Un juez del Supremo brasileño pide una «mordaza» para Bolsonaro

Jair Bolsonaro. /AFP
Jair Bolsonaro. / AFP

Afirma tener información sobre la muerte del padre del presidente de la OAB como venganza por no incautar el teléfono del abogado de su atacante

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Una sucesión de declaraciones del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fueron calificadas por diversos actores como «abyectas», «ultrajantes», «graves», «crueles», «carentes de empatía», «inaceptables» y hasta reveladoras de presunta «insania», tal como expresó el abogado Miguel Reale, autor de la petición de destitución de la expresidenta Dilma Rousseff. Desvaríos frente a los cuales el juez Marco Aurelio Mello, del Supremo, recomendó una «mordaza» para controlar la lengua presidencial, mientras diputados opositores reúnen quórum para pedir el juicio político del presidente por falta de decoro y compostura.

La salida de tono más reciente y explosiva del excapitán se desató a raíz de sus comentarios sobre el padre desaparecido del presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Felipe Santa Cruz. Molesto porque la OAB frenó que se incautara el teléfono del abogado de quien intentó asesinarlo cuando era candidato, Bolsonaro no sólo trajo a colación el secuestro de Santa Cruz, sino que alardeó de tener información sobre su muerte.

Fernando Santa Cruz, padre del presidente de la OAB, fue secuestrado en Río de Janeiro en 1974 durante la dictadura militar cuando tenía 26 años. La Comisión Nacional de la Verdad confirmó que fue asesinado y su cuerpo incinerado. Su hijo tenía entonces dos años.

«¿Qué es esa OAB? ¿Cuál es su intención?», se preguntó fastidiado el presidente cuando supo que la entidad había abogado por el derecho a la defensa de su agresor. Y añadió desafiante: «Un día, si el presidente de la OAB quiere saber cómo desapareció su padre, yo le cuento». «Él no va a querer oír la verdad, no es mi versión, yo conversaba con mucha gente», aseguró Bolsonaro que tenía 19 años cuando desapareció Santa Cruz, pero que siempre reivindicó la acción de la dictadura (1964-1984) para evitar, dijo, que Brasil «se transformara en Cuba».

Más tarde, mientras un asistente le cortaba el cabello, el presidente grabó un audio y abundó en el tema. Según sus palabras, Santa Cruz fue asesinado por la agrupación izquierdista que integraba, Acción Popular, que era «sanguinaria». Esta versión no se corresponde con los testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad.

«¿Usted cree en la Comisión de la Verdad?», preguntó retórico a un periodista. «¿Usted quiere documentos para eso?, mi dios.No existen documentos sobre si mató o no mató. Documentos son para cuando uno se casa, cuando se divorcia.», ironizó. El presidente de la OAB consideró «incalificables» las declaraciones presidenciales y adelantó que apelará al Supremo Tribunal Federal para que le pidan que esclarezca lo que sabe de la desaparición de su padre. Declaró además que el gobernante mostró «una vez más su crueldad y falta de empatía».

De inmediato, el Ministerio Público Federal destacó la «enorme gravedad» de lo revelado sobre Santa Cruz e instó al mandatario a declarar la información que tenga. Para Amnistía Internacional es «terrible» que el hijo de un desaparecido escuche al presidente hacer declaraciones tan duras.