Aquel verano de Francisco Melero: Descubriendo el futuro

El gran descubrimiento. Francisco Melero (a la derecha), posa con varios compañeros tras desenterrar la basílica romana que preside la plaza de la Constitución de Cártama. /
El gran descubrimiento. Francisco Melero (a la derecha), posa con varios compañeros tras desenterrar la basílica romana que preside la plaza de la Constitución de Cártama.

El arqueólogo antequerano nunca olvidará el mes de julio de 2005 en el que le encargaron los trabajos arqueológicos que marcaron el resto de su vida

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Los arqueólogos tienden a vincular las etapas de su vida con los descubrimientos que van realizando. «No lo podemos evitar», explica el antequerano Francisco Melero, que además de arqueólogo e historiador es una de las voces más autorizadas en la Historia Antigua de la provincia de Málaga. Por eso, preguntado por cuál fue el verano que más le ha marcado, Melero no piensa en vacaciones, ni en viajes. Ni siquiera en momentos más simples. Para él, el mejor recuerdo estival se produjo en el año 2005, cuando recibió un encargo con el que no solo desenterraría grandes e importantes restos de distintas etapas. Esos descubrimientos también asentaron su carrera y cimentaron su futuro en la comunidad científica de Andalucía.

«En el año 2002 me casé con mi mujer, y en 2005 lo hice con la plaza de la Constitución de Cártama; desde entonces esos son los dos pilares de mi vida», explica. En esa plaza se iba a realizar la Casa de la Cultura del municipio y el entonces alcalde, José Garrido, encargó a una empresa que analizase la zona. «Por aquel entonces no se habían hechos grandes sondeos, pero en Cártama ya habían aparecido muchísimos restos de gran valor». Melero trabajaba en la empresa Arqueosur, cuyos responsables le pusieron al frente del proyecto.

Los resultados no tardaron en emerger bajo la tierra. Nada más empezar en una de las zonas bajas, «paf, aparece un edificio íbero del siglo V a. C.». «Al poco, paf, un santuario de la misma época». Cuando se desplazaron a la parte superior volvieron a sorprenderse. «¡Paf!, una solería de mármol de lo que luego descubrimos que era una basílica de época romana», elemento que supone a día de hoy la joya del espacio arqueológico.

«No siempre se encuentran elementos tan valiosos, variados y cercanos en todas las excavaciones»

Para entender cómo afrontó Melero aquél trabajo hay que remontarse a cuando tenía 16 años. Por las mañanas trabajaba en el taller de la Colegiata de Antequera, «de ocho a tres». De cuatro a seis se iba al campo a labrar, y a las siete de la tarde entraba a clase para terminar bachillerato. Con 19, en 1991, años montó una empresa que fusionaba turismo y arqueología, pero se dio cuenta de que necesitaba «estudiar más», por lo que se matriculó en Geografía e Historia en la Universidad de Málaga. «Desde el primer año ya participaba como peón en algunas excavaciones» y se especializó en Historia Antigua.

Antes de llegar a la plaza de la Constitución de Cártama ya había trabajado en grandes proyectos, desde la gestión de los restos que aparecieron durante la construcción de la Autovía de Marbella a las excavaciones de la plaza del Obispo o de la casa del siglo IX a. C, frente a la Iglesia de San Pablo de Málaga. Por eso cuando cogió el martillo y el cincel en Cártama ya estaba «madurito» en el tema de las excavaciones, hecho que no evitó que sintiese «constantes subidones de adrenalina» conforme iban avanzando.

«Por aquella época a mí ya me gustaba que los trabajos fuesen cuanto más complicados, mejor», reconoce. Y la plaza fue un reto grandísimo. «No siempre se encuentran elementos tan valiosos, variados y cercanos los unos de los otros en todas las excavaciones». Recuerda que, cuando empezó a explicar lo que había encontrado, muchos no entendían el valor de los restos. «Por suerte quien sí lo hizo fue el Ayuntamiento». Todavía tiene grabada en la memoria la primera reunión con el alcalde, que le preguntó:«¿En una escala del uno al diez, qué tenemos aquí?». Melero respondió sin dudar:«Un once».

Francisco Melero es licenciado en Geografía e Historia, especialista en Historia Antigua y Arqueología, y lleva trabajando en el sector desde los 16 años. Actualmente dirige los trabajos del plan director del Castillo de la Estrella de Teba, la mayor excavación arqueológica de la historia de la fortaleza medieval más grande de Andalucía

El Consistorio canceló el proyecto de la Casa de la Cultura en la plaza central del pueblo e inició un largo proyecto con el que, comprando casa por casa, poder ampliar las excavaciones al resto de la zona y crear un gran parque arqueológico vinculado a un futuro Museo de la Ciudad (ya construido, pendiente de su adecuación final y apertura). «No todos los ayuntamientos hacen eso, es algo que hay que tener en cuenta», reconoce Melero.

Con todos los descubrimientos bajo el brazo comenzó la ampliación de la búsqueda, que dio con una muralla, una portada monumental a la antigua villa y decenas de objetos que han ido siendo restaurados y preparados para su exposición. «No hay otro sitio en España en el que se puedan ver tantas etapas a la vez que en esta plaza de Cártama, desde el siglo VIII a. C. hasta la actualidad», defiende el arqueólogo. Están a punto de cumplirse quince años de trabajo en el mismo lugar, y Melero se siente «orgulloso» de haber quedado vinculado a ese pedazo de Historia para siempre.

Tanto es así, que aunque es de Antequera (reside en la ciudad junto a su mujer y sus dos hijos), a día de hoy se siente antequerano y cartameño a partes iguales. «Tener la oportunidad de pasar quince años en el mismo lugar, estando en contacto con la gente, es algo que no tiene precio y siempre llevaré dentro».