La lluvia se lleva por delante el muro de los Baños Árabes de Ronda, los mejor conservados de la Península

El agua también arrastró varias tenerías del monumento, considerado uno de los mejor conservados de la península

MARÍA GARCÍA

La Ciudad del Tajo no pudo escapar del fuerte temporal que ha afectado a la provincia y, aunque no se han lamentado daños personales, sí se han producido pérdidas materiales, especialmente en el Barrio de San Francisco y en el Barrio de Padre Jesús. Especialmente trágico para Ronda también ha sido lo sucedido con el monumento de los Baños Árabes, un BIC que data del siglo XIII y que está considerado uno de los mejor conservados de la península. Alrededor de las tres de la tarde, la fuerza del agua proveniente del Arroyo de las Culebras derribaba varios cipreses, plantados en la década de los 40, y uno de los muros de contención que separaba este yacimiento de la época nazarí del cauce del Río Guadalevín. De ellos fue testigo un vecino, quien explicó que «el río alcanzaba el nivel del puente que da a los Baños, cuando me alejé el muro cayó». Tras la caída del muro, que no era originario de los Baños, ya que se construyó aproximadamente en los años 60, la fuerza del Guadalevín arrastró varias tenerías del siglo XVIII y que se usaban entonces para curtir las pieles.

Además, el hamman nazarí también vio anegadas varias partes del monumento, caso de la Sala de Ingreso a los Baños Árabes, donde el agua llegó a alcanzar un gran altura. Tras los destrozos, hoy toca evaluar los daños. Así lo avanzaba ayer la delegada de Turismo de Ronda, Isabel Barriga, quien confirmaba que a lo largo de la jornada analizarán los daños «con dos arqueólogos de nuestra empresa Turismo de Ronda S.A., que es la que gestiona el monumento; y con un técnico de la Delegación territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, que es la titular del yacimiento». «Una vez tengamos el balance de daño, tomaremos las medidas oportunas junto con la Consejería de Cultura», concluía Barriga.

Los Baños Árabes de Ronda permanecieron sepultados por las crecidas del Río Guadalevín hasta el año 1914, después de que la duquesa de Parcent mandase a construir unos jardines en la zona. Aún así, no fue hasta 1935 cuando el Estado se hizo con su propiedad y comenzó con las excavaciones en este yacimiento arqueológico de gran valor.

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