Tres policías locales salvan la vida a un bebé de 11 días que se estaba atragantando en la calle en Antequera

Tres policías locales salvan la vida a un bebé de 11 días que se estaba atragantando en la calle en Antequera

El pequeño fue trasladado al Hospital de Antequera

Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

Un bebé de 11 días fue salvado en plena calle por tres policías locales que le practicaron los primeros auxilios cuando sus padres salieron a la calle en busca de ayuda al ver que se estaba atragantando. Ocurrió en la tarde del martes en la céntrica plaza de San Agustín, siendo luego trasladado al Hospital de Antequera donde pasó la noche en observación y se le dio el alta médica.

«Vimos a tes personas, dos varones y una mujer. Uno de ellos llevaba un niño muy pequeño en brazos y todos bajaban a una velocidad tremenda la calle Camberos», explica el agente de paisano que fue detrás de ellos. En la plaza de San Agustín coincidió que pasaba un coche patrulla que, al ver que ocurría algo, paró. «Nos los encontramos de frente, corriendo, llorando, por lo que paramos. Lo primero que te encuentras es un bebé con pocos días que nos dieron mientras exclamaban: '¡Que mi hijo se ahoga, que mi hijo se muere!'», recuerda uno de los agentes que iba en el coche policial.

«Noté rápidamente que el niño no respiraba porque se estaba atragantado; le metí el dedo y tenía como una plasta. Tiré de ello y miré al niño, entonces abrió los ojos y volvió a respirar». Entonces se desplazaron a una clínica privada mientras que llegaba la ambulancia. Los agentes le habían salvado al practicarle la maniobra de Heimlich (procedimiento de primeros auxilios para abrir el conducto respiratorio tras una asfixia), que luego fue concluida por los servicios sanitarios.

El bebé fue trasladado al hospital, donde estuvo toda la noche en observación y se le dio el alta a la mañana siguiente. Casualmente, varios agentes locales habían recibido un nuevo curso de primeros auxilios .

Horas después del suceso, el padre contactó con los agentes para darles las gracias: «Hay tres cosas que no se me olvidarán: primero, cuando la madre nos dio a su hijo; segundo, cuando nos abrió los ojos tras la maniobra; y tercero, el saber que le habían dado el alta y todo se quedó en un susto», concluye uno de los agentes participantes.