Haddad sigue buscando votos mientras que Bolsonaro ya discute de su Gobierno

El candidato socialista a la Presidencia de Brasil, Fernando Haddad, participa en un acto de campaña en un barrio de la región central de Río de Janeiro./EFE
El candidato socialista a la Presidencia de Brasil, Fernando Haddad, participa en un acto de campaña en un barrio de la región central de Río de Janeiro. / EFE

El líder ultra permanece recluido en su residencia en Río desde donde lidera una intensa campaña por las redes sociales

EFERío de Janeiro

La amplia ventaja en los sondeos que tiene el ultraderechista Jair Bolsonaro frente al socialista Fernando Haddad, su rival en las elecciones presidenciales del domingo en Brasil, llevaron al primero a preocuparse más con su eventual Gobierno y al segundo a seguir en la búsqueda de votos. Mientras que en la última semana Bolsonaro se ha dedicado a recibir en su residencia a parlamentarios, empresarios, alcaldes y líderes que puedan garantizarle la gobernabilidad en caso de que venza las elecciones, Haddad ha proseguido una intensa campaña, con visitas a importantes colegios electorales, para intentar lograr los votos que le faltan para alcanzar a su rival.

El sucesor del encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como candidato del Partido de los Trabajadores (PT) encabezó multitudinarios mítines en estados del nordeste el pasado fin de semana y reunió a unos 70.000 seguidores en un acto en Río de Janeiro este martes por la noche. Para este miércoles tiene previsto otro «Ato da Virada» (Acto hacia la Remontada) en Sao Paulo, la mayor ciudad del país y de la que fue alcalde, y hasta el domingo aún visitará los estados de Minas Gerais, Pernambuco y Bahía, importantes colegios electorales.

Lejos de las multitudes, Bolsonaro ha preferido mantenerse recluido en su residencia en Río, desde donde lidera una intensa campaña por las redes sociales, con el argumento de que aún tiene que cuidarse de las graves heridas causadas por la cuchillada que sufrió el 6 de septiembre en un mitin. Pero su residencia se ha convertido en un cuartel general en el que parece preparar su futuro Gobierno y en «meca» para autoridades y empresarios que quieren apoyar su gestión o pleitear medidas.

El propio Haddad reconoció este miércoles la diferencia de prioridades. «Vamos a trabajar hasta el sábado para evitar lo peor. Bolsonaro es arrogante. Ya está preparando la transición con (el presidente Michel) Temer, pero quien decide es el pueblo el domingo», afirmó.

La diferencia de estrategias obedece al amplio favoritismo del ultraderechista pese a ser un candidato polémico y de elevado rechazo electoral por su defensa de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985 y por sus insistentes declaraciones de tinte machista, racista y xenófobo.

Bolsonaro ganó la primera vuelta con el 46 % de los votos, y lidera los sondeos de intención de voto para la segunda, con el 57 %, mientras que Haddad obtuvo el 29 % de los votos el 7 de octubre pasado y cuenta con un favoritismo del 43 % para el domingo.

El uso de la residencia de Bolsonaro como cuartel para preparar una eventual transición quedó en evidencia este martes con la visita del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, quien acudió en búsqueda de apoyo para permanecer en el cargo y recibió en respuesta peticiones para llevar a votación proyectos de ley que el nacionalista considera importantes.

Eventual transición

Según versiones de prensa, asesores cercanos de Temer también han entrado en contacto con Bolsonaro para tratar de la eventual transición y de la posibilidad de que algunos miembros del actual Gobierno permanezcan en sus cargos.

El presidente del Partido Social Liberal (PSL), Gustavo Bebianno, admitió que Bolsonaro tiene previsto viajar a Brasilia la próxima semana para discutir la transición y que, en un plazo de 48 horas tras el anuncio oficial del vencedor de las elecciones, nombrará a los 52 dirigentes que lo representarán en el proceso.

Bolsonaro también se reunió el martes con alcaldes de diferentes regiones y con miembros de un grupo parlamentario que representa los intereses de quienes exigen medidas enérgicas contra la criminalidad, como armar a civiles y fortalecer la Policía.

El portavoz de este grupo, el diputado Alberto Fraga, dijo a la prensa que el candidato se comprometió a presentar en sus primeros días de gestión un proyecto para flexibilizar el actual Estatuto de Desarme. En la reunión con un grupo que decía representar a 3.639 alcaldes que lo apoyan, Bolsonaro prometió endurecer la legislación para combatir la violencia y le pidió a los mandatarios municipales que ellos mismos presionen al Congreso para aprobar los proyectos de ley que presentará como eventual presidente.

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