militares, acusadas de participar en el inicio de la 'Operación Libertad', impulsada por el 'presidente encargado', Juan Guaidó, para derrocar a Nicolás Maduro. «Esos ciudadanos al margen de la ley serán sancionados severamente porque son traidores a la patria», señaló Saab durante una entrevista realizada por el programa 360° que transmite la televisión estatal Venezolana de Televisión (VTV).

Saab también se refirió al opositor Leopoldo López, que burló el arresto domiciliario en que se encontraba y apoyó la sublevación hasta la noche del martes, cuando se trasladó hasta la residencia del embajador español en Venezuela, Jesús Silva, donde fue acogido como huésped. El fiscal calificó esta decisión de «grave» y de «gesto inamistoso del Gobierno de España».

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